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La vuelta al Pirineo en 80 días. Etapas del GR10 (37 a 47)


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2.- Introducción - Introduction

3.- Las etapas - Les étapes


4.- Medios de Comunicación - Médias

5.- Enlaces de interés - liens d´intérêt

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37ª ETAPA: HENDAYE-SARE


Tiempo: 8 h.
Kilómetros: 30
Dificultad:


Pirineo Pirineos
GR10
Con la ilusión de quién comienza una nueva aventura retomo mi camino. Bien es cierto que arrastro el lastre acumulado durante las etapas por España, pero el hecho de caminar por territorio desconocido para mí es motivación suficiente; a lo que se une el deambular entre gentes de diferente cultura.
La bahía de Chingoudy amanece iluminada de un bello tono rojo bajo las nubes. Desde la ventana de mi habitación se puede adivinar que hoy va a ser un bonito día. Lleno de energía desayuno y emprendo el camino lo antes posible.

La salida de Hendaya se hace un poco aburrida; la senda sube y baja entre urbanizaciones. Los perros protegen sus territorios con una furia desmedida y la autopista cercana suma su rugido incesante a un paisaje bullicioso. Echo de menos el silencio de caminar por los bosques; ese silencio que deja oír el canto de los pájaros y el bullir de los pensamientos. Frente a mí viene sonriente un anciano paseando sus dos perros. Me saluda con un “bonjour” alegre y como puedo intento mantener una conversación con él. Después de un rato de charla más o menos vana, Michel me confiesa que es descendiente de aragoneses; y no sólo eso, resulta que habla español perfectamente.
-Hombre Michel, ¿cómo me hace eso? Me ha tenido sufriendo un buen rato y resulta que habla usted un perfecto español.
-Ya casi se me ha olvidado, el Español era mi bisabuelo, y yo sólo lo hablo cuando mi mujer se enfada conmigo.
Su mujer es española y parece que cuando saca el carácter, el francés no le da de sí para echar una reprimenda a Michel. Él me cuenta que vivió dos guerras, la de España y la mundial; y después le destinaron a Argelia. “Así que yo soy un hombre de paz”, me dice.
-Yo también Michel, afortunadamente no me tocó vivir ninguna de esas locuras, pero la guerra sólo le gusta al que puede sacar algo con ella.
Después de un buen rato de agradable conversación nos decimos adiós antes de que su mujer le vuelva a hablar en mi idioma y cada uno sigue su camino.


Pirineo Pirineos
Michel
En un cruce me encuentro con dos hombres que parecen estar haciendo una travesía. Les pregunto si están haciendo la GR y después de un pequeño problema de comunicación me cuentan que uno de ellos, David que es inglés, ha tomado un taxi para llegar hasta allí, es el primer día de marcha y todavía no le ha cogido la medida; el otro es el taxista que le indicaba por dónde seguir. Durante un rato, David y yo andamos juntos y vamos conversando; cuando comienza la subida él tiene problemas para seguir adelante, intenta seguir mi ritmo y aunque voy caminando despacio los cuarenta días que llevo por delante se hacen notar. David va sobrecargado y la mochila no muy bien equilibrada; le intento dar un par de consejos pero no parece que esté muy interesado. Lo pienso un par de veces, pero yo tengo previsto andar hasta Sare y él se parará antes, así que a mitad de una subida me despido y sigo hacia delante; al principio con el remordimiento de dejarlo atrás, pero al fin y al cabo él ha elegido hacer la ruta solo y por el monte hoy hay mucha gente, así que no tendrá problemas, creo.

Después de dejar a David, la senda pasa por un precioso bosque, la gente ha desaparecido y de nuevo me encuentro solo con mi silencio y el murmullo del río. La senda vuelve a remontar de nuevo, paso por un collado cubierto por la niebla que parece ser el destino de todos los excursionistas a juzgar por la cantidad de gente. Desde allí se puede divisar todavía la bahía de Irún, pero las piernas me dicen que he caminado lejos. Ya sólo tengo que descender de nuevo allá donde el sol luce en el valle para llegar a mi destino.

37ème ETAPE HENDAYE-SARE.


Pirineo Pirineos
Gite d'etape
Avec la joie de celui qui commence une nouvelle aventure, je reprends mon chemin. Il est vrai que la fatigue des étapes faites en Espagne me pèse, mais le fait de marcher en territoire inconnu est pour moi une motivation suffisante, à laquelle s´ajoute la curiosité de connaître des gens d´une autre culture.
La baie de Chingoudy s´éveille, illuminée d´une magnifique nuance rouge sous les nuages. Depuis la fenêtre de ma chambre, je devine déjà que j´aurai droit à une belle journée. Plein d´énergie, je déjeune et je prends la route le plus vite possible.

La sortie d´Hendaye est un peu pesante; le sentier monte et descend au milieu des quartiers résidenciels. Les chiens protègent leur territoire avec une fureur démesurée et l´autoroute proche ajoute son rugissement incessant au bruit du paysage. Le silence des forêts me manque, ce silence qui laisse écouter le chant des oiseaux et le bouillonnement des pensées.
Un vieillard souriant vient vers moi, il promène ses chiens. Il me salue d´un joyeux “bonjour” et, tant bien que mal, j´essaye de maintenir une conversation avec lui. Après un moment de bavardage plus ou moins en vain, Michel me confesse qu´il est d´origine aragonaise, et ce n´est pas tout, en plus, il parle espagnol couramment.
-Enfin Michel, comment avez-vous pu me faire ça? Vous m´avez fait souffrir un bon moment et en réalite, vous parlez parfaitement ma langue.
- Je l´ai presque oubliée. L´Espagnol c´était mon arrière-grand père et moi je ne le parle que lorsque ma femme me crie dessus.
Sa femme est espagnole et il semble que lorsque son sang s´échauffe, elle n´arrive pas à réprimander Michel en français. Il me raconte qu´il a vécu deux guerres, la guerre d´Espagne, la Deuxième Guerre Mondiale, et ensuite il a été envoyé en Algérie. “Cela a fait de moi un homme de paix ”, me dit-il.
-Moi aussi Michel, heureusement, je n´ai eu à vivre aucune de ces folies, la guerre ne plaît qu´à celui qui en tire un avantage.
Après un bon moment d´une conversation agréable, nous nous disons au revoir avant que sa femme ne lui parle à nouveau dans ma langue, et chacun poursuit son chemin.

À un virage je rencontre deux hommes qui semblent être en train de faire une traversée. Je leur demande s´ils font le GR et après un léger problème de communication, ils me racontent que l´un d´entre eux, David, qui est Anglais, a pris un taxi pour arriver jusque là. C´est son premier jour de marche et il n´a pas encore pris le rythme; l´autre, c´est le chauffeur de taxi qui lui indique par où il doit continuer. Pendant un moment, David et moi, nous marchons ensemble et nous bavardons; quand la montée commence il a des problèmes pour continuer, il essaye de suivre mon rythme et même si je marche lentement, les quarante jours de marche se font sentir. David est trop chargé et son sac n´est pas bien équilibré; j´essaye de lui donner quelques conseils mais il ne semble pas beaucoup s´y intéresser. Je réfléchis à deux fois, mais j´ai l´intention d´aller jusqu´à Sare et lui s´arrêtera avant. À mi-chemin de la montée, je lui dis au revoir et continue ma route; j´ai d´abord des remords de le laisser tout seul, mais, au bout du compte, c´est lui qui a choisi de faire la route seul et aujourd´hui il y a beaucoup de gens en montagne, il n´aura donc aucun problème… ou du moins c´est ce que je crois.

Après avoir laissé David, le sentier passe par un bois magnifique. Il n´y a plus personne et je me retrouve à nouveau seul avec mon silence et le murmure de la rivière. Le sentier remonte à nouveau, je passe par un col caché sous le brouillard qui semble être le point d´arrivée de tous les randonneurs à en juger par le nombre de personnes présentes. De là haut, on peut voir toute la baie d´Irun, mais mes jambes me disent que je suis arrivé suffisamment loin. Je n´ai plus maintenant qu´à descendre là où brille le soleil, en bas, dans la vallée, pour arriver à bon port.


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38ª ETAPA: SARE - BIDARRAY


Tiempo: 9 h.
Kilómetros: 34
Dificultad: Baja; media en los primeros tramos de la bajada del collado de Espalza Sobre todo con lluvia.


Pirineo Pirineos
Caserío Vasco
Desde que he vislumbrado Sare hasta que llego a “La petite Rhune” pasa lo que me parece una eternidad, cruzo por unas cuantas granjas en las que no encuentro a nadie a quién preguntar, y cuando llego al pueblo me indican que el camping está un par kilómetros a las afueras. Resignado por tener que pasear un ratito más después de una larga etapa, el mal humor quiere hacer presa en mí; pero no sabe que por fin estoy en marcha de nuevo, y eso no me lo va a amargar un kilómetro de más o de menos.

En mi bungalow hay un suizo risueño que ha venido desde su país en bicicleta, ya le queda sólo un día para llegar a su destino y está rebosante de felicidad por ello. Hablar de ese tema con Jean me hace fantasear con el día en que divise el mar Mediterráneo de nuevo; borro rápidamente ese pensamiento de mi cabeza, todavía quedan muchos pasos que dar antes siquiera de poder asegurar que ese día llegará.
Después de la cena se nos une Jean Pierre, -el propietario de “La petite Rhune”- y sonriendo hace aparecer una botella de pacharán y otra de cognac para festejar la llegada del verano, o la noche más corta del año, o simplemente que tiene esas botellas en su poder. Jean Pierre charla con admiración sobre Huesca, no sé si lo hace para halagarme y que me sienta mejor, pero lo cierto es que conoce cada rincón de la sierra de Guara, L´Ainsa y muchos lugares olvidados de la provincia. Oyendo su conversación estoy seguro de que Jean, el suizo, visitará pronto Huesca.

La mañana llega demasiado pronto para mi gusto, y después de tomar un rápido desayuno con Jean Pierre y su encantadora mujer empiezo a recortar metros a una etapa que se presenta larga. Las montañas por las que tengo que pasar se ven el en horizonte, pero la dirección de mis pasos es caótica siguiendo el camino marcado. Unas veces al norte, otras al sur, la GR me hace pensar en el paisaje de Aguas Tuertas, si ayer hubiera bebido más pacharán, creería que los efectos duran todavía en la mañana.


Pirineo Pirineos
El pueblo de Ainhoa
Una vez a orillas del río Nivelle la senda apunta más directamente hacia la preciosa y turística población de Ainhoa; allí aprovecho para reposar y reponer energías, porque a partir de este punto la pista alza el vuelo en un intento de ganar altura para saludar al Cantábrico con mejores vistas. Desde el sendero que conduce al coll de Tres Cruces se adivina el mar más allá de la ligera bruma que entorpece la vista; haciendo un pequeño esfuerzo todavía puedo escuchar el murmullo y los sabios consejos del Océano, acallados por el batir de la espuma al romper las olas.
Mientras camino hacia Bidarray dejo de pensar en el mar porque con mucho menos esfuerzo se agolpan también en mi cabeza el día de playa y la promesa de cuerpos de mujer bronceándose al sol, aprieto los bastones con fuerza para evitar arrojarlos al barranco y dar media vuelta, y me consuelo con la idea de que la dirección que sigo me lleva hacia un mar más cálido.

Abajo en el valle los campos comienzan a amarillear anunciando la llegada del verano; pero las grises nubes se obstinan en hacerme creer que nada ha cambiado. Desde el coll d´Espalza las montañas parecen recordarme que pasé por allí en los días de la GR-11, pero soy incapaz de darles nombre. De repente el camino se lanza en caída libre hacia el Bastán y tras acompañarlo durante un trozo de su recorrido, se despide de él para llegar a Bidarray.

38ème ETAPE: SARE - BIDARRAY


Pirineo Pirineos
Caballo curioso
Le temps qui passe depuis que j´aperçois le village de Sare jusqu´à ce que j´arrive à “La petite Rhune” me semble une éternité. Je passe par quelques fermes dans lesquelles je ne trouve personne à qui demander où se trouve mon logement, et lorsque j´arrive au village, on me dit que le camping est à environ deux kilomètres du centre du village. Résigné car il me faut marcher un peu plus longtemps après une longue étape, la mauvaise humeur me gagne, mais celle-ci ne sait pas que je suis à nouveau en route, et elle ne va pas me gâcher la journée pour un kilomètre de plus ou de moins.

Dans mon bungalow, il y a un Suisse souriant qui est venu depuis son pays en vélo. Il ne lui reste plus que deux jours pour arriver à destination et la situation le remplit de joie. En partageant la joie de Jean, je me mets à penser au jour où je verrai à nouveau la Méditerranée… j´efface rapidement cette pensée de ma tête, il me reste encore beaucoup de chemin à faire avant même de pouvoir être sûr que ce jour-là arrivera. Après le dîner, Jean-Pierre, le propriétaire de “La petite Rhune” vient nous rendre visite et, souriant, il exhibe une bouteille de patxaran et une autre de cognac, pour fêter l´arrivée de l´été, ou la nuit la plus courte de l´année, ou bien tout simplement parce qu´il avait ces bouteilles à portée de main. Jean Pierre parle avec admiration de Huesca, je ne sais pas s´il le fait pour m´encourager et pour que je me sente mieux, mais ce qui est sûr c´est qu´il connaît le moindre recoin de la Sierra de Guara, Ainsa et beaucoup d´autres endroits oubliés de cette région. Après cette conversation, je suis sûr que Jean, le Suisse, visitera bientôt la province de Huesca.


Pirineo Pirineos
Atardecer
L´heure de se lever arrive trop tôt à mon goût et après avoir pris un petit déjeuner rapide avec Jean-Pierre et sa charmante épouse, je commence à gagner de la distance sur une étape qui promet d´être longue. Je vois à l´horizon les montagnes par lesquelles je dois passer, mais le chemin que je suis est chaotique, malgré le les marques du GR. Il se dirige parfois vers le Nord, parfois vers le Sud, et me rappelle le paysage d´ Aguas Tuertas. Si hier j´avais bu plus de patxaran, je pourrais croire que j´en ressens encore les effets ce matin. Une fois arrivé au bord de la rivière Nivelle, le sentier se dirige plus directement vers le magnifique et touristique village d´Ainhoa; là, j´en profite pour me reposer et reprendre des forces, car à partir d´ici, la piste remonte comme un oiseau qui essaierait de gagner de l´altitude pour pouvoir saluer l´Océan sous un meilleur angle. Depuis le sentier qui conduit au Col des Trois Croix, on devine la mer, au loin, derrière la légère brume qui brouille la vue. Si l´on fait un effort, on arrive à entendre le murmure et les sages conseils de l´Océan, atténués par le battement de l´écume lorsque les vagues se brisent sur les rochers. Tout en marchant vers Bidarray, je préfère oublier un peu la mer car, en faisant un moindre effort, les souvenirs de journées de plage et de corps de femmes bronzés et offerts envahissent ma tête. Je serre donc mes bâtons bien fort pour éviter de les jeter dans le canyon et de faire demi-tour, et je me console à l´idée que la direction que je suis me mène vers une mer plus chaude, s´il en est.

En bas dans la vallée, les champs commencent à jaunir, annonçant l´arrivée de l´été, mais les nuages gris s´entêtent à me faire croire que rien n´a changé. Depuis le col d´Espalza, les montagnes semblent me rappeler que je suis passé par là il y a quelques jours, lorsque je faisais le GR11, mais je suis incapable de leur donner un nom. Tout d´un coup, le chemin descend en chute libre vers le Bastan et après l´avoir accompagné pendant un bout de chemin, il l´abandonne et arrive jusqu´à Bidarray.


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39ª ETAPA: BIDARRAY-BAIGORRY


Tiempo: 6 h.
Kilómetros: 18
Dificultad: Media-Baja. Precaución en las crestas con niebla.


Pirineo Pirineos
Carrera las Tres Cimas
Cuando llego a Bidarray, el albergue de la asociación Auñamendi me recibe al pie de la GR; lo cual agradezco bastante porque ha sido una jornada bastante larga. Bidarray es un pequeño y tranquilo pueblo del Pirineo vasco donde sólo hay un par de sitios donde poder cenar. Elijo uno de ellos, en absoluto dejando la decisión al azar, y premio al cuerpo con una buena cena que será la energía para la etapa siguiente.

Un cielo completamente despejado sugiere que hoy va a ser un precioso día de verano; pero a estas alturas ya no me dejo engañar con promesas de lindos colores que a menudo se acaban convirtiendo en gris. Simplemente disfruto del frescor matinal y silbando alegremente comienzo a subir hacia el pico de Iparla. A la salida del albergue hay unos cuantos excursionistas esperando el momento adecuado para comenzar; me intereso por su destino y me confirman que van a seguir mi misma dirección –parece que hoy tendré compañía– pienso a la vez que caigo en la cuenta de que es sábado; es normal.

Continúo ascendiendo y silbando despreocupado cuando un ligero murmullo que poco a poco se va convirtiendo en un estruendo de elefantes en estampida, viene hacia mí imparable; vuelvo la cabeza y me aterrorizo al ver una muchedumbre de rostros serios corriendo tras de mí. Mentalmente voy repasando si ayer hice algo mal en el pueblo –la cuenta del restaurante la pagué, y a aquella simpática y risueña camarera con la que estuve bromeando ni siquiera le pregunté cómo se llamaba. No, definitivamente todos estos no vienen en mi busca.– Cuando el tropel de gente comienza a tragarme agacho la cabeza instintivamente por si he pasado algo por alto, al fin caigo en la cuenta de que se trata de una carrera pero continúo agazapado por un tiempo no sea que alguien me coloque un dorsal en la espalda, me dé una patada más abajo y me envíe montaña arriba como alma que lleva el diablo. Debe ser una carrera muy dura, porque dos tipos vestidos de superman cierran la comitiva, por si ocurre alguna desgracia, imagino.


Pirineo Pirineos
Super Héroes
La marea humana se va perdiendo en la distancia y yo sigo mi camino, olvidando el susto. Conforme la montaña se vuelve más vertical la masa se va deshilachando y voy alcanzando a los más rezagados. Hay algún alegre paseante que toca una acordeón para animar el festejo y un asomo de cólera brota en mi interior; y no porque haya tanto bullicio en el monte, que siempre es interesante vivir una jornada festiva; sino porque entre tanta parafernalia, disfraces, instrumentos y demás, a nadie se le ha ocurrido traer una triste bota de vino a la que darle un abrazo.

A partir del pico Iparla la carrera toma un rumbo distinto y en la cima quedo sólo con una pareja de irlandeses. Contento y sorprendido de conocer a alguien de esas latitudes en las montañas, recuerdo feliz un pasado, todavía muy presente en mi memoria, en el que mi corazón se sentía hijo de la isla esmeralda. Mona y Eoin O’Sullivan desprenden la simpatía propia del pueblo irlandés y me cuentan que han decidido venirse a vivir a un pueblo del Pirineo central, y que están haciendo el camino a casa desde Hendaya. El descanso llega a su fin y nos despedimos deseándonos buena suerte en el camino..
La jornada todavía guarda un par montañas a las que ascender antes de dirigirse en una vertiginosa bajada por un precioso valle, del color de la tierra de los O’Sullivan, hasta Baigorry.

39ème ETAPE: BIDARRAY-BAIGORRY


Pirineo Pirineos
Mona y Eoin O´Sullivan
Lorsque j´arrive à Bidarray, le gîte de l´association Auñamendi me reçoit aux pieds du GR, ce que j´apprécie car la journée a été longue. Bidarray est un petit et paisible village des Pyrénées Basques où il n´y a que deux endroits pour dîner. Je choisis l´un des deux, sans laisser cette décision au hasard, et je me récompense avec un bon repas qui me servira de carburant pour entamer la prochaine étape.

Un ciel complètement bleu laisse à penser que la journée d´aujourd´hui promet d´être merveilleusement estivale, mais l´expérience m´a enseigné à me méfier de cette belle couleur bleue qui souvent tourne au gris. Je profite simplement de la fraîcheur matinale et, sifflant guilleret, je commence mon ascension vers le pic d´Iparla. Devant le gîte il y a quelques randonneurs qui attendent le moment adéquat pour commencer, je leur demande où ils vont et ils me confirment qu´ils vont suivre la même direction que moi. “On dirait que je vais avoir de la compagnie aujourd´hui” me dis-je. Normal, je viens de me souvenir qu´aujourd´hui, c´est samedi.

Je continue mon ascension en sifflant, insouciant, lorsque soudain un léger murmure bientôt transformé en vacarme de troupeau d´éléphants en fuite se rapproche inexorablement de moi. Je tourne la tête et et je tremble en voyant une multitude de visages graves courant derrière moi. Je repasse dans ma tête ce que j´ai fait le jour d´avant au village : j´ai payé ma note au restaurant, et je n´ai même pas demandé à la serveuse simpathique et souriante avec qui j´ai discuté comment elle s´appelait. Non, c´est sûr, tous ces braves gens n´en ont pas après moi. Lorsque je me fais happer par le troupeau humain, je baisse instinctivement la tête au cas où j´aie oublié quelque chose sur ma journée d hier… je me convaincs finalement qu´il doit s´agir d´une course, mais je continue à me faire tout petit un moment, au cas où quelqu´un ait l´idée de me coller un dossard sur le dos, me donne un coup de pied plus bas et me fasse courir jusqu´au sommet de la montagne comme un possédé. Ce doit être une course très dure, parce que deux types habillés en superman ferment la marche, au cas où on ait besoin de leurs super pouvoirs je suppose.


Pirineo Pirineos
Jorge en la cima
La marée humaine se perd dans la distance et je continue mon chemin, rassuré. Plus la montée est raide, plus la masse compacte s´effrite et j´arrive bientôt à la hauteur des retardataires. Un passant guilleret joue de l´accordéon pour animer la fête, mais la moutarde me monte au nez. Pas parce qu´il y a foule en montagne, il est toujours intéressant de vivre une journée de fête, mais parce que parmi tout cet attirail de déguisements, d´instruments etcétéra, personne n´a pensé à amener ne serait-ce qu´une miserable bouteille de vin pour boire un coup.

À partir du pic Iparla, la course prend une autre direction et je reste seul au sommet avec deux Irlandais. Content et surpris de rencontrer des gens de ces lattitudes au coeur de la montagne, je me souviens, heureux, d´un passé encore présent dans ma mémoire, où mon coeur appartenait à l´Île d´Émeraude.

Mona et Eoin O’Sullivan inspirent la sympathie propre du peuple Irlandais et ils me racontent qu´ils ont décidé de vivre dans un village des Pyrénées Centrales et qu´ils rentrent chez eux depuis Hendaye. La pause touche à sa fin et nous nous disons au revoir en nous souhaitant bonne route. La journée me réserve encore deux ascensions avant de se diriger, dans une descente vertigineuse par une magnifique vallée, couleur de la terre des O´Sullivan, jusqu´à Baigorry.


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40ª ETAPA: BAIGORRY - ESTÉRENÇUBY


Tiempo: 8 h 30 mn.
Kilómetros: 27
Dificultad: Baja


Pirineo Pirineos
Niebla Matinal
La jornada ha sido ligeramente más corta de lo que estoy acostumbrado; por lo que el hecho de poder echar una buena siesta en el albergue Mendy me llena de alegría como niño chico. Devoro las páginas de mi libro, que es toda mi compañía puesto que nadie más ha venido; el fugitivo Forell camina para conservar su vida por las estepas siberianas mientras yo vivo mi camino por tierras más amables para el viajero.

El sol hoy está perezoso y no quiere despuntar entre la neblina que cubre todo el valle. El humor del caminante se contagia de la apatía de la estrella y las piernas no quieren seguir el ritmo marcado por la cabeza. Después de una hora remontando entre las colinas verdes aprecio en la distancia la silueta de dos figuras enmochiladas que se abren camino trabajosamente hacia arriba. Son de nuevo los O’Sullivan, cuando llego a la altura de Eoin sin darme tiempo me confirma que es demasiado viejo para estos trabajos.
-Hoy no puedo subir, las piernas no quieren.
Con una sonrisa burlona le hago saber que a mi me pasa lo mismo.
-Es el día Eoin, cuando el cielo esta así, las personas sensibles nos negamos a estar de mejor humor que el sol.
Eoin me golpea cariñosamente la cabeza con el mapa. Intercambiamos las últimas palabras y nos despedimos, esta vez quizás para siempre.

El sendero va subiendo hasta el monte Munhoa, a cuyos pies me dan alcance un grupo de franceses que se han ido cruzando en mi camino durante los últimos días; hasta ahora no habíamos hablado mucho, pero la ocasión de frenar el ritmo para ascender la montaña favorece la comunicación. Una de las chicas, Pascale, me cuenta que son de Bordeaux, y que han disfrutado de unos días para seguir el GR; pero que hoy se detienen en Saint Jean Pied de Port y que mañana han de volver al trabajo. Juntos llegamos a la cima y una foto de grupo frente a la panorámica del valle inmortaliza el momento. Ellos quedan rezagados para hacer un descanso y yo sigo mi camino pensando en lo afortunado que me siento por no tener que ir mañana a la oficina. O porque, al menos por un tiempo, la oficina se ha convertido en un paisaje maravilloso en el que a veces hace frío y a veces calor, a veces llueve y a veces nieva; pero que a cada momento llena las necesidades de libertad de mi espíritu, que hace ya mucho que emprendió la huída con el mismo tesón que el fugitivo Clemens Forell.


Pirineo Pirineos
Grupo Burdeos
Los encuentros con los O’Sullivan y la corta charla con Pascale han alegrado mi ánimo necesitado de contacto humano; desciendo hasta Saint Jean Pied de Port con la alegría de quien se dirige allí para comenzar el camino de Santiago.
Las numerosas terrazas de la villa, el ambiente festivo y mi dolorida espalda me invitan a sentarme un rato mientras me tomo un café. Después de contar “nosécuantos” caminantes con una concha como distintivo, y consciente de que no pertenezco al grupo, agarro mis pertenencias y me echo a andar.
-Monsieur, ce n´est pas par là! Le Chemin de Saint Jacques, c´est de l´autre côté.
-Si, si, pero es que yo no voy a Santiago, gracias.


Ya he preguntado antes y aquí nadie parece conocer otro camino que no sea el de la concha, así que ¿para qué dar explicaciones?
El recorrido que separa de Esterençuby me resulta más corto de lo que esperaba, y a la entrada del pueblo todavía me puedo sentar junto a Jean a charlar un poco de las maravillas del Pirineo y de sus gentes.


40ème ETAPE: BAIGORRY - ESTÉRENÇUBY


Pirineo Pirineos
Jean
La journée a été légèrement plus courte que ce à quoi je suis habitué, et j´apprécie comme un gosse de pouvoir faire une bonne sieste au gîte Mendy. Je dévore mon livre, qui est ma seule compagnie, car personne d´autre ne dort au gîte; Forell, un fugitif, marche pour survivre dans la steppe sibérienne pendant que je fais mon bout de chemin par des terres plus amicales pour le voyageur.

Le soleil est paresseux et il se cache derrière le brouillard qui couvre toute la vallée. L´humeur du randonneur est en accord avec l´apathie de l´astre et mes jambes ne veulent pas suivre le rythme marqué par ma tête. Après une heure à remonter les vertes collines, j´entrevois au loin les silouhettes de deux personnes, sac au dos, qui s´ouvrent laborieusement la voie vers le haut. Ce sont à nouveau les O’Sullivan. Lorsque je rattrape Eoin, sans me donner le temps de parler, il m´avoue qu´il est trop vieux pour ce travail.
- Aujourd´hui je n´arrive pas à monter, mes jambes ne le veulent pas.
Avec un sourire moqueur, je lui fais comprendre que c´est pareil pour moi.
- C´est le temps Eoin, lorsque le ciel est comme ça, nous, les gens sensibles, nous refusons d´être de meilleure humeur que le soleil.
Eoin me tape affectueusement sur la tête avec sa carte. Nous échangeons nos dernières paroles et nous disons au revoir, cette fois-ci peut-être pour toujours.

Le sentier monte jusqu´au mont Munhoa, aux pieds duquel je suis rattrapé par un groupe de Français qui ont croisé mon chemin ces derniers jours; jusqu´à présent nous n´avions pas beaucoup parlé, mais l´occasion de freiner le rythme pour l´ascension favorise la communication. L´une des filles, Pascale, me raconte qu´ils sont de Bordeaux et qu´ils ont profité de quelques jours de congés pour faire le GR; mais aujourd´hui, ils restent à Saint Jean Pied de Port car demain, il leur faut retourner travailler. Ensemble, nous arrivons au sommet et immortalisons ce moment par une photo de groupe face à la vue panoramique de la vallée. Eux restent là à se reposer et moi je continue mon chemin en me disant que j´ai vraiment de la chance de ne pas avoir à retourner au bureau demain. Ou bien parce que, au moins pour un temps, mon bureau est devenu un merveilleux paysage où parfois il fait froid et d´autres fois il fait chaud, parfois il pleut et d´autres fois il neige, mais où, à chaque instant, je satisfait le besoin de liberté de mon esprit, qui a depuis longtemps pris la fuite avec le même acharnement que le fugitif Clemens Forell.


Pirineo Pirineos
Estérençuby
Mes rencontres avec les O’Sullivan et ma brève conversation avec Pascale m´ont fait du bien, moi qui avais besoin de contact humain. Je descends jusqu´à Saint Jean Pied de Port avec la même allégresse que celui qui se rend là bas pour commencer le chemin de Saint Jacques.

Les nombreuses terrasses du village, l´atmosphère festive et mon dos endolori m´invitent à m´asseoir un moment pour prendre un café.
Après avoir compté “je-ne-sais-combien” de randonneurs avec une coquille Saint Jacques comme signe distinctif, et conscient que je ne fais pas partie de ce groupe, je prends mes affaires et commence à marcher.
-Monsieur, ce n´est pas par la! Le Chemin de Saint Jacques, c´est de l´autre côté.
-Oui, oui. Mais je ne vais pas à Saint Jacques de Compostelle, merci.

J´ai déjà demandé auparavant mais ici, personne ne semble connaître d´autre chemin que celui du coquillage, alors pourquoi donner plus d´explications?
Le chemin qui me sépare d´ Estérençuby est plus court que ce que j´espérais et, à mon arrivée au village, je prends le temps de m´asseoir avec Jean pour parler un peu des merveilles des Pyrénées et de ses habitants.


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41ª ETAPA: ESTERENÇUBY- CHALET PEDRO


Tiempo: 6 h.
Kilómetros: 19
Dificultad: Baja (cuidado con la niebla en los puertos)


Pirineo Pirineos
Niebla
Después de la agradable conversación con Jean llego con ganas al Gîte de Andreinia; donde una buena ducha y una cena caliente me hacen olvidar las penalidades del vagabundo.

El día comienza exactamente como terminó el anterior; las nubes cubren todo el cielo y amenazan con deshacerse sobre la tierra en forma de lluvia.
Dejo a un lado la iglesia, subiendo sin descanso hacia las nubes, la niebla me engulle, negando con su espesura toda posibilidad de orientación. La pista sigue ascendiendo inclemente mientras la montaña va apareciendo frente a mí a cada paso, imposible adivinar si sube o baja hasta el momento de pisarla. En ocasiones la niebla juega a ser lluvia, y la lluvia a ser niebla, otras veces cada una hace su papel, bien calándome hasta los huesos, bien confundiendo mis sentidos. “¿Eso de allá sobre la roca es una marca? Mejor dicho ¿eso de allá de la marca es una roca o una oveja?¡Qué bobada! Si fuera una oveja no tendría la marca de la GR, no tendría sentido...”

El sendero desaparece en la pradera de hierba, sigue ascendiendo como si no fuera a terminar nunca de subir y cada vez es más difícil intuir por donde continúa. La niebla se disipa con algunas ráfagas de viento para volver a cerrarse con la misma celeridad. Por fin parece que se ha cansado de ascender y se decide a penetrar en el bosque; una vez entre los árboles, aunque la bruma le dé a la espesura un aspecto tenebroso y sombrío, el viento no azota tan fuerte y la sensación de frío queda mitigada por el abrigo de las hayas.
En el descenso me cruzo con un caminante que va remontando hacia el mar, nos detenemos un instante para intercambiar algo de información:
-El chalet de Pedro no está mal, y los dueños son gente estupenda, lo encontrarás un poco más abajo, dentro del bosque.


Pirineo Pirineos
Mojón
En pocos minutos me encuentro a las puertas del Chalet, el pié izquierdo se está quejando de la larga ascensión y la lluvia arrecia considerablemente cuando llego al desvío. Con el frío metido en los huesos interpreto las señales que me ha ido dando el camino y decido que pasaré aquí la noche.
Al entrar en el albergue me encuentro a una pareja de ingleses con la que he ido coincidiendo en las últimas etapas. Me explican que ellos también tenían intención de continuar más adelante, pero que al llegar a este refugio han decidido quedarse. Cada vez tengo más claro que todo apuntaba a que hoy, este era el lugar donde poner fin a una etapa de transición en la que no se ha podido disfrutar del paisaje por causa del frío, la lluvia y la niebla. Pero, esto es lo que tiene esta oficina, también hay días malos...


41ème ETAPE ESTERENÇUBY-CHALET PEDRO.


Pirineo Pirineos
Iglesia de Estérençuby
Après mon agréable conversation avec Jean, j´arrive avec plaisir au gîte d´Andreinia où une bonne douche et un repas chaud me font oublier les souffrances du routard.

Le jour commence exactement comme il s´est terminé la veille, les nuages recouvrent entièrement le ciel et menacent de se défaire sur la terre sous forme de pluie. Je tourne au niveau de l´église, montant sans répit vers les nuages, le brouillard m´enveloppe et rend impossible toute orientation, du fait de son épaisseur. La piste continue de monter, inclémente, tandis que la montagne apparaît devant moi à chaque pas. Impossible de deviner si elle monte ou si elle descend avant d´avoir fait un pas. Parfois, le brouillard joue à être pluie et la pluie joue à être brouillard, d´autres fois, chacun joue son propre rôle, en me frigorifiant jusqu´aux os, ou en jouant avec mes sens. “Ça, là-bas sur le rocher, c´est une marque? Ou plutôt, ce qu´il y a là où il y a la marque, est-ce que c´est un rocher ou bien un mouton? Je dis vraiment n´importe quoi! Si c´était un mouton, il ne porterait pas de marque de GR, ça n´aurait pas de sens...”

Le sentier disparaît dans la prairie, il monte sans arrêt, comme s´il n´allait jamais s´arrêter et il est chaque fois plus difficile de savoir par où il continue. Le brouillard se dissipe sous l´effet des rafales de vent, mais nous enveloppe à nouveau aussi vite. Il semble qu´enfin, le sentier se soit fatigué de monter et qu´il se décide à pénétrer dans la forêt. Une fois sous les arbres, même si le paysage a un aspect ténébreux et sombre, le vent ne souffle pas aussi fort et la sensation de froid est mitigée par le manteau de hêtres.
En descendant, je croise un randonneur qui se dirige vers l´Océan. Nous nous arrêtons quelques minutes pour échanger des informations.
- Le chalet de Pedro est plutôt bien, et les propriétaires sont charmants, il se trouve un peu plus bas, dans la forêt.


Pirineo Pirineos
Pista
En quelques minutes je suis aux portes du chalet, mon pied gauche se plaint de la longue ascension et la pluie redouble de force lorsque j´arrive au détour. Glacé jusqu´aux os, j´interprète les signes que me donne le chemin et je décide que ja passerai la nuit là.
Dans le refuge, je rencontre deux Anglais que j´ai croisés lors des dernières étapes. Ils m´expliquent qu´eux aussi avaient l´intention de continuer mais qu´en arrivant à ce refuge ils avaient décidé de s´arrêter. Je crois qu´il est de plus en plus clair qu´aujourd´hui, ce lieu est celui où je dois mettre fin à une étape de transition dans laquelle je n´ai pas pu profiter du paysage pour cause de froid, de pluie et de brouillard. Mais, c´est l´inconvénient de mon travail, il y a aussi de mauvais jours…



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1.- Índice - Index

2.- Introducción - Introduction

3.- Las etapas - Les étapes

4.- Medios de Comunicación - Médias

5.- Enlaces de interés - liens d´intérêt

6.- Agradecimientos - Remerciements
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42ª ETAPA: CHALET PEDRO - AUBERGE DE LOGIBAR


Tiempo: 5h30.
Kilómetros: 20
Dificultad: Baja


Pirineo Pirineos
Improvisando
En el Chalet de Pedro la cena es tranquila, buena y abundante. Isabel se ha comprometido a alimentar nuestros desgastados cuerpos a condición de que cenemos a las seis de la tarde; después ella tiene otros quehaceres que la reclaman y le es imposible. Mike, Dale y yo no tenemos ninguna objeción, lo más parecido a una comida digna que hemos ingerido se remonta a los principios del día, cuando el sol era todavía joven y la jornada era una incógnita que resolver. Todo hacía presagiar que iba a ser un día gris y húmedo, pero aún nos quedaba la tonta esperanza de que el calor acabaría por vencer a la bruma.

Justo antes de la cena aparece una graciosa y simpática pareja de franceses que experimenta por primera vez la dureza de una travesía de montaña. Él nos explica divertido todo lo que hasta el momento han hecho mal, desde que prepararon la mochila hasta que se perdieron entre la niebla. “La próxima vez ésto no nos vuelve a pasar”, dice convencido, mientras que a juzgar por la expresión de ella yo juraría que es muy probable que no haya próxima vez. Aunque seguramente, de regreso en casa, con los huesos secos, recordará orgullosa que ha sido capaz de caminar durante unos cuantos días por estas duras montañas, que ha sido capaz de vencer la fatiga, la lluvia y el frío; y sin duda habrá quedado grabada en su retina la impresionante belleza de estas tierras; y ese rayo de sol que brilló por un instante sobre las colinas, le habrá robado, sin saberlo, el corazón. Y entonces, si sabe sacudirse la pereza que habita en nuestras almas cuando las comodidades nos hacen esclavos, quizás haya una próxima oportunidad para poner en la mochila sólo lo imprescindible, para superar la fatiga y disfrutar, para no perderse en la niebla o para reírse de ello.

Con el nuevo día la situación atmosférica no ha mejorado demasiado, la niebla sigue abrazada a los árboles y una fina lluvia empapa concienzudamente todo lo que toca. Bajo la espesa capa de nubes, llego junto a la pareja de ingleses a los Chalets d´Iraty.


Pirineo Pirineos
Larrau
Desde allí hay dos posibilidades para continuar, la antigua GR-10 que ya está en desuso, pero que transcurre por tierras más bajas y es más corta, o la nueva variante que viaja por las crestas hasta Logibar. Tal y como está el clima decidimos seguir por la antigua GR, de nada sirve caminar por la cresta de la montaña cuando uno no va a ver nada.

La variante que llega hasta Larrau no está marcada, y en las guías ya advierten de que en algunos tramos habrá que improvisar. Dale y Mike son experimentados caminantes, y yo llevo improvisando casi desde que empecé esta aventura, así que no hay por qué dudar de nuestras posibilidades. La niebla se cierra aún más, dudamos en ocasiones de la dirección a seguir ya que las verjas de las parcelas son un obstáculo más a tener en cuenta. Caminamos entre los húmedos helechos, mis pantalones recogen tanta agua que tengo que ir sujetándolos para no perderlos. En el fondo del valle se divisa la carretera de Larrau y sin muchas complicaciones conseguimos alcanzarla. Una vez en el pueblo, sólo hay que seguir la carretera unos tres kilómetros y llegaremos a Logibar.

42ème ETAPE: CHALET PEDRO - AUBERGE DE LOGIBAR


Pirineo Pirineos
Iraty
Au Chalet Pedro, le repas, bon et bien pourvu, se déroule tranquillement. Isabelle a accepté d´alimenter nos corps fatigués à condition que nous mangions à dix huit heures ; après, elle a d´autres choses à faire et il lui est impossible de préparer à manger. Mike, Dale et moi nous ne soulevons aucune objection. Depuis que la journée a commencé, alors que le soleil était encore timide et la journée une inconnue à résoudre, nous n´avons pas encore pris un repas décent. Tout laissait alors présager que la journée allait être grise et humide, mais nous avions encore la vaine espérance que la chaleur finirait par vaincre le brouillard.

Juste avant de dîner arrive un drôle et sympathique couple de Français, qui vit pour la première fois les rigueurs d´une traversée en montagne. Lui nous explique, amusé, toutes les erreurs qu´ils ont commises jusqu´à présent : comment ils ont préparé leur sac, comment ils se sont perdus dans le brouillard... “La prochaine fois, ça ne nous arrivera plus”, affirme-t´il convaincu, même si, à en juger par son expression à elle, je jurerais qu´il est fort probable qu´il n´y ait pas de prochaine fois. Même si, sans doute, de retour chez eux, au sec, elle se rappellera, fière d´elle, qu´elle a été capable de marcher pendant plusieurs jours par ces dures montagnes, qu´elle a été capable de vaincre la fatigue, la pluie, et le froid. Sans doute aura-t´elle gardé dans sa mémoire l´impressionante beauté de cette terre, et ce rayon de soleil qui a brillé un instant sur les collines et, sans le savoir, ce paysage aura pris son coeur. Alors, si elle sait se défaire de la paresse qui envahit nos âmes lorsque le confort nous rend esclave, peut-être se donnera-t´elle une nouvelle opportunité pour mettre dans son sac le strict nécessaire, vaincre la fatigue et apprécier le paysage, ne pas se perdre dans le brouillard… ou au moins savoir en rire.

Avec l´arrivée de cette nouvelle journée, la situation atmosphérique ne s´est pas beaucoup améliorée, le brouillard s´accroche toujours aux arbres et une pluie fine trempe consciencieusement tout ce qu´elle touche. Sous l´épais manteau de nuage, j´arrive, avec les Anglais, aux Chalets d´Iraty. De là, deux posibilités pour continuer: l´ancien GR-10 qui n´est plus utilisé, mais qui passe par des terres plus basses et qui est plus court, ou la nouvelle variante qui passe par les crêtes jusqu´à Logibar. Au vu du temps, nous décidons de suivre l´ancien GR, rien ne sert de marcher sur la crête de la montagne si l´on n´y voit rien.


Pirineo Pirineos
Siesta
La variante qui arrive jusqu´à Larrau n´est pas marquée, et les guides mettent d´ores et déjà le randonneur en garde: à certains moments, il nous faudra improviser. Dale et Mike sont des marcheurs aguerris, quant à moi, j´improvise pratiquement depuis que j´ai commencé cette aventure, pas de raisons alors de douter de nos capacités à trouver notre route. Le brouillard se referme toujours plus, parfois nous avons des doutes sur la direction à suivre car les grilles qui séparent les parcelles de terre sont un obstacle de plus à prendre en compte. Nous passons par des fougères humides, mon pantalon se mouille tellement qu´il faut que je le serre pour ne pas qu´il tombe. Au fond de la vallée, on devine la route de Larrau et nous l´atteignons sans grandes dificultés. Une fois au village, il n´y a plus qu´à suivre la route sur trois kilomètres pour arriver à Logibar.



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43ª ETAPA: AUBERGE DE LOGIBAR - SAINTE ENGRÂCE


Tiempo: 6h.
Kilómetros: 23
Dificultad: Baja


Pirineo Pirineos
Descenso
Llego a Logibar después de haberme quedado atrás para intentar enviar las etapas que llevo retrasadas por falta de cobertura. En la carretera el sol me ha hecho un guiño, como para recordarme que existe, y después ha vuelto a ocultarse tras las nubes. Durante ese corto espacio de tiempo, la humedad acumulada en el asfalto ha comenzado a ascender de nuevo para volver a ser nube, dándole al paisaje un aspecto mágico.

Ya en el albergue me reencuentro con mis compañeros de andanzas, quedamos para la cena y nos disponemos a descansar. Aunque hayamos llegado pronto al final de la etapa, tampoco me parece una buena idea salir a dar un paseo.
En el comedor se puede adivinar el movimiento de personas que provoca la GR en su parte francesa, casi recuerdo con nostalgia los días de Mayo en los que no encontraba ni un alma en las montañas, aunque eso supusiera que muchos refugios estaban cerrados.

La conversación con Mike y Dale es divertida, me cuentan mil anécdotas de cuando campaban por el mundo con el ejército británico y yo les pago con alguna de mis historias de viaje, en las que casi siempre todo acaba bien. Con la panza bien repleta de provisiones para el día siguiente nos vamos a dormir con el deseo de que el día que venga sea un poco más generoso con sus paisajes.

Con la resignación que obliga más de mes y medio en estas montañas acepto la llegada de un nuevo día de niebla. Nos miramos el uno al otro, y con una leve sonrisa y encogiendo los hombros nos ponemos en marcha con la certeza de que de nuevo vamos a perder la oportunidad de disfrutar del paisaje, especial en esta zona por la ruptura de la verde monotonía, que suponen las gargantas de Holzarté y de Kakoueta.

El sendero se empina hacia arriba desde el principio, como si tuviera la intención de perderse entre las nubes cuanto antes. Pasamos junto a la primera garganta, pero la distancia es grande para poderla apreciar verdaderamente. Si uno quiere disfrutar plenamente de estos cañones, tiene que dejar a un lado la transpirenaica y dedicar un día a explorarlos sin ánimo de avanzar demasiado.


Pirineo Pirineos
Mike y Dale
Sin descanso llegamos hasta el collado de Anhaou; sin duda las verdes praderas que lo forman invitarían a sentarse y disfrutar de las vistas si no fuera por la lluvia y el frío que parecen llevar estos ingleses atados a la mochila. Una vez ganado el collado, la senda va perdiendo altura mientras la temperatura asciende, e incluso un tímido sol obliga a entornar los ojos. En un determinado punto de la pista me separo de mis compañeros, ya que el albergue de Ste. Engrâce está completo, y me tengo que desviar unos cuantos kilómetros para reposar mis huesos en un camping próximo. A mi llegada al camping me anuncian que no hay donde cenar, y yo completamente desprovisto de víveres empiezo a ensayar la cara de hambre y pena que en alguna ocasión me ha sacado de algún aprieto de este tipo. Sin duda la dueña, curtida en estas lides se percata de mi intento y me asegura que no me va a dejar sin comer, pero que a un kilómetro hay un lugar para remediar esta situación. En ese momento es cuando se manifiesta abiertamente mi profundo desconocimiento del idioma, completamente seguro de haber entendido que era una pizzería, hago tiempo hasta la hora de cenar para desplazarme hasta el lugar indicado; y para mi sorpresa encuentro una pequeña tienda de alimentación. Con las tripas rugiendo por el hambre regreso al camping con un par de latas esperando poderlas calentar en algún lugar, y sorprendido por lo mucho que se parecen, al pronunciarlas, las palabras épicerie y pizzerie –que así es como creo que se dirá pizzería en el idioma de Asterix–.

43ème ETAPE: AUBERGE DE LOGIBAR - SAINTE ENGRÂCE


Pirineo Pirineos
Laugibar
J´arrive à Logibar après être resté en arrière pour essayer d´envoyer les articles que je n´ai pas pu envoyer ces derniers jours par manque de réseau. Sur la route, le soleil m´a fait un clin d´oeil, comme pour me rappeler qu´il existe, mais il s´est rapidement caché à nouveau derrière les nuages. Pendant ce court laps de temps, l´humidité accumulée sur l´asphalte a commencé à s´évaporer pour redevenir nuage, donnant au paysage un air magique.

Arrivé au gîte, je retrouve mes compagnons de marche, nous décidons de dîner ensemble et, entre temps, nous en profitons pour nous reposer. Bien que nous soyons arrivés tôt à la fin de notre étape, je ne pense pas qu´aller faire un tour soit une très bonne idée.

Dans le restaurant, on apprécie les flux humains que provoque le GR du côté français, je me souviens presque nostalgique de ces jours de Mai, où je ne croisais pas un chat dans ces montagnes, même si une grande partie des refuges étaient fermés.

Ma conversation avec Mike et Dale est amusante, ils me racontent mille et une anecdotes de l´époque où ils allaient par le monde avec l´armée britannique et moi je les gratifie de certaines de mes histoires de voyage, dans lesquelles, tout finit presque toujours bien. Le ventre bien rempli de provisions pour le jour suivant, nous allons nous coucher en souhaitant que le jour suivant soit un peu moins avare de paysages.

Avec la résignation de celui qui a passé un mois et demi dans ces montagnes, j´accepte l´arrivée d´un nouveau jour de brouillard. Nous nous regardons les uns les autres et, avec un léger sourire, et haussant les épaules, nous nous mettons en marche avec la certitude que nous allons à nouveau perdre l´opportunité de profiter du paysage, étonnant par ici du fait de la rupture de la monotonie verte provoquée par les gorges d´ Holzarté et de Kakoueta.
Le sentier a une pente prononcée dès le début, comme s´il avait l´intention de se perdre entre les nuages au plus vite. Nous passons à côté de la première gorge, mais la distance est trop grande pour pouvoir l´apprécier véritablement. Si l´on veut profiter pleinement de ces canyons, on doit laisser de côté le GR et passer un jour entier à les explorer sans intention de beaucoup avancer.


Pirineo Pirineos
Mucha niebla en el collado de Anhau
Sans répit, nous arrivons jusqu´au col d´Anhaou ; sans aucun doute, les vertes prairies qui le forment inviteraient à s´asseoir et à profiter de la vue si ce n´était à cause de la pluie et du froid que ces Anglais semblent avoir accroché à leur sac. Une fois arrivés au col, le sentier perd de l´altitude en même temps que grimpe la température, et un soleil timide nous oblige même à chausser nos lunettes de soleil.

À un endroit déterminé de la piste, je me sépare de mes compagnons car le gîte de Sainte Engrâce est complet, et il faut que je dévie ma trajectoire de quelques kilomètres pour pouvoir me reposer dans un camping proche. Á mon arrivée au camping, on me dit qu´il n´y a pas de restaurant où dîner et, complètement démuni de vivres, je commence à faire une moue affamée et triste qui, m´a permis parfois de sortir de situations de ce genre. Sans aucun doute, la propriétaire, qui en a vu d´autres, comprend ce que j´essaie de faire et m´assure qu´elle ne va pas me laisser sans dîner et qu´à un kilomètre il y a un endroit où je vais pouvoir remédier à cette situation. C´est à ce moment que se manifestent ouvertement mes lacunes en français: complètement sûr d´avoir compris qu´il s´agissait d´une pizzería, je tue le temps jusqu´à l´heure de dîner et me déplace jusqu´au lieu indiqué , et, ô surprise, je me retrouve devant une petite supérette. Le ventre criant famine, je retourne au camping avec deux boîtes de conserve que j´espère pouvoir réchauffer quelque part, et je me surprends de la grande similitude de prononciation entre les mots “épicerie” et “pizzerie” – car c´est ainsi que, selon moi, se dirait “pizzería” dans la langue d´ Asterix–.


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44ª ETAPA: SAINTE ENGRÂCE - LESCUN


Tiempo: 8h30.
Kilómetros: 28
Dificultad: Media


Pirineo Pirineos
Abeja
Antes de ir a dormir me cercioro de que al día siguiente no tendré que caminar los cinco kilómetros de carretera asfaltada que separan el camping de la GR; hablo con la dueña y me asegura que a las ocho y cuarto tiene que llevar a los niños al colegio, así que acordamos que sobre las ocho me estará esperando en la puerta del camping, con un bocadillo y la factura, para llevarme.
Cuando llego a la puerta, el reloj de mi teléfono marca las ocho y tres minutos, llamo varias veces, una pareja de alemanes sale del camping con su furgoneta hacia el pueblo, pero no les digo nada a la espera de mi conductora. El reloj camina más rápido que yo y a las ocho y media me doy por convencido de que nadie va a aparecer; supongo que mi pequeño retraso ha sido demasiado...Me resigno a ir caminando esperando que pase algún coche. Aún no han pasado ni cinco minutos cuando veo a la dueña del camping, me dice que me ha estado esperando y me desea buena suerte con una falsa simpatía.
Realmente lo que más me molesta no es tener que caminar cinco kilómetros más o menos; lo que más me decepciona es que me quiten con los hechos lo que me habían dado con sonrisas. Por supuesto será inútil qué le pregunte por mi almuerzo.

Este pequeño percance hace que comience el día de mal humor, y eso me fastidia aún más que todo lo ocurrido; por fin, después de tres días de lluvia, el cielo luce espléndido, y no voy a dejar que una estupidez me estropee un precioso día de monte. Me sacudo las malas pulgas y pronto la tranquilidad, estimulada por un sol radiante, llega a mi espíritu.


Pirineo Pirineos
Jacques
La senda, impaciente por alcanzar el col de la Pierre Saint Martin, atraviesa empinada el bosque, un bosque iluminado por un sol directo que atraviesa las ramas saturando los colores. El bosque queda atrás y aparece la pradera, invadida por el ganado. Vacas, ovejas y caballos se dan cita allí para pastar. En la distancia un hombre observa tranquilamente el espectáculo, me acerco hasta él para charlar un rato y olvidar definitivamente el incidente de la mañana. Jacques tiene tres perros mastines muy dóciles que le hacen compañía. Me señala un bulto tumbado en la montaña.
-Es un caballo que ha muerto esta noche. Supongo que ha sido la naturaleza, que ha podido con él.
-¿Qué vas a hacer?
-Yo nada, de eso ya se encargarán los buitres.

Jacques me indica por dónde seguir hasta el collado sin caminar por la tortuosa pista que zigzaguea para llegar a ninguna parte.


Pirineo Pirineos
La Pierre Saint Martin
En el col de la Pierre S. Martin uno tiene la sensación de que ha llegado a una frontera natural. Atrás quedan las formas suaves de las montañas más Atlánticas y aparecen erguidas, las primeras moles calcáreas que anuncian la llegada al reino de la roca. Destaca majestuoso el Pic d´Anie, orgulloso de ser uno de los primeros centinelas que guardan las fortalezas inexpugnables del Pirineo Central.

En el refugio de la estación de esquí de Arette la Pierre Saint Martin, el guarda me hace firmar en el “libro de oro”, como él lo llama, porque cree que mi aventura es digna de ello. Allí descanso un poco, como un bocadillo y sigo camino hacia el paso de l´Osque.


Pirineo Pirineos
Pierre
Caminando trabajosamente entre los agujeros de la roca avanzo lentamente y el destino quiere que me encuentre en la montaña a uno de mis mejores amigos durante esta travesía. A Pierre no le conozco de nada, pero cuando le veo le doy las gracias efusivamente y me abstengo de darle un abrazo para que no crea que estoy medio loco. Pierre se encarga de marcar este trozo de senda. Le hago saber que si he podido llegar tan lejos ha sido gracias a gente como él y continúo mi camino.

El paso de l´Osque abre la puerta a un increíble paisaje, y absorto por la belleza del lugar voy caminando como un sonámbulo por el circo de Lescun, admirando la silueta de un viejo conocido que destaca en la distancia, en el valle d´Ossau.

El día comenzó torcido, pero poco a poco la naturaleza y las buenas gentes de esta tierra se han encargado de llenar de alegría el espíritu, haciendo que no quedara espacio para las cosas insignificantes. Ni siquiera para el dolor de piernas después de una extenuante jornada.

44ème ETAPE: SAINTE ENGRÂCE - LESCUN

Avant d´aller me coucher, je m´assure que, le jour suivant, je ne vais pas avoir à faire les cinq kilomètres de route goudronnée qui séparent le camping du GR; je parle avec la propriétaire et elle m´assure qu´à huit heures et quart, elle doit amener ses enfants à l´école, nous convenons donc qu´à huit heures, elle m´attendra aux portes du camping, avec un sandwich et la facture de la nuit passée là.

Lorsque j´arrive à la porte, mon portable indique huit heures passées de trois minutes, j´appelle plusieurs fois, un couple d´Allemands sort du camping vers le village avec sa fourgonnette, mais je ne leur demande pas de m´amener car j´attends mon chauffeur. Ma montre va plus vite que moi et, à huit heures et demi, je finis par me convaincre que personne ne va venir me chercher, je suppose que mon petit retard a été trop long… Je me résigne à marcher en attendant que passe une voiture. Au bout de même pas cinq minutes, je vois la propriétaire du camping, elle me dit qu´elle m´a attendu et me souhaite bonne chance avec une sympathie feinte. En vérité, ce qui me dérange, ce n´est pas d´avoir à marcher cinq kilomètres de plus ou de moins; ce qui me déçoit le plus c´est que quelqu´un trahisse ma confiance. Evidemment, inutile de lui demander si elle m´a préparé un sandwich.

Ce petit incident me fait commencer la journée de mauvaise humeur, et cet état d´esprit me dérange encore plus que tout ce qui s´est passé ce matin; enfin, après trois jours de pluie, le temps s´est levé splendide et je ne vais pas laisser que ces bêtises me gâchent une magnifique journée de montagne. Je fais abstraction des idées noires et bientôt, la tranquillité, stimulée par un soleil rayonnant, apaise mon âme.

Le sentier, pentu, impatient d´arriver au col de la Pierre Saint Martin, traverse la forêt, une forêt illuminée par un soleil direct qui traverse les branches, saturant de couleurs le paysage. J´abandonne la forêt et la prairie apparaît, envahie par les troupeaux. Vaches, moutons et chevaux se donnent rendez-vous ici pour broûter de l´herbe. Au loin, un homme observe tranquillement le spectacle, je m´approche pour bavarder un peu et oublier complètement l´incident de ce matin. Jacques a trois chiens des Pyrénées très dociles qui lui tiennent compagnie. Il me montre un corps couché sur la montagne.
-c´est un cheval qui est mort cette nuit. Je suppose que c´est la nature qui l´a ramené vers elle.
-Qu´est ce que vous allez faire?
-Moi? Rien, ce sont les vautours qui vont s´en charger.
Jacques m´ indique par où continuer par le col sans avoir à marcher par la piste tortueuse qui zigzague pour arriver nulle part.
Au col de la Pierre Saint Martin, on a la sensation d´être arrivé à une frontière naturelle. Derrière, il y a les formes suaves des montagnes les plus Occidentales et apparaissent, dressées, les premières masses calcaires qui annoncent l´arrivée du règne de la roche. Le majestueux Pic d´Anie se détache dans le paysage, fier d´être l´une des premières sentinelles qui gardent les forteresses imprenables des Pyrénées Centrales.

Au refuge de la Station de ski d´Arette - la Pierre Saint Martin, le gardien me fait signer le “livre d´or”, comme il l´appelle, car il croit que mon aventure en est digne. Là, je me repose un peu, je mange un sandwich et continue vers le Pas de l´Osque. En marchant avec difficulté entre les trous de la roche, j´avance lentement et le destin veut que je rencontre, dans la montagne l´un de mes meilleurs amis de traversée. Je ne connais Pierre de rien, mais lorsque je le vois, je le remercie avec effusion et je ne le serre pas dans mes bras pour qu´il ne pense pas que je suis à moitié fou. Pierre est chargé de marquer ce tronçon de sentier. Je lui fais savoir que, si j´ai pu arriver aussi loin, c´est grâce à des gens comme lui et je continue mon chemin.
Le Pas de l´Osque m´ouvre les portes d´un paysage incroyable, et, absorbé par la beauté du lieu, je marche comme un somnambule par le cirque de Lescun, admirant la silhouette d´une vieille amie, qui se détache au loin: la vallée d´Ossau.

La journée avait mal commencé mais, petit à petit, la nature et les braves gens de ces lieux se sont chargés de remplir de joie mon âme, ne laissant pas de place pour les choses insignifiantes. Pas même le mal aux jambes après une journée exténuante.


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45ª ETAPA: LESCUN - BORCE


Tiempo: 5 h.
Kilómetros: 16
Dificultad: Baja


Pirineo Pirineos
Bosque de Lescun
Cuando llego al albergue Rando´Plume de Lescun, mientras hablo con los dueños para que me encuentren un lugar donde reposar mis fatigados huesos y mi alma contenta, aparece una cara conocida por el hueco de la escalera. Allí han llegado a parar mis infatigables ingleses. Con la alegría de encontrar una cara conocida y poder jugar a que uno está visitando a unos amigos, quedamos para disfrutar juntos de una última cena ya que es la última etapa de Mike y Dale. Mañana, en Etsaut emprenderán camino a casa sanos y salvos, y eso no está nada mal para una pareja de británicos en estas tierras pirenaicas. Lo cierto es que a ellos no les he comentado nada acerca de mi teoría de que esta tierra no acostumbra a tratar siempre amable a las gentes de la isla.

Un último adiós matinal con los buenos deseos que acompañan siempre a este tipo de despedidas; mencionando la posibilidad de volver a encontrarse en algún lugar del mundo, pero con la certeza de que es más que probable que la vida vaya diluyendo esta predisposición con el paso del tiempo. Los dos caminantes se pierden en la niebla mientras yo doy tiempo a que se desperece y deje paso a el sol que estoy seguro que brilla contento en las alturas. La bruma descansa tranquila sobre el lecho del valle sin ninguna intención de remontar el vuelo así que sigo con parsimonia los pasos de mis amigos más madrugadores, me adentro en la maleza, la niebla agarrada a los árboles le da un aspecto mágico. Hoy el bosque, a pesar del día gris desprende alegría, los pájaros bailotean entre las ramas con un jolgorio inusual y la estampa que ofrece el conjunto anima al espíritu a seguir caminando hacia delante.


Pirineo Pirineos
Parque Nacional de los Pirineos
Hago un alto en el camino antes de afrontar la fuerte ascensión hasta el Col Barrancq; sin aviso previo se levanta el telón gris que ha retrasado el espectáculo del día, para dejar ver las espectaculares montañas. Las agujas de Ansabere, el Petrechema, el Anie, se asoman curiosos entre las nubes para saber qué es lo que ese extraño mar guardaba tan celosamente. La senda atraviesa entre los helechos, siempre hacia arriba, llega al bosque des Pisés; ahora los pinos niegan lo que antes negó la niebla. Y la visión efímera de montañas que separan esta tierra de mi Huesca querida, me deja una sensación triste en el corazón. Sensación que se desvanece como se esfumó la niebla; porque sigo caminando, sigo descubriendo lugares maravillosos del Pirineo y sigo soñando en secreto con el día, afortunadamente todavía lejano, en que el encuentro con el Mediterráneo ponga fin a una de las etapas más felices de mi vida.

45ème ETAPE LESCUN-BORCE.


Pirineo Pirineos
Valle de Aspe
Lorsque j´arrive au gîte Rando´Plume de Lescun, et tout en parlant avec les propriétaires pour qu´ils me trouvent un endroit où reposer mon corps fatigué et mon âme joyeuse, un visage connu apparaît au coin de l´escalier. Mes infatigables Anglais sont aussi logés ici. Heureux de voir un visage connu et de pouvoir jouer à celui qui rend visite à des amis, nous décidons de profiter ensemble d´un dernier repas car cette étape est la dernière pour Mike et Dale. Demain, depuis Etsaut, ils retourneront chez eux, sains et saufs, et ça, s´est plutôt bien pour deux Britanniques sur ces terres pyrénénnes. En réalité, je ne leur ai rien dit de ma théorie selon laquelle ces terres ne sont guères clémentes avec les habitants de leur île.

Un dernier au revoir matinal, avec les bonnes paroles qui accompagnent toujours les adieux. Nous parlons de la possibilité de nous revoir un jour mais avec également certains qu´il est plus probable que la vie efface cette prédisposition avec le temps. Les deux randonneurs se perdent dans le brouillard et moi, je laisse que le temps commence à changer et laisse enfin la place au soleil dont je suis sûr qu´il brille, heureux sur les hauteurs.
Le brouillard se repose tranquillement sur le lit de la vallée sans aucune intention de remonter, je suis donc avec parcimonie les pas de mes amis lève-tôt. Je pénètre dans la forêt et le brouillard, accroché aux arbres, lui donne un air magique. Aujourd´hui, la forêt, malgré le ciel gris, respire l´allégresse, les oiseaux dansent dans les branches en piaillant plus qu´à l´accoutumée et l´image que donne l´ensemble motive pour continuer à marcher.


Pirineo Pirineos
Borce
Je fais une halte sur le chemin avant d´affronter la forte ascension vers le Col Barrancq; sans avis préalable, le rideau gris qui a retardé le spectacle du jour se lève enfin, et laisse voir des montagnes spectaculaires. Les aiguilles de Ansabere, le Petrechema, l´Anie, apparaissent, curieux, entre les nuages cherchant à savoir ce que cette mer étrange garde si jalousement.
Le sentier passe par des hêtres, toujours vers le haut, arrive à la forêt des Pisés; maintenant, les pins me refusent ce qu´auparavant me refusait le brouillard. Et la vue éphémère de ces montagnes qui séparent ces terres de ma chère Huesca me donne un pincement au coeur. Un pincement qui s´évapore comme se dissipe le brouillard; car je continue à marcher, à découvrir des endroits merveilleux des Pyrénées, et à rêver secrètement au jour, heureusement encore lointain, où ma rencontre avec la Méditerranée mettra fin à l´une des étapes les plus heureuses de ma vie.


Imágenes de la jornada - images du jour

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