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La vuelta al Pirineo en 80 días. Etapas del GR10 (70 a 74)


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1.- Índice - Index

2.- Introducción - Introduction

3.- Las etapas - Les étapes

4.- Medios de Comunicación - Médias

5.- Enlaces de interés - liens d´intérêt

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70ª ETAPA: RAS DE CARANÇA - MARIALLES.


Tiempo: 9 h.
Kilómetros: 23
Dificultad: Media - Baja


Pirineo Pirineos
Canigó
Encuentro el refugio de Carança encajonado en el valle. Me siento a esperar la cena junto a John y Richard, tomando una cerveza. John bromea sobre el marcapasos de Richard: “Este hace trampas, cuando la cosa se pone fea, la máquina se pone a ritmo y así sube...”, mi sorpresa se hace mayor aún cuando me cuentan que Richard se prepara para participar en un carrera de montaña en Inglaterra. “No sé si la sorpresa es mayor por participar en una carrera de ese tipo con un marcapasos o porque hagan carreras de montaña en un país sin montañas”. Bromeo, pero según me cuentan la cosa es bastante dura.

- ¿Eres tú Sol? Buenos días, creía que no te iba a volver a ver, incluso he soñado contigo. ¿Has venido con el anticiclón que me prometiste?
- Sí, bueno, pero no es muy potente, está en prácticas y todas las nubes se le cuelan. Ya sabes, con esto del cambio climático están haciendo muchas reestructuraciones, al de las Azores le prejubilaron, y ahora enrolan a jóvenes sin experiencia, les pagan una miseria y así nos va...
- ¿Te vas a quedar mucho?
- No lo sé, a ver cómo vienen esas borrascas, que tienen bastante mal genio.
Decidido a aprovechar el buen tiempo todo lo que pueda subo hasta el primer collado del día donde me vuelvo a encontrar con John y Richard. Allí aparece bajo unas nubes densas el macizo del Canigó, el último gran señor del Pirineo que se yergue junto al mar.

La bajada hasta el pueblo de Mantet se hace larga bajo el calor. Antes de atacar el col de Mantet hago parada en un bar para refrescarme con un helado y disfrutar del día de verano. Una vez arriba, el Canigó se presenta sin obstáculos, claro y majestuoso, a sabiendas de que es el último que resiste los embates del mar.


Pirineo Pirineos
Mantet
Bajando a la población de Py adelanto a una familia venida del Canadá. Poco más tarde nos reunimos todos, la familia, John y Richard en la única tienda del pueblo. La señora que la atiende, poco acostumbrada a estos barullos de capital dice con la mirada que nos mandaría a todos a...la montaña.
Allí les dejo tomando un café mientras yo continúo caminando, el grupo es demasiado numeroso y prefiero continuar sólo, ya habrá tiempo para charlas a la hora de la cena.

Desde el puerto de Jou uno puede darse cuenta de lo que ha cambiado el paisaje. La montaña es mucho más árida y los tejados de las casas han dejado de ser de piedra o de pizarra, para convertirse en teja. Casi me empiezo a creer que será posible, que un día al abrir una de esas cajas con sorpresa, se verá el mar a lo lejos anunciando el final de la aventura.

El calor aprieta y se agradece la sombra que ofrece el bosque. Arrullado por un pequeño riachuelo, casi cerrando los ojos sufro la pendiente que lleva hasta el refugio de Mariailles.

70ème ETAPE: RAS DE CARANÇA - MARIAILLES


Pirineo Pirineos
Jorge en Col del Pal
Le refuge de Carança se trouve au fond de la vallée. Je m´assieds en attendant le repas, à côté de John et Richard, en buvant une bière. John plaisante sur le régulateur cardiaque de Richard: “Celui là, il triche, quand il voit que ça devient dur, la machine lui marque un rythme et il monte…”, ma surprise est encore plus grande lorsqu´ils me racontent que Richard se prépare à participer à une course en montagne en Angleterre. “Je ne sais pas ce qui est le plus surprenant: participer à une course avec un régulateur cardiaque ou faire des courses de montagne dans un pays sans montagnes.” Je plaisante, mais, selon ce qu´ils me disent, c´est assez dur.
- C´est toi Soleil? Bonjour, je croyais que je n´allais jamais te revoir, j´ai même rêvé de toi. Tu es venu avec l´anticyclone que tu m´avais promis?
- Oui, bon mais il n´est pas très puissant, il est en stage et tous les nuages finissent par passer. Tu sais, avec cette histoire du changement climatique, il y a beaucoup de restructurations, celui des Açores est parti en pré-retraite et maintenant, ils engagent des jeunes sans expérience qui sont payés une misère et voilà où nous on sommes…
- Tu vas rester longtemps?
- Je ne sais pas. Voyons comment viennent ces bourrasques, elles ont un caractère de chien.

Décidé à profiter du beau temps autant que faire se peut, je monte jusqu´au premier col de la journée où je retrouve à nouveau John et Richard. Là, sous des nuages denses, apparaît le massif du Canigou, le dernier grand seigneur des Pyrénées qui se tient près de la mer.

La descente jusqu´au village de Mantet s´éternise sous la chaleur. Avant d´attaquer le col de Mantet, je m´arrête dans un bar pour me rafraîchir avec une glace et profiter de ce jour d´été. Une fois en haut, le Canigou se présente sans obstacles, clair et majestueux, sachant que c´est le dernier qui résiste aux assaults de la mer.


Pirineo Pirineos
Mariailles
En descendant au village de Py, je dépasse une famille venue du Canada. Un peu plus tard, nous nous retrouvons tous, la famille, John et Richard dans le seul magasin du village. La dame qui est derrière le comptoir, peu habituée à ce bazard de capitale nous dit, de son regard, qu´elle nous enverrait bien nous faire voir… dans la montagne.
Je les laisse là à prendre un café et je continue à marcher, le groupe est trop nombreux et je préfère comtinuer seul, j´aurai tout le temps de parler au cours du repas.

Depuis le col de Jou, on peut se rendre compte des grands changements dans le paysage. La montagne est beaucoup plus aride et les toits des maisons ne sont plus en pierre ou en ardoise mais bien en tuiles. Je commence presque à penser qu´il sera possible qu´un jour, en ouvrant l´une de ces boîtes à surprises, je vois la mer au loin, annonçant la fin de l´aventure.
La chaleur est intense et j´apprécie l´ombre qu´offre la forêt. Bercé par un ruisseau, presque en fermant les yeux, je souffre en montant au refuge de Mariailles.


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71ª ETAPA: MARIAILLES - BATÈRE


Tiempo: 9 h.
Kilómetros: 24
Dificultad: Alta (por el ascenso al Canigó)


Pirineo Pirineos
Atardecer en Mariailles
El refugio de Marialles es uno de los puntos desde donde se parte para hacer la ascensión a la última montaña; al renombrado Canigó. La vida allí gira en torno a su magia, y su influencia se escucha en cada conversación, se ve en cada ruta trazada. Durante la cena nos olvidamos de la montaña y Nilson, el médico sueco que ha venido a pasar unos días en estas tierras con su esposa y con la familia canadiense, ejercita sin mucho éxito su español. “Trabajo una semana de cada mes en Barcelona, y me gustaría aprender el idioma”. La vida de Nilson ha sido bastante interesante, me habla de lugares remotos, de paraísos perdidos, removiendo en mi alma lodos que jamás se llegaron a posar del todo. Por momentos la conversación se diluye en un murmullo incomprensible y mi mente se echa a soñar volando. “No tengo remedio”, pienso con cierta preocupación. Aunque el ejemplo de Nilson me da cierta esperanza.

Después de la cena las ventanas del refugio se inundan de colores cálidos que anuncian la puesta de sol. La naturaleza ofrece su mejor espectáculo indiferente al movimiento de los hombres. Lo lleva haciendo miles de años, y si estamos allí para presenciarlo o no, poco importa. Algunos optan por quedarse conversando en el comedor, otros por salir a fumar un cigarro, el sol sigue su curso imparable hacia un nuevo día. Mientras le veo caer en el abismo de la noche pienso en que esta aventura también empieza a mostrar tonos dorados que preludian el final y le pido al sol que vaya más despacio para recrearme con su luz, para jugar con sus sombras.


Pirineo Pirineos
Tres vascos
Mientras en otro lugar del mundo se repite la misma escena, sobre la cima del omnipresente Canigó la luz proclama el inicio de un nuevo día. A pesar de no haber descansado profundamente me siento cargado de energía, en el refugio se escuchan los consejos sobre la ruta para llegar a la cumbre e inesperadamente una voz en mi interior me pregunta: “¿Por qué no vienes a hacerme una visita?” Desde que lo vi por primera vez me ha estado llamando. En el desvío de la GR-10, abandono conscientemente las marcas rojas y blancas que me han estado guiando durante meses y me dirijo hacia sus faldas. La ascensión es exigente en su último tramo, especialmente cuando se carga con una mochila pesada, una vez en la cima llega la recompensa. Allá a lo lejos, llano como una estepa, me reencuentro con el mar.

Perdido en un rincón de mi memoria queda el día en el que desde el cabo de Creus miraba hacia las cimas nevadas que hoy son mi atalaya para divisar el Mediterráneo. El círculo se cierra. Todavía faltan unos días para llegar a su orilla, pero verlo le da sentido a todo. Tocarlo marcará el final del viaje, y es precisamente eso, el final de un viaje el que hace que tenga sentido comenzarlo.

71ème ETAPE: MARIAILLES - BATÈRE


Pirineo Pirineos
Jorge en la cima del Canigó
Le refuge de Mariailles est l´un des points de départ pour monter la dernière montagne, le célèbre mont Canigou. La vie ici tourne autour de sa magie, et son influence se reflète dans toutes les conversations, se voit dans chaque tracé de chemin. Pendant le repas, nous oublions la montagne et Nilson, le médecin suédois qui est venu passer quelques jours sur ces terres avec son épouse et la famille canadienne, exerce, sans grand succès, son l´espagnol: “Je travaille sur Barcelone une semaine par mois, et j´aimerais bien apprendre la langue”. La vie de Nilson est plutôt interesante, il me parle d´endroits éloignés, de paradis perdus, remuant dans ma mémoire de la vase qui n´a jamais réussi à se déposer complètement. Par moments, la conversation se dilue dans un murmure incompréhensible et mon esprit s´évade rapidement. “Je n´ai pas de solution”, me dis je avec une certaine inquiétude. Même si l´exemple de Nilson allume en moi une lueur d´espoir.
Après le repas, les fenêtres du gîte sont inondées de chaudes couleurs qui annoncent le coucher du soleil. La nature offre son meilleur spectacle, indifférente aux mouvements des hommes. Elle le fait depuis des milliers d´années et que l´on soit là pour en être témoin ou pas, cela n´a que peu d´importance. Certains décident de rester à parler dans le restaurant, d´autres de fumer une cigarette à l´extérieur, le soleil continue sa course innarrêtable vers un jour nouveau. Tout en le regardant sombrer dans les abîmes de la nuit, je me dis que cette aventure commence aussi à avoir des tons dorés qui annoncent sa fin, et je demande au soleil d´aller plus doucement, pour pouvoir jouer avec sa lumière et avec les ombres qu´elle crée.


Pirineo Pirineos
Mirando al mar
Tandis que, quelque part dans le monde, se répète la même scène, sur la cime du Canigou, omniprésent, la lumière annonce le début d´une nouvelle journée. Bien que je ne me sois pas complètement reposé, je me sens plein d´énergie. Au refuge, on donne des conseils sur le chemin à emprunter pour arriver au sommet et, de façon inespéré, une voix intérieure me dit “Pourquoi ne me rendrais tu pas visite?” Depuis le premier jour où je l´ai vu, il m´a tenté. Au croisement du GR10, j´abandonne consciemment les marques rouges et blanches qui m´ont guidé pendant des mois et je me dirige vers les flancs du Canigou. L´ascension est hardue dans son dernier tronçon, notamment lorsqu´on est chargé d´un sac lourd, mais une fois arrivé au sommet, arrive la récompense. Là bas, au loin, plate comme une steppe, je retrouve la mer.

Il est perdu au fond de ma mémoire le jour où, depuis le Cap de Creus je regardais vers les sommets enneigés qui aujourd´hui, sont devenus mon donjon pour voir la Méditerranée. La boucle sera bientôt bouclée. Il reste encore quelques jours avant d´arriver jusqu´à elle, mais la voir redonne un sens à tout ce que j´ai fait. La toucher mettra un point final au voyage, et c´est précisément cela, la fin du voyage, qui donne un sens au fait de le commencer.


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72ª ETAPA: BATÈRE - PUJOL D´AVALL.


Tiempo: 7 h.
Kilómetros: 18
Dificultad: Baja


Pirineo Pirineos
Jorge se refresca
La llegada al refugio de Batère se hace esperar, el día ha sido muy largo y la subida al monte Canigó pasa factura a mis piernas. Sentados junto al río vuelvo a encontrarme con la pareja de ingleses, son las cuatro y allí están tomando puntualmente su té. Me siento a su lado a descansar antes de animarme a afrontar las últimas horas del día.

Una vez en el esperado refugio la reunión es completa. En las últimas jornadas la GR-10 y la HRP convergen y así mismo lo hacemos todos los peregrinos de ambas rutas. La cena es muy animada, la conversación no tiene sentido para la única pareja que no ha estado caminando por el monte. Y así entre risas y bromas cada uno va narrando su aventura. Alain, se emociona al escuchar mi relato: “¡Pero si tú eres famoso! Me hablaron de un español loco que estaba dando la vuelta al Pirineo y ahora voy y lo encuentro. Me tengo que hacer una foto contigo ¿Dónde está mi cámara?” Casi olvidadas las penurias que pasan los ingleses por estas tierras Richard y John confiesan que eran tres cuando comenzaron a caminar, y que uno de ellos tuvo un pequeño accidente y quedó atrás; para despejar mis dudas, Ken, otro británico que ha llegado al albergue, cuenta que de un pequeñísimo corte, un día de mucha lluvia nació una infección que casi le manda al hospital, y que le tuvo parado más de una semana.

Las historias que más éxito tienen son las de la gente especial que ha encontrado cada uno por el monte. Al final de la cena llegamos a la conclusión de que nosotros no somos tan raros; bueno, los ingleses sí.

El sol aprieta fuerte cuando comienzo a caminar, la certeza de que se acerca el final retrasa cada vez más las mañanas, y ya cerca del mar el cambio de clima se deja notar. La bajada del Canigó marca una frontera natural, a partir de aquí el paisaje es distinto, la temperatura es distinta, los árboles distintos también. Paso junto a uno: “¡Hola alcornoque!”, “hola chorlito” me responde; miro para atrás suponiendo que ha sido mi imaginación. Cierro los ojos y huele a sol y a tierra seca, a mariposas y a espuma de mar. El Mediterráneo me espera con los brazos abiertos, pero será mejor que no me descuide hasta que le dé un abrazo, porque todavía no he llegado.


Pirineo Pirineos
Arles sur Tech
Al llegar a Arles sur Tech me ofrezco una comida reposada y un buen helado, el día es largo e invita a veranear. Hablo con unos niños que comen en la mesa de los niños junto a la mía. No comprenden muy bien mi procedencia extranjera y parecen pensar: “Qué raro es este señor con barbas que habla como mi hermanita”. El más pillo de todos me muestra orgulloso la escayola del brazo haciendo notar que es la segunda vez que se lo parte este año. Su hermano mayor, de no más de siete años hace una mueca de “no tiene remedio este canijo” mientras afirma con la cabeza.

A pesar del intenso calor y de lo divertido de la compañía me dispongo a continuar la marcha. Junto a una parada de bus encuentro a John, cansado y triste me explica que para él se ha terminado la ruta. La paliza de ayer se ha sumado al calor de hoy y no se ve con fuerzas de continuar. Me despido de él y apenado le deseo un buen regreso a casa y comienzo a sudar la subida al collado de Paracolls. El fuerte calor de la parte baja se ve mitigado en lo alto por un lindo bosque de castaños. Una vez remontado, la senda desciende por la sombra hasta en Moli de la Paleta, donde pasaré la noche.

72ème ETAPE BATÈRE-PUJOL D´AVALL.

L´arrivée au refuge de Batère se fait attendre, la journée a été très longue et l´ascension du Canigou passe facture à mes jambes. Assis près de la rivière, je retrouve mes deux Anglais, il est quatre heures et il prennent le thé, ponctuels. Je m´assieds avec eux pour me reposer avant de me motiver pour affronter les dernières heures de la journée.

Une fois dans le gîte, longtemps espéré, nous sommes au complet. Dans les dernières journées, le GR-10 et la HRP convergent, tout comme les pélerins sur ces routes. Le dîner est très animé, la conversation n´a pas de sens pour le seul couple qui n´a pas marché en montagne. Et ainsi, entre rires et plaisanteries, chacun raconte son aventure. Alain est ravi d´entendre mon histoire: “Mais toi, tu es célèbre! J´ai bien entendu parler d´un Espagnol un peu fou qui faisait le Tour des Pyrénées et maintenant, voilà que je le rencontre. Où est mon appareil photo?” Alors que j´avais presque oublié toutes les mésaventures qui arrivent aux Anglais sur ces terres, Richard et John m´avouent qu´ils étaient trois quand ils ont commencé à marcher, et que l´un d´eux a eu un petit accident et a du abandonner; pour terminer de dissiper mes doutes, Ken, un autre Britannique qui est arrivé au gîte raconte que d´une toute petite coupure, un jour de forte pluie, est née une infection qui l´a presque envoyé à l´hôpital, et qu´il a du s´arrêter pendant plus d´une semaine.

Les histoires qui ont le plus de succès sont celles des gens pour le moins particuliers que chacun a rencontré dans la montagne. À la fin du repas, nous arrivons à la conclusion que nous ne sommes pas si bizarres que ça; enfin, les Anglais, oui. Le soleil chauffe dur lorsque je commence à marcher, la certitude que la fin est proche retarde de plus en plus les matinées, et, maintenant près de la mer, le changement de climat se ressent. La descente du Canigou marque une frontière naturelle, à partir d´ici le paysage est différent, la température est différente, les arbres sont différents aussi. Je passe à côté de l´un deux: “Salut chêne-liège”, “salut l´oiseau” me répond-il; je regarde en arrière en supposant que ça a été le fruit de mon imagination. Je ferme les yeux et ça sent le soleil et la terre sèche, les papillons et l´écume. La Méditerranée m´attend les bras ouverts, mais mieux vaut ne pas me déconcentrer avant de l´avoir embrassée, car je ne suis pas encore arrivé.
En arrivant à Arles sur Tech, je me permets un repas tranquille et une bonne glace, la journée est longue et invite à lézarder. Je discute avec des enfants qui mangent à la table à côté de la mienne. Ils ne comprennent pas très bien mon origine étrangère et semblent penser: “il est bizarre ce monsieur avec sa barbe et qui parle comme ma petite soeur”. Le plus audacieux de tous me montre, tout fier, son bras plâtré, en me disant que c´est la deuxième fois qu´il se le casse cette année. Son frère aîné, qui n´a pas plus de sept ans, fait une tête de “il est pas vrai ce moucheron” tout en faisant oui de la tête.
Malgré la chaleur intense et l´amusante compagnie, je me prépare à continuer à marcher. Près d´un arrêt de bus, je rencontre John, fatigué et triste, il me raconte que pour lui, c´est fini. Le trop grand effort d´hier s´est ajouté à la chaleur d´aujourd´hui et il ne se sent pas la force de continuer. Je lui dis au revoir et, apeiné, lui souhaite un bon retour chez lui. Je transpire la montée au col de Paracolls. La forte chaleur d´en bas est apaisée dans les hauteurs par une forêt de chataigniers. Une fois arrivé en haut, le sentier descend à l´ombre jusqu´à Moli de la Paleta, où je passerai la nuit.


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73ª ETAPA: PUJOL D´AVALL - LE PERTHUS.


Tiempo: 9 h. 30'
Kilómetros: 27
Dificultad: Baja


Pirineo Pirineos
Camino de los trabucaires
En dirección al Moli de la Palette vuelvo a encontrar a Richard y Ken. Bromeando les indico que ya sólo quedan dos ingleses en el camino, que la montaña ha hecho su selección.

Todos nos dirigimos al mismo albergue, así que parece que tendré compañía durante los dos últimos días. Mientras estamos cenando llega una pareja de franceses, uno de ellos se ha lesionado un pie, la montaña ha vuelto a hacer de las suyas y me repito que esto no está todavía acabado, hay que mantener la concentración hasta el momento en el que llegue al mar; hasta entonces nada ha terminado. A pesar de estos pensamientos nuestra alegría es evidente, somos conscientes de que casi lo hemos conseguido y eso se hace notar. Cada uno está cerca de su sueño, sin importar demasiado que sean más o menos kilómetros, más o menos días, cada uno tenía su reto particular y cada uno a su manera, si todo va bien, está a dos o tres días de lograrlo. Brindamos por ello. ¡Por los sueños cumplidos!

En el albergue dibujan en nuestras cabezas una ruta alternativa para ir a El Perthus, la GR-10 se vuelve loca en su último recorrido, no parece querer llegar al mar y no para de dar vueltas y más vueltas. La variación de la ruta consiste en seguir el camino hasta la roca de Francia y pasar desde allí a España, acercándose a La Vajol y de nuevo a Francia por el camino de los Trabuqueros.
Nos sentimos aventureros y decidimos seguir los pasos de los bandoleros del siglo XVIII para evitar seguir las huellas de los coches del siglo XXI. Hace un buen tiempo y desde la collada de San Martín podemos divisar el monte Canigó. Un último adiós antes de darle la espalda para seguir hacia el mar. Saltamos a España por el coll del Pou de la Neu, las señales indican la dirección de Maçanet de Cabrenys, La Vajol...todo nombres de lugares por los que pasé con las botas casi sin estrenar, la ropa limpia y la barba de unos pocos días. Ahora vuelvo por estas tierras, sombra del hombre que las cruzó con las piernas cansadas y la mochila llena de recuerdos. Historias graciosas y tristes, de éxitos, de locuras y de fracasos, que nadie me contó, que fueron saltando dentro de la mochila una a una, a fuerza de seguir adelante, mirando hacia atrás sólo para asegurarme de que no había sido un sueño. La escena es parecida, el mismo calor por las mismas pistas de tierra; pero esta vez vengo acompañado, cada galo con su menhir, carga repartida que nos convierte en compañeros de viaje; destino común que nos ha de separar para siempre; unidos por un mismo brillo en la mirada.


Pirineo Pirineos
De espaldas al Canigó
Sin darnos cuenta llegamos a las Illas; allá queda Ken, Richard y yo continuamos camino, como él dice: “We feel the pull of the Mediterranean”; algo así como: “Tengo unas ganas de llegar que me muero”. Bueno la traducción no es literalmente esa, pero es que yo le veo la cara cuando lo dice.
Los últimos kilómetros antes de llegar al Perthus son interminables, el sol calienta como no lo ha hecho en todo el verano, el pueblo se ve desde la distancia pero la pista no tiene ninguna intención de dirigirse a él; una hora después de que un cartel nos dijera que estábamos a una hora del Perthus, encontramos otro que nos indica que estamos a una hora y cinco minutos. La desesperación comienza a apoderarse de nosotros, la carretera acecha el fuerte de la Bellegarde y comienza a descender poco a poco hasta la línea fronteriza. Por fin llegamos, un día más y lo habremos conseguido.

73ème ETAPE PUJOL D´AVALL-LE PERTHUS.


Pirineo Pirineos
Jorge delante del monumento a los soldados de la brigadas internacionales
En me dirigeant vers le Moli de la Palette, je retrouve Richard et Ken. En plaisantant, je leur indique qu´il ne reste plus que deux Anglais sur le chemin, que la montagne a fait sa sélection. Nous nous dirígeons tous vers le même gîte, il semble donc que j´aurai de la compagnie pour ces deux derniers jours. Pendant que nous dînons, un couple de Français arrive, l´un d´eux s´est blessé au pied, la montagne a fait des siennes à nouveau et je me répète que tout ça n´est pas encore terminé, qu´il faut rester concentré jusqu´au moment où j´arriverai jusqu´à la mer; tant que je n´y serai pas arrivé, rien ne sera terminé. Malgré ces pensées, notre joie est évidente, nous sommes conscients que nous touchons au but et cela se sent. Chacun de nous est un peu plus près de son rêve, insouciant de faire plus ou moins de kilomètres, plus ou moins de journées de marche, chacun avait son propre objectif et, si tout va bien, chacun est à deux ou trois jours de l´atteindre. Nous buvons à la santé des rêves devenus réalité: “Tchin, Tchin”
Dans le gîte, nous dessinons dans nos têtes une route alternative pour aller au Perthus, le GR-10 devient fou dans son dernier tronçon, il ne semble pas vouloir arriver à la mer et il ne cesse de faire des tours et détours. La variante de la randonnée est de suivre le chemin jusqu´à la Roche de France, de là, passer en Espagne, en se rapprochant de La Vajol, et repasser en France par le chemin des Trabuqueros.

Nous nous sentons aventuriers et décidons de suivre les pas des brigands du XVIIIème siècle pour éviter de suivre les traces des voitures du XXIème siècle. Il fait beau et depuis le col de San Martin, on peut voir le Canigou. Un dernier au revoir avant de lui tourner le dos pour continuer vers la mer. Nous passons en Espagne par le coll del Pou de la Neu, les panneaux indiquent la direction de Maçanet de Cabrenys, La Vajol... des noms de lieux par lesquels je suis passé avec mes bottes pratiquement neuves, mes habits propres et une barbe de quelques jours seulement. Aujourd´hui je reviens sur ces terres, n´étant plus que l´ombre de l´homme qui les avait traversées, les jambes fatiguées et le sac plein de souvenirs. Des histoires drôles et tristes, de succès, de folies et d´échecs, que personne ne m´a raconté, qui ont sauté une par une dans mon sac, à force de continuer, regardant en arrière simplement pour m´assurer que tout cela n´était pas un rêve. La scène est sensiblement la même, la même chaleur par les mêmes pistes de terre; mais cette fois je suis accompagné. Chaque Gaulois avec son propre menhir, charge partagée qui nous rend compagnon de voyages, destin commun qui finira par nous séparer pour toujours, unis par une même lueur dans le regard.

Sans nous en rendre compte, nous arrivons aux Illas; Ken reste là, Richard et moi nous continuons notre chemin. Comme il dit: “We feel the pull of the Mediterranean”; quelque chose comme: “Je crève d´envie d´arriver”. Bon, ce n´est pas la traduction littérale, mais c´est que moi, je vois sa tête quand il le dit.
Les derniers kilomètres avant d´arriver au Perthus sont interminables, le soleil chauffe comme jamais il ne l´a fait cet été, on voit le village au loin mais le sentier n´a aucune intention de se diriger vers lui; une heure après qu´un panneau ne nous indique que nous nous trouvons à une heure du Perthus, nous en voyons un autre qui nous dit que nous nous trouvons à une heure et cinq minutes. Le désespoir commence à nous gagner, la route guette le fort de la Bellegarde et commence à descendre peu à peu vers la frontière.
Nous arrivons enfin, un jour de plus et ce sera fini.


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74ª ETAPA: LE PERTHUS-BANYULS SUR MER


Tiempo: 9 h. 30'
Kilómetros: 28
Dificultad: Media - Baja


Pirineo Pirineos
Mirando atrás
Le Perthus no es uno de esos sitios en los que uno encuentra el descanso necesario después de un largo día de marcha. Sus calles bulliciosas, tráfico intenso y centros comerciales contrastan con la paz de los últimos meses. Dos mundos diferentes unidos por una traza en el mapa. De repente me percato de que no va a ser nada fácil dejarme llevar por la corriente, el regreso a lo que algunos llaman la vida real será traumático; sin darme cuenta comienzo a sentir nostalgia antes incluso de abandonar estas montañas.

Las seis de la mañana se presentan en el reloj como una visita inesperada. Mi cuerpo dolorido comienza a desperezarse preparándose para la última jornada de marcha. Desayuno tranquilo junto a Richard, los últimos supervivientes de una travesía exigente. Dispuestos a dejar atrás los últimos kilómetros que nos separan del Mediterráneo comenzamos la marcha con paso decidido, mirada al Este, esperando que en cualquier momento el mar nos reciba como a dos náufragos perdidos.

Durante las últimas semanas imaginé cómo sería esta día, imagine mis sentimientos, imaginé mi reacción al llegar al fin de la travesía. Hoy el momento ha llegado por fin y nada se parece a las imágenes que poblaban mi cabeza. Consciente de que estoy realizando el último esfuerzo mi cuerpo se empeña en comunicarme que no voy a ser capaz de dar un paso más; como si quisiera prevenirme de que no es posible comenzar de nuevo, como si pensara: “A ver si ahora a este se le ocurre dar media vuelta otra vez”.


Pirineo Pirineos
Richar, Jorge y el esperado baño
La fuerte tramontana que sopla durante todo el día aplaca el intenso calor, poco a poco vamos ascendiendo las últimas pendientes, las últimas montañas nos despiden, el Puig Neulos nos ofrece las últimas vistas. De repente, ajeno a nuestra presencia aparece ante nosotros anclado en la pequeña bahía nuestro destino soñado. Banyuls no espera nuestra visita, durante muchos años ha ido recibiendo indiferente la llegada de cientos de viajeros que como nosotros, comenzaron en algún lugar perdido con el sueño de bañarse en sus aguas. Las grandes hazañas personales no pasan de ser pequeñas anécdotas para los que no las comparten. Los bañistas miran asombrados la llegada de seres de otros mundos; con nuestras mochilas, el polvo del camino en nuestras botas y el deambular fatigado, esquivamos los cuerpos esparcidos por la playa, intentando encontrar nuestro camino hacia el mar como ríos tenaces cuyo único propósito es llegar hasta él para obtener el merecido descanso.
Ya está, ya lo hemos conseguido. Richard y yo nos miramos, desorientados, preguntándonos ¿Y ahora qué? Durante meses he caminado con un claro objetivo, esperando ansiosamente llegar a estas playas. Ahora que ya estoy aquí me encuentro perdido, sin saber qué hacer, completamente fuera de lugar entre una muchedumbre ajetreada. Me dan ganas de gritar: “¿Pero es que no os habéis enterado? ¡Lo hemos conseguido! ¿Dónde está la música?¿Dónde el gran recibimiento? No habrá respuesta, me despido de Richard, a partir de aquí nuestros caminos siguen rumbos diferentes.

Recojo mi mochila, la cargo al hombro y mirando de reojo las montañas que se recortan en el horizonte me pierdo entre la gente para ser uno más de la masa anónima. De repente una sonrisa se dibuja bajo mis barbas; yo sé que he encontrado el tesoro que un día el mar me prometió, lo guardo conmigo y lo guardaré siempre; ni el paso del tiempo ni los abatares de la vida podrán arrebatármelo. Con lágrimas en los ojos me pierdo por las callejuelas solitarias de Banyuls dibujando una extraña sombra.

LE PERTHUS-BANYULS SUR MER


Pirineo Pirineos
Richard
74ª Le Perthus n´est pas l´un de ces endroits où l´on trouve le repos nécessaire après une longue journée de marche. Les rues pleines de monde, le trafic routier intense et les centres commerciaux contrastent avec la paix de ces derniers jours. Deux mondes différents unis par un trait sur la carte. Tout d´un coup, je me rends compte qu´il ne va pas être du tout facile de me laisser mener par le courant, le retour à ce que certains appellent la vraie vie risque d´être traumatisant, sans m´en rendre compte je commence à me sentir nostalgique avant même d´avoir abandonné ces montagnes.

Six heures du matin sonnent à ma montre, comme une visite inespérée. Mon corps endolori commence à s´activer, à se préparer à sa dernière journée de marche. Je déjeune tranquillement avec Richard, derniers survivants d´une traversée exigente. Prêts à affronter les derniers kilomètres qui nous séparent de la Méditerranée, nous commençons à marcher d´un pas décidé, le regard vers l´Est, en attendant que la mer nous reçoive comme deux naufragés perdus.

Ces dernières semaines, j´ai imaginé comment serait cette journée, j´ai imaginé mes sentiments, j´ai imaginé ma réaction en arrivant au bout de cette traversée. Aujourd´hui, le moment espéré est enfin arrivé et rien ne ressemble aux images que j´avais en tête. Conscient que je suis en train de faire un ultime effort, mon corps s´évertue à me dire que je ne vais pas être capable de faire un pas de plus, comme s´il voulait me prévenir qu´il n´est pas possible de recommencer, comme s´il pensait: “on verra bien si tu vas te sentir capable de faire demi tour et de te remettre à marcher”

La tramontane, qui souffle fort toute la journée, apaise la chaleur intense. Peu à peu, nous abordons les dernières montées, les dernières montagnes nous disent au revoir, le Puig Neulos nous offre ses dernières vues. Tout d´un coup, indifférent à notre présence, apparaît devant nous, anclé dans la petite baie, notre destin rêvé. Banyuls n´attend pas notre visite, pendant de nombreuses années, elle a reçu, indifférente, l´arrivée de centaines de voyageurs qui, comme nous, ont commencé leur aventure dans quelque coin perdu avec le rêve de pouvoir se baigner dans ses eaux. Les grands exploits personnels ne sont que des anecdotes sans importance pour ceux qui ne les partagent pas. Les baigneurs regardent, médusés, l´arrivée de ces êtres d´un autre monde. Avec nos sacs sur le dos, la poussière du chemin dans nos bottes et notre pas fatigué, nous esquivons les corps étalés sur la plage en essayant de trouver notre chemin vers la mer, comme des rivières tenaces dont le seul but est d´arriver jusqu´à elle et trouver enfin, un repos bien mérité.


Pirineo Pirineos
Jorge....punto final
Ça y est, Richard, on y est arrivé. Richard et moi nous nous regardons, désorientés, en nous demandant: et maintenant, qu´est ce qu´on fait? Pendant des mois, j´ai marché avec un objectif clair, celui d´arriver jusqu´à cette plage. Maintenant que j´y suis je me sens perdu, sans savoir quoi faire, mal à l´aise au milieu d´une foule agitée. J´ai envie de crier, mais vous ne vous rendez pas compte? Où est la musique? Où est le comité d´acceuil? Il n´y aura pas de réponse. Je dis au revoir à Richard, à partir d´ici nos chemins se séparent. Je reprends mon sac, le met sur mes épaules et regardant les montagnes qui se dessinent à l´horizon, je me perds dans la masse anonyme. Tout d´un coup, un sourire se dessine sous ma barbe; je sais que j´ai trouvé le trésor qu´un jour la mer m´a promis. Je le garde pour toujours, ni le temps ni les avatars de la vie ne pourront me le voler. Les larmes aux yeux, je me perds dans les ruelles solitaires de Banyuls, en dessinant une ombre étrange.


Imágenes de la jornada - images du jour

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