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Pirineos Atlánticos: un tesoro por descubrir
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Rutas y Excursiones
Pirineo navarro
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Caserío navarro
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Una propuesta para el fin de semana. Situado en el noroeste de Navarra, es aquí donde el Pirineo navarro ofrece su semblante más suave. Laderas cubiertas de helechos, verdes prados surcados por riachuelos, bosques umbríos y silenciosos como el de Bértiz... Aquí encontrarás lo necesario para descubrir cada una de las regiones que componen este territorio.
En el noroeste de Navarra, se encuentra situada esta singular comarca formada por los húmedos valles Zugarramurdi, Urdazubi, Baztán, Malerreka, Bidasoa y Cinco Villas. Un lugar donde la magia parece renacer y el visitante puede fundirse con el paisaje siempre verde de sus laderas cubiertas de helechos y de los misteriosos bosques de hayas, robles y castaños surcados por abundantes riachuelos. Pero no todo se resume en una impresionante y variada obra de arte paisajística salpicada de caseríos aislados en el bosque o de casas tradicionales en medio de pequeños pueblos. Además de ser la Navarra de los hayedos y los robledales centenarios, de las regatas, los pastos, las montañas... es la Navarra donde perviven cultura, costumbres y leyendas ancestrales.
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Bosque atlántico
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Entrar en estos valles, también llamados "los Valles Tranquilos", es encontrarse con pueblos, cuna de ilustres conquistadores y cortesanos, que combinan en su arquitectura lo señorial con lo tradicional, mostrándolo en sus casas-torre, palacios y caseríos.
Las gentes de estos recogidos valles han sabido conservar su rica tradición folklórica siendo capaces de retornar al pasado con la celebración de sus fiestas y carnavales espectaculares en todas las localidades de la zona o en la representación de los akelarres, reuniones nocturnas de mujeres consideradas brujas, celebrados en las cuevas de Urdax y Zugarramurdi. Es también tierra de artesanos especialistas en la talla de piedra y madera, elaborando desde aperos de labranza hasta recipientes para la leche, más conocidos en la zona como kaikus.
Las tradiciones han sabido conservarse en múltiples manifestaciones, capaces de hacernos retornar a tiempos mágicos y misteriosos: fiestas coloristas y carnavales espectaculares, el recuerdo de la brujería en algunos lugares, una gastronomía sorprendentemente natural...
Espacios naturales
En la zona más oriental se encuentra el valle de Baztán, rodeado de cumbres como el Auza, Gorramendia o Alkurruntz; desde su mirador, en el barrio de Zigaurre de Ziga, se puede contemplar la mejor panorámica de todo el valle.
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Entrada a la cueva de Zugarramurdi (Foto: cedida por el Museo)
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Al norte de esta región se encuentran los municipios fronterizos de Urdax y Zugarramurdi. Merece la pena el recorrido por las cuevas del pirineo navarro; en Urdax puede visitarse una de amplias galerías formada por grandes y puntiagudas estalactitas y estalagmitas. Se trata del yacimiento prehistórico del Paleolítico Superior más importante de Navarra. Por su parte, el pueblo de Zugarramurdi es famoso por albergar la Cueva de las Brujas, una gran cavidad atravesada por un torrente de agua, el arroyo del Infierno, Infernuko Erreka en euskera.
En la zona más central, en la localidad de Oieregi, se encuentra el Señorío de Bértiz, que constituye tras la impresionante selva de Irati, la mayor y mejor conservada mancha forestal de Navarra, y aún de la península entera. Abarca una superficie de 2.040 ha de hayas, robles y castaños, donde encuentran cobijo numerosas especies animales, desde zorros, martas, nutrias, corzos, jabalís y gatos monteses, hasta azores, gavilanes, petirrojos, mirlos o jilgueros.
En la parte baja del señorío hay un jardín botánico con más de 120 especies de árboles, arbustos y plantas traídas de todo el mundo. El jardín está ambientado con cascadas y lagos artificiales, patos, pavos reales y varias pérgolas y en él se encuentran también un caserón baztanés del siglo pasado y una capilla modernista. En este mismo lugar se ubica un Centro de Interpretación de la Naturaleza, en el cual el eje temático es el bosque de Bertiz y la vida de las especies animales y vegetales más representativas que en él existen. Además este jardín botánico es sede de numerosas exposiciones.
La amplia extensión que ocupa el Señorío de Bertiz puede recorrerse a través de un sendero de unos 11 km aproximadamente que asciende hasta el palacio de Aizkolegi. Construida a comienzos del siglo XX, esta hermosa casa, se rodea de un mirador de rústico sillar desde donde se puede disfrutar de inmejorables vistas del monte y de la costa francesa.
Pirineos, paisajes deslumbrantes y pasado medieval
Entre las diversas regiones que integran la Comunidad Foral de Navarra, una de las más interesantes y tranquilas es la que se desarrolla paralelamente a los Pirineos, el límite natural entre España y Francia. A lo largo de los siglos, esta zona fue el escenario de batallas casi mitológicas, de proezas heroicas, de gloriosas derrotas, y también, del duro y rutinario trabajo de los pastores, del esforzado paso de los peregrinos y de la arriesgada labor de los contrabandistas.
Las altas cumbres de los Pirineos van disminuyendo paulatinamente de este a oeste, desde la muga de Aragón hasta la cornisa Cantábrica. El clima continental se transforma en atlántico, con lo que también el paisaje se transforma: las escarpadas cimas se dulcifican a medida que se aproximan al Valle de Baztán y al mar.
Son tres los itinerarios que recomendamos: el del Valle de Baztán, el que recorre el Bidasoa y el que abarca las tierras de Malerreka. Todos los pueblos merecen ser visitados por el colorido y aspecto de sus casas, generalmente con tejado a dos aguas y fachada perpendicular al caballete del techo, que suele ser grande y lucir un gran alero para proteger del aire y la lluvia las balconadas de madera que recorren la fachada. La puerta típica es de arco, a veces doble, y de zaguán.
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Caserío navarro
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Uno de los mayores atractivos de esta zona pirenaica es la perfecta integración del paisaje natural con la arquitectura rural de sus pueblos, donde combinan armónicamente lo señorial con lo tradicional, mostrándolo en sus casas-torre y palacios medievales junto a caseríos de hermosas fachadas. El valle de Baztán cuenta con numerosas construcciones notables por su singularidad como la Casa Jaureguizar en Arraioz, el palacio fortaleza de los Ursúa en Arizkun los palacios de cabo de armería de Jarola y Ascoa en Elbete y el Palacio de Arizkunenea en Elizondo.
Asentadas a ambos lados del río Bidasoa, las poblaciones de Arantza, Igantzi, Lesaka, Etxalar y Bera de Bidasoa forman las denominadas "Cinco Villas de la Montaña". Todas ellas guardan importantes restos de su pasado, Bera, cuna de los Baroja, la torre de Zabaleta de Lesaka, entre Arantza e Igantzi San Juan Xar, lugar de peregrinaje de los lugareños…, a la vez que conservan la placidez tradicional de su atmósfera. En los alrededores de Etxalar se encuentran las famosas palomeras, conocidas por su peculiar y ancestral forma de cazar las palomas con red simulando el vuelo de un ave.
El valle de Santesteban y Basaburua Menor conforman la zona de Malerreka, caracterizada por la abundancia de ríos y bosques de robles y hayas, los embalses de Leurtza rodeado por numerosos pueblos, así como por la fuerte identidad de su arquitectura rural, que incluye casa palaciegas y torres defensivas medievales. En Zubieta puede visitarse un molino que ha estado funcionando durante siglos y, tras convertirse en ecomuseo, continúa proporcionando harina para el consumo a cambio de laka o pago en especie.
El valle de Baztán
El Valle del Baztan es sinónimo de extensos bosques (robles, hayas, castaños, manzanos, abedules, pinos, etc.) helechales y praderas. Los municipios que lo componen son más ganaderos que agrícolas, y en su mayoría poco industrializados. Durante todo el año el valle presenta un colorido muy diverso y agradable. Para una idea de la organización del valle, lo mejor es llegar al mirador del Baztán, ubicado en la carretera que une las villas de Berroeta, Aniz y Ziga. Desde el mirador, el valle se extiende rodeado de montañas y salpicado de caseríos.
Una de las características más interesantes del valle es la gran cantidad de torres medievales y palacios renacentistas y barrocos que atesora, algunos levantados por indianos o por servidores navarros de la Corte de Madrid. Baztan está formado por 15 pueblos: Almandoz, Berroeta, Aniz, Ziga, Oronoz-Mugairi, Arraioz, Irurita, Lekaroz, Garzain, Elizondo, Elbete, Arizkun, Azpilkueta, Erratzu y Amaiur.
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valle de Baztán
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En Arraioz, sobresalen las dos casas-torre medievales, la de Zubiria, característica construcción gótica, se encuentra situada próxima al puente que descansa sobre el río Baztan. En la ladera destaca contra un bellísimo paisaje verde montañoso la otra torre conocida como Jauregizar con una singular estructura de madera (cadalso) cubriendo su parte mas alta. Asimismo, en la zona más alta de Arraioz reposa la Parroquia de la Asunción, cuya construcción se documenta en el siglo XVI, si bien pudo existir una iglesia anterior.
En Irurita encontramos la torre medieval de Dorrea, del siglo XV, y en la plaza, el palacio de Casa Torre. Relativamente cerca de Irurita está Elizondo, la capital del valle, un bello lugar tranquilo atravesado por el río Baztán. Abundan aquí las casas señoriales y palaciegas, pero no hay que dejar de ver la estructura barroca de Arizkunenea, hoy Casa de Cultura, y el edificio porticado del Ayuntamiento. Junto al río, en la casa llamada Puriosenea, se ha instalado el Museo Etnográfico Jorge Oteiza.
Si seguimos adelante, la torre medieval de Bergara nos muestra el desvío hacia Arizkun, notable por su iglesia porticada, sus casonas, el Convento de Nuestra Señora de los Angeles y el gran palacio Iturraldea, de enorme alero tallado. En el lado opuesto del pueblo se halla la torre Ursúa. Al lado del barrio de Bozate se halla la Casa Museo Gorrienea.
Fiestas y Tradiciones
Numerosas tradiciones que datan de tiempo inmemorial se han mantenido por las gentes de estos valles a lo largo de los siglos. Una de las tradiciones navideñas es la que protagonizan los niños el uno de enero, el "urte berri", cuando cantan de casa en casa pidiendo un aguinaldo. La principal tradición navideña es la del "Olentzero", mítica figura que tiene su origen en Lesaka que encarna a un carbonero bonachón que cada nochebuena baja del monte para celebrar esta fiesta y trae regalos a los niños.
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El Olentzero animará las calles navarras la víspera de Navidad
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El carnaval
La fiesta infantil del Jueves Gordo, también conocido como Día del Gallo, Orakunde o Egun ttun-ttun, sirve de preludio del carnaval que tendrá su expresión en todos los pueblos. Entre los carnavales más populares destacan los de Ituren y Zubieta. El lunes siguiente al último domingo de enero, en Zubieta formando dos hileras, unos veinte hombres o "ioaldunas" dirigidos por un hombre que para mantener el ritmo tañe un cuerno y lanza gritos se encaminan a Ituren (pueblo vecino) haciendo sonar con rítmicos movimientos los enormes cencerros que llevan a sus espaldas. A mitad de trayecto les esperan los Zanpantzar de Ituren, llegando juntos a dicho pueblo. Al día siguiente, se produce el mismo ritual en sentido inverso: los de Ituren visitan a los de Zubieta, sumándose estos últimos a mitad de camino. Pero además se les añade un grupo de personas disfrazadas. El espectáculo es asombroso: unos 80 cencerros sonando rítmicamente en una atmósfera casi mágica. Esta es una de las expresiones más ancestrales de los carnavales en Navarra, en la que sorprende el aspecto casi ritual de esta celebración íntimamente ligada a la naturaleza. Puede tratarse de un ritual de preservación de malos espíritus a los que ahuyentan mediante el sonido de los cencerros y el agitar de sus hispos, especie de vara mágica fabricada con crines de caballo que portan los Ioaldunak. Son famosos, además del zampantzar de Ituren y Zubieta, los caldereros y los "inure ta artzaiak" de Bera, el cortejo nupcial que acompaña al "hartza" u oso encadenado en Arizkun, los "zaku zaharrak" de Lesaka...
Las fiestas populares
En julio se celebra la fiesta de hermandad del valle del Baztan, en Elizondo, el "Baztandarren Biltzarra" en la que todos los pueblos del valle desfilan con carrozas. Estas, junto a las fiestas de San Fermin de Lesaka son las más conocidas de la zona. Lo que más destaca de éstas últimas es la danza denominada "zubi gainekoa", que los dantzaris bailan sobre los petriles del río Onin, y el baile de la bandera, también celebrado en Donoztebe. La noche de San Juan se celebra, con las hogueras en todos los pueblos y Zugarramurdi lo hace además con una fiesta en sus cuevas.
En todas las fiestas patronales están presentes la música, la cultura, la danzas y el Herri Kirolak (deportes rurales): Harrijasotzaileak (levantadores de grandes piedras), Aizkolariak, trontzalariak, (cortadores de troncos mediante hachas o sierras) Zakuak, Txingak (transporte de cargas pesadas), Soka-tira (competiciones con cuerdas). Son trabajos habituales del caserío reconvertidas en actividades deportivas que surgen del ánimo de diversión y espíritu de competitividad característicos de los habitantes de estos valles. Dentro de las actividades deportivas merece mención especial el "Laxoa" (Guante) modalidad más antigua que solamente se practica en las plazas y frontones de Baztan -Bidasoa, y de la que han surgido el resto de modalidades.
Entre Octubre y Noviembre, si hay pasa de palomas, en Etxalar todavía hoy puede contemplarse una forma de caza que según diversas fuentes puede remontarse a la prehistoria o ser obra de unos monjes del Monasterio de Urdax. Las Palomeras son un grupo de torres dispuestas en forma de uve a lo largo de un corredor de montañas cuyo vértice es un collado donde se disponen entre árboles unas enormes redes. Cuando hay pasa, los palomeros arrojan al viento unas paletas de color blanco cuyo reflejo al sol semejan el batir de alas de un halcón u otro depredador. Las palomas avisadas descienden hacia el collado quedando atrapadas en las redes estratégicamente dispuestas.
Erratzu y Amaiur
Uno de los pueblos que merece la pena no perderse es el de Erratzu, desde donde se puede llegar a las cascadas de Xorroxin, nacimiento del río Bidasoa. En su término se localizan también varios dólmenes, de los cuales se pueden mencionar los de Iñarbegi y Rolan.
En Amaiur, último reducto de los defensores de la independencia del reino navarro destacan los palacios de Arretxea y casa Arrigada, del siglo XVI y el palacio de Borda, del siglo XVIII.
En la entrada de Amaiur, que forma parte del valle del Baztan desde 1969, nos reciben un arco, un molino, una fuente y una iglesia. El nombre de Amaiur tiene una resonancia especial para los navarros que conocen un poco la historia de Navarra. En el castillo de este pueblo, en el año 1522, se dio el último y desesperado esfuerzo por recuperar la independencia del Reino de Navarra, anexionado algunos años antes a la corona de Castilla. Hoy en día en el lugar que ocupaba el castillo apenas quedan restos, pues la piedra del castillo fue comprada en 1582 por la parroquia al patrimonio real, y en su lugar se alza un monolito en recuerdo y homenaje a aquellos que lucharon en la batalla.
Los últimos pueblos antes de llegar a Francia son Urdax y Zugarramurdi, que forman la región transfronteriza de Xareta, junto a los franceses de Ainhoa y Sare. Urdax tiene una atmósfera muy especial con su monasterio de San Salvador y el molino. En cuanto a Zugarramurdi, es famoso por sus cuevas, donde supuestamente se organizaban aquelarres con brujas incluidas. La realidad era más simple y prosaica: se trataba de ancianas y pobres curanderas, tal vez algo extravagantes, que despertaron las iras de la Inquisición y tras un proceso lleno de arbitrariedades fueron llevadas a la hoguera.
El valle de Bidasoa
El río Baztán cambia su nombre por el de Bidasoa a la altura del parque natural del Señorío de Bértiz, en el valle del mismo nombre.
Oieregui, Narbarte y Doneztebe son tres interesantes pueblos que marcan el principio de la ruta que nos llevará hasta Bera de Bidasoa. Doneztebe es un enclave ideal para visitar las tres regiones que comentamos por su situación geográfica, su belleza y su infraestructura hotelera.
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Río Bidasoa
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La carretera se dirige hacia el norte, siguiendo el recorrido del río Bidasoa, y nos conduce hasta Igantzi y Arantza, en la comarca de las Cinco Villas. En Igantzi hay una iglesia gótico-renacentista y destaca también la casa-torre medieval de Aranibar.
Tras volver al Bidasoa, el siguiente desvío nos lleva a Etxalar, que tiene un magnífico caserío, una bella iglesia y uno de los cementerios más misteriosos de Navarra.
Nuestro siguiente destino es Lesaka, un espléndido conjunto urbano que es un modelo de cómo conservar vivo un estilo arquitectónico adaptado al medio. Torres medievales y grandes casonas de piedra, nos llevan con la imaginación a siglos pasados. La última de las Cinco Villas es Bera, en la confluencia del Zia y el Bidasoa. La vista del conjunto de la villa y la iglesia es muy sugerente y merecen contemplarse las pinturas murales del ayuntamiento barroco y la casa-palacio de Itzea.
Las tierras de Malarreka
Por este recorrido llegaremos al valle de Santesteban y a las tierras de Basaburúa Menor. La partida se sitúa en el citado Doneztebe, antigua capital de la región y actual centro comercial de importancia. A lo largo de la calle mayor, aparecen edificios de los siglos XVII y XVIII, a dos y cuatro aguas.
Al salir del pueblo nos dirigimos a Donamaría, población dividida en varios barrios y caseríos, con su poderosa torre de Jauregia, coronada con una interesante cubierta de madera. Tras pasar Urrotz, con su plaza mayor y su iglesia del siglo XVI, accedemos al espacio natural de los embalses de Leurza. Los embalses, en un hermoso paisaje montañés, fueron construidos en 1920 y hace veinte años se constituyeron en espacio natural recreativo. Un bello camino alrededor de los lagos permite paseos muy estimulantes salpicados de merenderos y bosques de hayas.
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