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Roncal, un valle donde la naturaleza se fusiona con la tradición
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Pueblos y Valles
Pirineo navarro
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Autor: InfoPirineo
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Fecha de Publicación: 10/05/2005 10:00
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Roncal, el valle del Pirineo navarro al que los estudiosos atribuyen una personalidad más acusada, es un entorno que nos permite, además de disfrutar de la naturaleza en estado puro, retroceder en el tiempo para revivir tradiciones ancestrales y degustar la más sabrosa gastronomía.
1- Índice
2- Introducción: Roncal, un valle donde la naturaleza se fusiona con la tradición.
3- El personaje: Julián Gayarre, la voz del Pirineo.
4- Al natural: La naturaleza se vuelca con el Valle de Roncal
5- Otros lugares de interés: Museos y Centros de Interpretación de la Naturaleza completan la oferta
6- Rutas con encanto: Un recorrido, a medio camino entre los valles de Roncal y Salazar.
7- Festejos populares: Tres propuestas que rememoran la tradición
8- Sugerencias: El Queso de Roncal, su mejor representante gastronómico.
9- Habitante singular: Camille, un vecino controvertido.
10.- Alojamientos
Siguiendo el curso del río Esca, que articula este territorio de norte a sur, iniciamos un recorrido por uno de los más bellos parajes de la montaña navarra.
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Burgui
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El Valle de Roncal, el más oriental y alpino del Pirineo navarro, está surcado de norte a sur por el río Esca, cuyas aguas además de estructurar este territorio y generar impresionantes paisajes naturales, se convirtieron durante mucho tiempo en la salida natural de los almadieros, vecinos del valle que a través de los ríos transportaban los recursos madereros hasta los lugares de venta.
El valle, que está integrado por los municipios de Uztárroz, Isaba, Urzainqui, Roncal, Vidángoz, Garde y Burgui, tiene una superficie de 415 kilómetros cuadrados donde el visitante puede disfrutar de la naturaleza, zambullirse en las tradiciones más arraigadas y practicar todo tipo de deportes de aventura.
Al Valle de Roncal, puede accederse a través de distintas carreteras: desde Salazar, por el Puerto de Lazar o por Vidángoz; desde Navascués, por el Alto de Las Coronas; desde la Canal de Berdún, por la localidad zaragozana de Salvatierra de Esca; desde el vecino valle de Ansó, por Garde o Belabarre, y desde Francia, por el Puerto de Ernaz o de la Piedra de San Martín.
Por su escarpada orografía, la agricultura no ha sido nunca la actividad económica predominante, muy al contrario su representatividad ha sido bien escasa en el modo de vida de los roncaleses. Su clima, húmedo, es propio de las zonas de alta montaña, con inviernos fríos donde la nieve y las constantes precipitaciones propician pastos abundantes para el ganado lanar. La ganadería, por tanto, y la explotación forestal han sido el motor económico del valle, que en los últimos
años ha apostado de forma decidida por el turismo
rural con la implantación de numerosos bares,
restaurantes y establecimientos hoteleros de primer nivel.
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Almadias bajo el puente de Burgui
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Burgui es la puerta de entrada al valle para todos aquellos visitantes que accedan por la vertiente sur. A sus pies, el río Esca talla la denominada Foz de Burgui entre las sierras de Illón y La Peña.
A la entrada de la localidad, nos recibe un bello puente medieval, testigo mudo de las andanzas de los almadieros, que, desde hace más de diez años, se convierte en el lugar elegido por muchos curiosos para revivir la bajada de estas peculiares balsas en el Día de la Almadía, una jornada festiva que sirve para rememorar el quehacer maderero de muchas gentes del valle. Esta estructura todavía conserva sus cuatro arcos originales, su viejo peralte y sus tajamares para rasgar las aguas del Esca. Las casas del municipio se agrupan en la margen derecha del río y presentan características propias de la arquitectura pirenaica, con tejados apuntados y chimeneas cilíndricas. El principal referente del arte sacro de la localidad es la Iglesia de San Pedro, que data del S.XVI y que alberga el órgano del Monasterio de Leyre, además de un retablo barroco del S. XVII y varios cálices de estilo gótico. Además, en Burgui pueden contemplarse las ermitas de Nuestra Señora del Camino y Nuestra Señora del Castillo.
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Día de la almadía en el río Esca
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Las fiestas patronales se celebran en honor de San Pedro a finales del mes de junio. Antes, a principios de mayo, la Asociación Cultural de Almadieros de Navarra organiza el "Día de la Almadía", en cuyas últimas ediciones se han contabilizado más de 7.000 asistentes. Además, en el municipio, se puede visitar el Museo de la Almadía y completar un itinerario de 6 kilómetros, que permite al visitante conocer, en contacto con la naturaleza, el proceso de construcción de las almadías, desde el momento en que se tala el árbol para extraer la madera hasta que la balsa se echa al río.
Desde el punto de vista gastronómico, destacan las tortas y el pan cocido en horno de leña.
El centro geográfico del valle lo constituye la villa
de Roncal, con calles empedradas y casonas de piedra. El edificio más emblemático del municipio es la Iglesia de San Esteban, un edificio del S.XV con planta de cruz latina y cabecera poligonal. En su interior, sobresale, el retablo mayor que presenta unas impresionantes columnas corintias en su arquitectura. Ahora bien, el tesoro más relevante de la villa es el legado personal y profesional del tenor Julián Gayarre, nacido en Roncal donde se ubican la Casa Museo del artista y el Mausoleo construido por su buen amigo, el escultor valenciano Mariano Benlliure.
Para conocer mejor la riqueza paisajística de la zona, nada mejor que visitar el Centro de Interpretación de la Naturaleza donde, a través de paneles y audiovisuales, nos acercamos a la flora y la fauna del lugar.
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Las calles del valle del Roncal, escenario de "Obaba"
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Roncal cuenta además con las ermitas de Nuestra Señora del Castillo y de San Sebastián de Navarzato.
Las fiestas patronales se celebran el 15 de agosto en honor de Nuestra Señora del Castillo y el producto típico de la localidad es el Queso de oveja, tipo Roncal. Sus habitantes, que tienen derechos sobre los pastos de las Bardenas, inician en septiembre la marcha trashumante con las ovejas, aunque la tradición se va perdiendo empujada por los medios de transporte actuales.
Otra de las poblaciones del valle es Urzainqui donde destaca la Iglesia de San Martín de Tours, un edificio gótico del S. XIV, realizado en piedra y ampliado un siglo después. Cuando el visitante recorre las calles de este pintoresco municipio, se topa con un crucero renacentista, erigido en el año 1598. Otro punto de interés lo constituye la Ermita de Nuestra Señora de San Salvador, que anteriormente actuó como iglesia parroquial.
Las fiestas patronales se celebran el primer domingo de agosto.
La siguiente parada en el camino es Isaba, en la actualidad, el núcleo de población más pujante del valle. La localidad se asienta en una zona elevada, en la confluencia de los ríos Belagua y Uztarroz que, a partir de ahí, constituyen el Esca. Sus casas tienen tejados empinados, cubiertas a dos y cuatro aguas y
grandes chimeneas redondas con tejadillo propio. En el casco urbano, llama la atención la iglesia de San Cipriano, construida en el S. XVI con aspecto de fortaleza. En su interior, alberga, entre otros
tesoros, un retablo mayor de estilo plateresco; una reja forjada, gótica, que separa la capilla mayor de la nave; una talla gótica de la Virgen con el Niño y un bello órgano barroco, construido en 1751. Dentro de su patrimonio sacro, también ocupa un lugar relevante la ermita de nuestra Señora de Idoya, en Arrako.
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Isaba y el valle de Belagua
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En la localidad, funcionan el Museo Etnográfico y el Museo de los Roncaleses donde se muestran herramientas y usos del patrimonio laboral y cultural del Valle.
Las fiestas patronales se desarrollan del 24 al 28 de julio en honor de Santiago Apóstol y la sugerencia gastronómica de la población nos lleva a la Venta de Juan Pito, un establecimiento donde, además de disfrutar de una panorámica singular, podemos degustar migas, carnes a la brasa y pacharán roncalés.
Isaba es, asimismo, el lugar idóneo para iniciar excursiones por los valles de Belagoa y Belabarce. El primero es un valle de tipo glaciar donde se encuentran las pistas de esquí de Larra-Belagoa, el barranco de Arrakogoiti y un gran dolmen de corredor rodeado por un cronlech. La carretera nos conduce hasta el Karst de Larra, que constituye uno de los parajes más impresionantes de Europa. En este escenario, son muy abundantes las simas, entre ellas la más conocida es la de la Piedra de San Martín, que desciende 1.340 metros.
De vuelta a los municipios que integran el valle,
hemos de mencionar Uztárroz, localidad donde el visitante podrá contemplar la Iglesia de Santa Engracia, que alberga un órgano considerado el mejor ejemplar del barroco navarro. La ermita de Nuestra Señora del Patrocinio es otro de los referentes religiosos de la población, que celebra sus fiestas en julio, en honor de la Virgen del Carmen. En esta localidad, se enclava el Museo del Queso donde además de conocer más a fondo el proceso de elaboración de este producto artesanal, tenemos la oportunidad de adquirir artículos agroalimentarios navarros de primera calidad.
En la villa de Garde, destaca la Iglesia de Santiago Apóstol y la ermita de Nuestra Señora de Zuberoa, enclavada en la ladera del Calveira.
Por último, Vidángoz es un pequeño núcleo de población que llama la atención del visitante por la disposición de sus
calles y la robustez de sus casas donde la piedra y la madera se fusionan de manera espectacular. Las calles de la localidad se llenan de vecinos y visitantes con motivo de las fiestas de San Agustín, que se celebran el último fin de semana de agosto. El acto más singular de estos festejos lo constituye la "Bajada de la Bruja Maruxa", que revive el gusto por lo esotérico y lo sobrenatural, tan arraigado en la población montañesa del pirineo navarro y oscense.
El Valle de Roncal es además un entorno idóneo para la práctica de todo tipo de actividades donde se combine el ocio, la naturaleza y el deporte. Así, los amantes del montañismo disfrutarán con las ascensiones al Anie y a la Mesa de los Tres Reyes (2.438 m), mientras que los espeleólogos tienen una cita obligada en los macizos kársticos de Larra. Con la llegada del invierno, se dispara la afluencia de esquiadores que acuden a las pistas del Valle de Belagoa y Abodi.
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Camille 333
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Practicar el senderismo y descubrir los parajes de Belabarce, Minchate y Zuriza (Huesca) son otras alternativas a tener en cuenta. En estos parajes, existe una gran variedad de ejemplares de flora y fauna, cuyos máximos representantes son el pino silvestre, el ciervo, el corzo el urogallo y el quebrantahuesos, sin olvidar por ello el oso que, a pesar de atravesar horas bajas, continúa luchando por sobrevivir en la cordillera pirenaica. El plantígrado que vive en Roncal se llama Camille y, de vez en cuando, causa estragos en los rebaños de la zona.
Desde el punto de vista gastronómico, el Queso de Roncal, elaborado con leche de oveja rasa, las migas y las carnes a la brasa son los platos estrella de la cocina montañesa.
Este valle es tierra de profundas tradiciones que han logrado sobrevivir al paso del tiempo gracias a la tenacidad de sus habitantes. Entre esas celebraciones, destaca "El tributo de las Tres Vacas", que cada año reúne en la Piedra de San Martín a alcaldes roncaleses y del valle francés de Baretous para cumplir con un ritual de hermanamiento de origen medieval. Es ésta una ocasión única para descubrir el traje típico de este valle navarro compuesto por sombrero de la tierra, capote y valona blanca.
3.- EL PERSONAJE: Julián Gayarre, la voz del Pirineo
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Roncal
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El tenor Julián Gayarre nació en la villa de Roncal en el año 1844 y falleció a los 46 años en la capital de España. La calidad de su voz, reconocida por crítica y público tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, y su temprana muerte, hicieron de Gayarre una figura mítica de la interpretación operística en España.
Formado musicalmente en Madrid, los primeros pasos en la escena lírica los dio como intérprete de zarzuela en 1868. Tras un período en el que perfeccionó su técnica en Italia, inició una carrera internacional que le llevó a cantar los grandes papeles de tenor lírico-dramático del repertorio wagneriano, italiano y francés en los principales escenarios internacionales.
Entre los estrenos que protagonizó cabe destacar el de La Gioconda de Amilcare Ponchielli, en 1876.
A pesar de su proyección internacional, Gayarre nunca olvidó sus raíces pirenaicas y regresaba al valle que le vio nacer siempre que sus compromisos profesionales se lo permitieron. Buena muestra de la vinculación a su tierra natal es que el tenor mandó construir en su pueblo, además de su propia casa, otras tres viviendas
para algunos de sus familiares, así como un frontón y unas escuelas que todavía siguen utilizándose en la actualidad. Además, gracias a las gestiones que realizó, el Valle de Roncal pudo disponer de una nueva carretera de acceso que discurre paralela al curso del río Esca. Otro de sus grandes sueños fue, como señala María José Cortés, directora de la Casa-Museo Julián Gayarre, comunicar Pamplona y Francia por ferrocarril a través de Roncal, un proyecto que finalmente no vio la luz pero que demuestra el interés de Julián Gayarre por garantizar el desarrollo de su patria chica.
La gente del lugar, que al igual que en otras zonas del Pirineo siente gran devoción por los fantasmas, las brujas y otros seres fantásticos, cuenta que cuando hay luna llena Gayarre sale a cantar.
4.- AL NATURAL: La naturaleza se vuelca con el Valle de Roncal
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Larra-Belagoa, un ecosistema único
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Larra
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El ecosistema más relevante del Valle de Roncal es Larra-Belagoa. Extendida entre los 1.100 metros del Rincón de Belagoa y los 2.428 de la Mesa de los Tres Reyes, la cumbre más alta de Navarra, la Reserva Natural de Larra, incluida en el comunal de Roncal, acoge el núcleo más singular y representativo de los ecosistemas pirenaicos repartidos por los pisos supramontanos, subalpino y el alpino del Pirineo Atlántico navarro. Constituye uno de los parajes morfológicos kársticos más impresionantes de Europa.
En este escenario, son muy abundantes las simas, entre ellas la más conocida es la de la Piedra de San Martín.
La fauna de Larra acoge los elementos más
representativos del área pirenaica, como son el oso, el sarrio, la marmota y el armiño, entre los
mamíferos, y la perdiz nival, la perdiz pardilla, el
urogallo, la lechuza de tengiman, el pico dorsiblanco, el pitonegro, el águila real y el quebrantahuesos, entre las aves.
La mayor parte de estas especies faunísticas presentan en Larra bajos efectivos poblacionales y tasas de crecimiento demográfico reducidas, debido a la disminución de su hábitat óptimo, los impactos ecológicos pretéritos y la presión de los usos actuales, entre otras razones.
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Foz de Burgui, la mejor carta de presentación
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comunidad de buitres en la Foz de Burgui
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Cuando el visitante se introduce en el valle de Roncal, su atención se dirige de forma inexcusable a la Foz de Burgui, un profundo cañón excavado por el río Esca en la roca caliza. Este accidente geológico corta la cordillera formada por las Sierras de Illón y La Peña, siendo la salida natural del Valle de Roncal hacía el río Aragón. Está declarada Reserva Natural como protección a su magnífica colonia de buitres leonados, que conviven con otras rapaces, como el águila real, el alimoche y el quebrantahuesos.
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Descubriendo las huellas del almadiero
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Bajada de almadía por el río Esca
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Burgui es una localidad volcada en mantener viva la tradición de las almadías. Buena muestra de ello es que en las inmediaciones del municipio se ha habilitado un recorrido de 6 kilómetros de longitud, que acerca al visitante el antiguo oficio de bajar la madera a través del río Esca. Bajo el título, "Nieves y bosques, agua y madera, el Esca y la Almadía", el visitante se acerca a la vida del almadiero, a su trabajo y a las duras condiciones en las que éste se desarrollaba. El itinerario comienza por el último eslabón de la cadena: la almadía, para retroceder en busca de la madera, materia prima que pone en marcha todo el proceso y que, junto a la ganadería, ha sido el motor económico de la zona. El punto final de este trayecto es el abetal de Basari, pero hasta completar el recorrido los visitantes conocen más de cerca la relación del hombre con la naturaleza y los beneficios que ésta ha traído aparejada para ambas partes. Los visitantes, que deben completar el itinerario en dos horas, cuentan con la ayuda de un folleto y de mojones numerados que jalonan el trayecto y que proporcionan las claves necesarias para que grandes y pequeños descubran, en contacto con el medio natural, el oficio de almadiero. El material didáctico puede adquirirse en el Museo de la Almadía de Burgui y en el Centro de Interpretación de la Naturaleza de Roncal.
5.- OTROS LUGARES DE INTERÉS: Museos y Centros de Interpretación de la Naturaleza completan la oferta
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Casa Museo de Julián Gayarre, una vuelta al pasado
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Casa-museo Julian Gayarre
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Hablar de Roncal es evocar la vida y el legado musical del tenor, Julián Gayarre, nacido en la villa pirenaica que da nombre al valle. Sus huellas son más que visibles en una localidad, que mantiene vivo el espíritu y la trayectoria de este artista reconocido a nivel internacional. En este sentido, el edificio más emblemático de Roncal es la Casa Museo de Julián Gayarre, que abría sus puertas al público en el año 1990, y donde se pueden contemplar objetos relacionados con el tenor y numerosa documentación sobre la vida y la carrera profesional del artista.
El museo alberga una amplia colección de los trajes utilizados por el tenor en sus representaciones, así como otros complementos y accesorios, entre los que destacan zapatos, guantes, espadas y postizos. Además, figuran otros muchos objetos curiosos que Gayarre se
trajo de sus viajes, tales como una bicicleta o un
juego de villar. Asimismo, existen regalos que el
artista recibió a lo largo de su trayectoria. La
mayoría son de plata y llevan inscripciones o
dedicatorias. El mobiliario de época que se encuentra en el dormitorio y en la sala contigua completan la relación de objetos que pueden contemplarse en la Casa del tenor.
Respecto a la documentación encontrada, destacan diplomas, recortes de prensa, carteles, partituras, libretos y cartas, fechados en la época de Gayarre, a excepción de varios materiales de años posteriores que recogen homenajes e iniciativas puestas en marcha después de su fallecimiento para recordar la vida del artista.
Todas estas informaciones, gráficas y escritas, han aportado datos relevantes sobre aspectos
de su vida privada y momentos destacados de su carrera profesional gracias a los cuales hemos podido conocer las óperas que interpretó, los teatros en los que actuó o la opinión que sus interpretaciones despertaban en la crítica musical del momento.
Ahora bien, lo que todavía no se ha encontrado son documentos sonoros que permitan conocer de primera mano la voz que granjeó a Gayarre fama mundial. A pesar de que no disponemos de grabaciones, los estudiosos del tenor conocen bien su repertorio, integrado por más de 50 operas, las características vocales del tenor, y los comentarios que sus interpretaciones suscitaban entre compañeros, público y crítica.
Este museo se ha convertido en un referente de la
figura de Julián Gayarre gracias a que sus herederos decidieron constituir una Fundación, junto al Ayuntamiento de Roncal y el Gobierno de Navarra, para promover iniciativas que contribuyeran a la conservación, protección, expansión y custodia de su patrimonio.
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El Mausoleo de Gayarre o la música enmudecida
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Roncal
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Otro lugar de visita obligada es el Mausoleo en el que fue enterrado Julián Gayarre, ubicado en el cementerio de Roncal. El conjunto escultórico, firmado por el artista valenciano Mariano Benlliure, no se colocó en el campo santo de la villa pirenaica hasta el año 1901. El monumento funerario, construido en mármol blanco y bronce, se levanta sobre cuatro gradas y consta de un sarcófago de mármol decorado en sus frentes por niños, realizados en relieve muy plano que están cantando libretos de óperas.
En un lateral del sepulcro, se recuesta en actitud
abandonada una figura femenina de bronce con laúd, que oculta el rostro desconsolado, en una clara alegoría de la música. La carga simbólica del mausoleo se completa con las otras dos figuras de bronce; la Armonía y la Melodía, que se apoyan inestables en la losa del sepulcro, alcanzando con sus manos el ataúd de bronce sobre el que la figura de la Fama se inclina queriendo escuchar la voz enmudecida del tenor.
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Centro de Interpretación de la Naturaleza de Roncal, otro modo de conocer el entorno
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Fachada Centro Interpretación Naturaleza de Roncal
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En el Centro de Interpretación de la Naturaleza de
Roncal, ubicado en la villa del mismo nombre, se
recoge diversa información sobre la naturaleza y la
vida en el Pirineo navarro, a la vez que se analiza la intervención humana en los recursos del valle y la conservación de sus ecosistemas. El Centro de
Interpretación de la Naturaleza de Roncal cuenta con tres plantas que ofrecen diferentes informaciones y recursos para comprender mejor la naturaleza de la zona.
En la planta baja, el visitante encontrará información general sobre los principales rasgos geográficos, naturales y culturales del valle. Para ello, el Centro de Información y Documentación ofrece información turística de la zona, así como información ambiental a través de documentos web, libros, revistas y vídeos.
Mayores y pequeños podrán completar su conocimiento del valle a través de paneles, reproducciones a escala y una maqueta interactiva. Además, desde la planta baja, se pueden observar reproducciones de las
principales rapaces de la zona.
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Centro Interpretación Naturaleza de Roncal
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En la planta superior, el Centro dispensa información sobre los principales aspectos que caracterizan al medio natural y la vida humana en el Valle de Roncal, con especial atención a la vida del oso, al estado actual de la cubierta vegetal, las almadías y la práctica de la trashumancia.
Todo ello mediante paneles, maquetas, juegos interactivos y un audiovisual en el que un pastor narra la vida en las montañas roncalesas. Por último, en la segunda planta, se puede recorrer una exposición etnográfica compuesta por útiles y herramientas tradicionales del Valle de Roncal. Además, se proyecta un vídeo sobre la vida en
el valle.
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Museo de la Almadía, una cita obligada
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Museo de la Almadia
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Burgui, se ha convertido gracias a la historia y a la labor desarrollada por la Asociación Cultural de Almadieros Navarros, en la capital de la almadía. En esta localidad, además de presenciar cada año el descenso de las balsas por el río Esca, se puede visitar el Museo de la Almadía, ubicado en el Ayuntamiento de la población pirenaica. En el edificio, se han habilitado dos plantas como exposición permanente de la almadía donde el visitante puede contemplar fotografías, publicaciones, documentos, útiles y herramientas para su construcción, reportajes audiovisuales, modelos a escala y algunos de los trajes utilizados en la época.
La mayoría de los materiales ha sido cedida a la
Asociación por parte de sus propietarios, personas
particulares que han querido contribuir de esta forma a la divulgación y conservación de uno de los oficios y tradiciones más representativos de la zona pirenaica. Los objetos expuestos han sido sometidos a un exhaustivo proceso de catalogación y restauración para ser después mostrados al público de un modo cronológico. De esta forma, lo primero que conoce el visitante es el modo en que se construían las almadías, desde el momento en que se talaban los árboles en el bosque hasta que se ataban los maderos para echar la balsa al agua. Posteriormente, se narra
de forma didáctica y entretenida la vida del
almadiero, no exenta de dificultades y peligros para su propia integridad física, y se exponen utensilios y vestimentas propias del momento.
La sala de exposiciones puede visitarse todos los días durante los meses de julio y agosto, a excepción del lunes, en horario de 11:30 a 13:30 y de 18:00 a 20:00 horas. Para conocer el museo durante el resto del año, es preciso solicitar cita previa llamando al teléfono de contacto 948 47 71 53.
Desde su fundación en el año 1992, la Asociación
Cultural de Almadieros de Navarra ha llevado a cabo una interesante labor de recuperación y conservación del patrimonio relacionado con el antiguo oficio de almadiero.
Museo de la Almadía
Burgui (Valle de Roncal)
Tel/Fax 948 47 71 53
Contacto : Iñaki Ayerra
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Museo del Queso y la Trashumancia
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ovejas trashumantes
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Los amantes de los productos lácteos no pueden
perderse el Museo del Queso, ubicado en la localidad de Uztárroz, en pleno Valle de Roncal, donde se produce uno de los quesos españoles que cuenta con Denominación de Origen. El viajero encuentra a pie de carretera este recinto que alberga todo tipo de enseres utilizados en el proceso de fabricación de este alimento. De modo sencillo y ameno, se puede contemplar desde la vestimenta propia de un pastor de montaña a esquilas y paneles ilustrativos sobre los pasos que transcurren desde que se extrae la leche
hasta que se produce el queso.
El museo, que se estructura en torno a tres ejes
temáticos: la oveja, el pastor y la leche, ha
recopilado costumbres, sonidos, pastos y viejas leyes.
Tampoco tienen desperdicio las múltiples fotografías que ilustran el recinto. Se trata de bellos paisajes pirenaicos, que tienen a las ovejas y al queso como principales protagonistas.
El museo, ubicado dentro de la quesería Kabila Enea, permite visitar la propia elaboración del producto y dispone también de una pequeña tienda donde el visitante encontrará una selección de productos agroalimentarios artesanos de Navarra, entre los que destacan el pacharán y el licor de mora, entre otras exquisiteces. El recinto está abierto durante todo el año y la visita es gratuita.
Museo del Queso y la trashumancia
Uztárroz (Valle de Roncal)
Tel. 948 89 32 36
Contacto: Jesús Orduna
En la localidad de Isaba, se ubica este museo que
proporciona la oportunidad de descubrir en primera
persona herramientas y usos del patrimonio laboral y cultural del Valle de Roncal. Los que se acerquen hasta aquí podrán contemplar una proyección audiovisual sobre la historia, los usos y las costumbres de esta parte del Pirineo navarro, así como una detallada interpretación de la muestra de traje típico roncalés. En sus salas, pueden visitarse exposiciones itinerantes de temática relacionada con el pirineo y sus gentes.
Museo de los roncaleses
Teléfono: 948 89 33 07
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Museo Etnográfico de Isaba
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La localidad roncalesa de Isaba
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La etnografía es la rama de las ciencias humanas, cuyo objeto es el estudio descriptivo de las razas y los pueblos. Partiendo de esta base, el museo, ubicado en Isaba, es una muestra antropológica de todos aquellos aspectos e influencias que han determinado la forma de ser de los habitantes del valle. Es un acercamiento interesante a la personalidad y a los modos de vida de los roncaleses, un pueblo de fuerte personalidad,
marcada en parte por los enfrentamientos históricos con los baretoneses y los vecinos de las Bardenas Reales por el aprovechamiento de los pastos.
6.- RUTAS CON ENCANTO: Un recorrido, a medio camino entre los valles de Roncal y Salazar
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La localidad de Garde
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Nuestra ruta por el Camino de las Ermitas transcurre por tierras de los valles pirenaicos de Roncal y Salazar. El recorrido arranca en la localidad de Garde, en el corazón de Roncal, que tiene una población próxima a los 200 habitantes. Asentada entre dos barrancos, ofrece al visitante arte sacro y paisajes naturales de enorme belleza. En la parte alta de la localidad, descubrimos la Iglesia de Santiago
Apóstol y en una de las laderas de la población, el
visitante se topa con la ermita de Nuestra Señora de Zuberoa. Los amantes de la naturaleza pueden atravesar el puerto de Matamachos para llegar a la vecina localidad de Ansó, en el Pirineo oscense.
Realizar este trayecto es todo un deleite para los
sentidos donde se puede disfrutar de unas panorámicas sorprendentes. Tras regresar a Garde, tomamos la carretera NA-137, que nos conduce a otro de los núcleos de población del Valle de Roncal, concretamente a Burgui. Desde esta localidad se accede al alto de la Virgen de la Peña y próxima al pueblo está la Foz de Burgui. En el interior de la Iglesia de San Pedro se conserva el viejo órgano del Monasterio de Leyre. Además, hay dos ermitas dedicadas a Nuestra Señora del Camino y a Nuestra Señora del Castillo, ubicada esta última en el lugar donde se alzaba la fortaleza medieval. A la entrada del pueblo encontramos un puente romano sobre el río Esca donde bajan almadías una vez al año para recordar uno de los oficios tradicionales de los valles pirenaicos, madereros por excelencia.
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Vidangoz en el Valle de Roncal
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Después de recorrer los rincones más relevantes de Burgui, emprendemos de nuevo la marcha hasta llegar a Vidángoz siguiendo durante 9 km. el Barranco de la Foz de Biniés. Dos grandes peñas nos anuncian la inminente presencia del municipio, un pintoresco pueblo de la montaña navarra donde en los últimos compases del verano se celebra una fiesta que gira en torno a brujas y akelarres. Desde aquí y después de pasar el Puerto de Igal, llegaremos a la NA-178 a la altura de Güesa, donde nos desviaremos a la izquierda para dirigirnos al sur. Antes de llegar a Uscarrés e Iciz, visitaremos Izal, una población que pertenece al valle de Salazar. Allí podemos visitar la Iglesia de San Vicente Mártir, un edificio gótico del siglo XIII realizado en piedra con retablo romanista del siglo S. XVII. Se conserva en la localidad un hórreo magníficamente restaurado, de pequeño tamaño, con tres pilotes por lado. En lo relativo a arquitectura civil, se conserva una antigua casona gótica, palacio del
siglo XV. Pertenecen a Izal las Ermitas de San Miguel y de Nuestra Señora de Arburúa, situada en la cima del monte del mismo nombre y a la que se acude en procesión el primer Domingo de junio.
Por la sierra de Izal pasa la Cañada de los Pastores Salacencos hacia los pastos de invierno en las Bardenas, así como una traviesa que une esta cañada con la de los Roncaleses.
Por la carretera NA-178, dirección sur, se llega a
Navascués, donde sobresale la Capilla de Santa María del Campo, un bellísimo ejemplar del románico jaqués del siglo XII, declarada monumento nacional. Desde esta localidad, se puede acceder a varios dólmenes, situados todos ellos por encima de los 1.000 m. de altitud. En el término se puede practicar la espeleología, en la Cueva de los Moros y en una sima situada sobre el Puerto de las Coronas, en el macizo de Navascués. Por el alto de este mismo puerto pasa la Cañada Real de los Roncaleses y podemos conocer los nombres de los montes pirenaicos que se ven desde este mirador a través de una piedra interpretativa.
Desde esta localidad y antes de dirigirnos al Alto de las Coronas nos desviaremos a Aspurz. Sobre las casas se alza la Iglesia de San Clemente que data de comienzos del siglo XII, aunque su cubierta ha sido
modificada en el barroco. La capilla del cementerio es la Ermita de San Vicente. Desde el punto de vista naturalístico, destaca la foz que el río Salazar ha excavado. Se denomina "Hoz del Diablo", desde que el general francés, Caffarelli la nombró así tras sucumbir allí con su ejército en una gran emboscada en el siglo pasado. De Aspurz volveremos a Navascués y tras pasar el Alto de las Coronas finalmente llegaremos a Burgui.
7.- FESTEJOS POPULARES: Tres propuestas que rememoran la tradición
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El Tributo de las tres vacas, hermanamiento con sabor medieval
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Tributo de las 3 vacas entre roncaleses y bearneses
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Los amantes de la tradición tienen una cita obligada cada 13 de julio en la boca de la sima de San Martín para asistir a uno de los ceremoniales más llamativos del Valle de Roncal. Se trata de "El tributo de las Tres Vacas", un acto de origen medieval, sin parangón en Europa, cuyos orígenes se remontan a la sentencia arbitral dictada en 1375 por la que se ponía fin a los enfrentamientos entre roncaleses y baretoneses por la utilización de los pastos fronterizos. En realidad, era una contraprestación parcial por el aprovechamiento de pastos y aguas españolas durante 28 días al año. Para conmemorar ese acuerdo y reafirmar el hermanamiento entre estos dos territorios de ambos lados del pirineo, los siete alcaldes roncaleses, ataviados con el traje tradicional, reciben a sus homólogos del Valle galo de Baretous, en el Bearne, para consumar el tributo de tres vacas.
Es, en ese momento, cuando el primer edil de Isaba pregunta tres veces a sus vecinos franceses si están dispuestos a pagar el tributo de las tres vacas, que han de cumplir las siguientes condiciones para ser aceptadas: tener dos años, compartir pelaje y dentaje, y no tener tacha alguna. Antes de entregar a los animales, las autoridades allí reunidas ponen mano sobre mano en la muga y repiten tres veces la frase ritual: Pax avant, es decir paz en adelante.
Después de ser reconocidas por el veterinario, las
vacas son aceptadas y comienza el reparto de los
ejemplares: dos quedan para Isaba y la otra se reparte entre las villas de Uztárroz, Urzainqui y Garde en turno anual riguroso. A continuación, se designan los cuatro guardas, dos de cada lado de la frontera, que durante ese año se encargarán de cuidar los puertos de Ernaz y Larra. El acto termina con una suculenta comida en territorio
español donde los alcaldes de Roncal agasajan a los representantes del Baretous con carnero asado, tal como manda la tradición. El acontecimiento histórico, que cada año reúne a curiosos venidos de España y Francia, se ha convertido en una de las citas imprescindibles del calendario lúdico del Valle de Roncal.
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Burgui revive la tradición de las almadías
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Bajada de almadía por el río Esca
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A principios del mes de mayo, se celebra en la localidad de Burgui el "Día de la Almadía", una jornada festiva organizada por la Asociación Cultural de Almadieros Navarros, que sirve para revivir una de las tradiciones más representativas del Pirineo: el descenso de las almadías por el río Esca. Miles de curiosos se acercan ese día hasta la localidad pirenaica para contemplar la bajada de tres almadías por el río hasta completar un recorrido de 5 kilómetros, que comienza en el término de Oleguía y concluye en el puente medieval de Burgui. Además, en el transcurso del acto, se hace entrega de la Almadía de Oro, un galardón que premia la labor desarrollada por distintas personalidades e instituciones del mundo de la cultura, el deporte o las ciencias. En años anteriores, han recibido esta distinción nombres ilustres, como Miguel Indurain, Iñaki Perurena, José María Jimeno Jurío o los hermanos Estornés Lasa.
La explotación forestal de la madera y su transporte fluvial, que ya han perdido vigencia, constituyeron durante muchos años la principal fuente de riqueza de los valles navarros de Roncal, Salazar y Aézkoa. Los recursos forestales se trasladaban a través de los ríos hasta los lugares donde podía ser vendida para su
transformación. Las estructuras que formaban los
maderos es lo que se denomina almadía. Se trata de una balsa formada por varios tramos de maderos de idéntica longitud, atados entre sí mediante jarcias vegetales, con remos en la punta y en la zaga, cuya misión es dirigir la balsa por el cauce del río. La construcción de la almadía comenzaba en el bosque con el talado de los árboles. Después, se procedía a destajarlos para
dividirlos más tarde en varios maderos de longitud
variable, que recibían el nombre de decén cuando
medían cinco varas; docén, cuando medían seis;
catorcén, a los de siete varas, y secén, a los de
ocho. Cuando los maderos medían más de ocho metros se llamaban aguilones y cuando oscilaban entre 8 y 12 metros, se denominaban velas. Tras escuadrar el tronco, éstos se marcaban con un cordel impregnado en carbonilla que se extiende a lo largo del mismo en ambos costados.
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Almadias bajo el puente de Burgui
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A continuación, los almadieros más veteranos de la cuadrilla llevaban a cabo lo que se conoce como tallado o labrado a escuadra. Una vez terminada esta tarea, que requiere experiencia y saber hacer, se sacaba el tronco del bosque aprovechando los descensos de los barrancos o mediante el arrastre de machos o mulas. Cuando los troncos llegaban a la orilla del río, se taladraban los extremos para unirlos después con jarcias vegetales. En este momento, las almadías ya estaban listas para navegar por el río.
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Día de la almadía en el río Esca
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La profesión de almadiero requería gran destreza para conducir la balsa por los diferentes tramos del río sin que ésta chocara con piedras u otros obstáculos y acabara naufragando. Durante los trayectos, que tenían duración variable, eran frecuentes los accidentes de diferente gravedad que, en más de una ocasión, se cobraban la vida de los almadieros. Los hombres roncaleses utilizaban tres rutas para transportar la madera: la primera era la del río Aragón, que iba desde Hecho y se unía a la de Aragüés para pasar por
Embún y Sigüés, hasta llegar a Sangüesa. El segundo trazado, que transcurría por el río Esca, recorría el Valle de Roncal, pasando por Salvatierra y Sigues, hasta desembocar en el río Aragón. La tercera de las rutas era la que surcaba el río Salazar, que recorría el valle del mismo nombre, hasta llegar a Navascués y Lumbier, donde se unía al río Iratí para continuar hasta Sangüesa. En este punto, se localizaba el Matral, un tramo de aguas tranquilas donde las almadías se unían de dos en dos para proseguir el camino hacia La Ribera de Navarra, Zaragoza o Tortosa.
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Vidángoz recupera el legado de las brujas
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Vidangoz en el Valle de Roncal
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Aprovechando los últimos compases de la temporada estival, la localidad pirenaica de Vidángoz, en el Valle de Roncal, revive otro de los festejos más arraigados de la zona: la "Bajada de la bruja Maruxa". La celebración, que congrega a visitantes procedentes de los valles colindantes, comienza en el enclave conocido como Pitxorronga donde, a través de un cable, la bruja se desliza hasta el pueblo. Durante el trayecto, Maruxa no está sola; la acompañan los jóvenes de la localidad, ataviados con vestimentas negras a la usanza de los antiguos brujos que, según cuenta la tradición, habitaban estos parajes. Ellos son los encargados de encender una hoguera en lo alto de la peña donde van prendiendo sus antorchas con las que iluminan el camino hasta llegar al pueblo donde los asistentes les esperan ansiosos.
La nocturnidad, la temática de la fiesta y las ganas de diversión son el cóctel perfecto para trasladarnos aunque sólo sea por unas horas a un ambiente más propio de un aquelarre que de una fiesta popular de nuestro tiempo. A continuación, todas las miradas se dirigen al balcón de Casa Sachena desde donde se lee el pregón de las fiestas de San Agustín y donde aparece Maruxa, en carne y hueso. Después, la bruja acompañada de toda su corte emprende un pasacalles por la localidad hasta llegar a la plaza donde comienza el baile.
Esta fiesta, que ya ha cumplido más de dos décadas de existencia, es una muestra inequívoca de que el Valle de Roncal es también un territorio de brujas, que se encuentra al mismo nivel que Zugarramurdi, a pesar de que su fama sea menor. Los documentos demuestran que la inquisición trabajó aquí a destajo para acabar con los supuestos aquelarres que se celebraban en los
claros del valle. Las habladurías dicen que en los
municipios de Roncal todavía viven mujeres mayores que son brujas y las leyendas más truculentas llegan a asegurar que una vecina muerta de Burgui daba vueltas en el féretro.
Aunque el sentido común, nos hace pensar que todos estos personajes fueron, entonces, y son, ahora, curanderos que aprovechaban las
propiedades medicinales de las hierbas para sanar la enfermedad o paliar sus efectos, lo cierto es que hay un proverbio vasco que reza: lo que tiene nombre existe.
8.- SUGERENCIA: El Queso de Roncal, su mejor representante gastronómico
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Migas y queso de roncal
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El exponente gastronómico de este valle pirenaico
navarro es el Queso de Roncal, elaborado de forma artesanal con leche, cuajo y sal, lo que le
proporciona un aroma y sabor inconfundibles. Este
queso debe elaborarse a partir de leche cruda y entera de ovejas Latxa y Rasa, producida principalmente en las estaciones de invierno y primavera. Se trata de una materia prima de baja acidez, buen extracto seco y materia grasa.
El proceso de elaboración de este producto comienza con el cuajado, fase en la que la leche pasa de estado líquido al sólido por la acción de un ácido o una enzima que se incorpora a través del cuajo. Después, se separa el suero de la cuajada gracias a una serie de cortes en la mesa que facilitan la expulsión del líquido retenido. A continuación, se recoge la cuajada mediante una filtración efectuada en la cuba con planchas de bloqueo. Este paso se realiza colocando chapas perforadas sobre la cuajada durante un cuarto de hora aproximadamente. Tras cortar la cuajada en bloques, se introduce en unos moldes dotados de una tela que facilita el drenaje del suero.
En la fase de procesado, el queso adquiere su forma definitiva y completa la formación de la corteza. Una vez extraídos los quesos de los bloques, éstos se introducen en una salmuera donde permanecen al menos 30 horas. El proceso termina con la maduración, primero en una sala a 12 grados donde permanecerá 40 días y después en otra a tan sólo 7 grados donde se mantiene dos meses. El resultado es un producto de formato cilíndrico con caras sensiblemente aplanadas, de una altura que oscila entre los 8 y los 12 centímetros, con peso y diámetro variables. Además, es un artículo, compacto y de corte frágil y corto, cerrado pero salpicado de pequeños orificios de tipo regular. De color blanco marfil, tirando a amarillo pálido, posee un sabor recio, pronunciado, ligeramente picante, muy definido
y mantecoso al paladar. Su punto óptimo de calidad gustativa está entre 6 y 18 meses.
El Queso de Roncal, que en el año 1981 fue el primero en contar con Denominación de Origen en España, se elabora con mimo artesano en los siete municipios que integran el Valle de Roncal: Ustárroz, Isaba, Urzainqui, Garde, Vidangoz, Burgui y Roncal. La fama de este alimento ha trascendido las fronteras de la Comunidad Foral para hacerse un hueco en los más selectos mercados nacionales e internacionales. Cuenta
la tradición que el tenor Julián Gayarre, ilustre
embajador de esta tierra, regalaba quesos de Roncal en sus viajes internacionales a todas aquellas personas que gozaban de su amistad.
Los amantes del buen comer tienen una cita en la
Venta de Juan Pito, una fonda donde además de
disfrutar de un paisaje impresionante es posible
degustar otro de los platos más arraigados entre la población montañesa: las migas, un plato sencillo a base de pan seco, cortado en finas lonchas y hecho en la sartén con la grasa de trozos de tocino y longaniza, previamente fritos. Es un plato, que debe comerse recién hecho, a ser posible con cuchara de madera de boj, cogiendo las migas directamente del recipiente en el que se han hecho y acompañadas de un buen vino tinto.
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Pacharán roncalés
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Otra de las especialidades culinarias de esta tierra son los chuletones y el cordero a la brasa, carnes recias capaces de satisfacer los paladares más exigentes. La Venta, situada en el término municipal de Isaba, fue regentada por un personaje denominado Juan Pito, un viejo dulzainero que fue de los últimos habitantes del valle que habló el dialecto euskara roncalés. Actualmente, sólo abre sus puertas los fines de semana, los puentes y las jornadas festivas.
Además, en los múltiples restaurantes y
establecimientos comerciales que jalonan los
municipios del valle es posible adquirir el afamado
pacharán roncalés y otras bebidas alcohólicas
autóctonas, elaboradas con frutos silvestres, como el licor de mora. En Burgui, es imprescindible comprar el pan cocido en horno de leña y las tortas dulces.
9.- HABITANTE SINGULAR: Camille, un vecino controvertido
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Camille 222
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Uno de los habitantes más carismáticos del Valle de Roncal es el oso Camille, único ejemplar de la población autóctona pirenaica que habita en Navarra. Su presencia se detectó por primera vez en la Comunidad Foral en el año 1998 y, desde entonces, han sido frecuentes sus visitas a los valles vecinos de Ansó y Hecho. Los técnicos de Medio Ambiente del
Gobierno de Navarra han realizado desde el año 1999 varias fotografías del ejemplar, lo que ha permitido conocer algo más de su aspecto. Las últimas imágenes fueron tomadas en octubre de 2003 en el término municipal de Isaba gracias a la colocación de cámaras con infrarrojos en las que se puede ver al oso pardo erguido sobre sus patas traseras rascándose la espalda en un abeto. En otra de las instantáneas, se observa a Camille alejándose de la zona, ajeno a las lentes que
capturaban algunas de su andanzas.
El plantígrado es un oso pardo de 1,75 metros de altura y más de 200 kilogramos de peso. En el año 1983, había contabilizados trece ejemplares en la parte occidental del Pirineo, de los que en 1999
solo quedaban seis. En la actualidad, no existen en el Pirineo Occidental más de cinco ejemplares de osos pardos autóctonos, repartidos en los Valles de Roncal (Navarra), Ansó y Hecho (Aragón) y Aspe y Ossau, en la vertiente francesa. Todos estos animales están convenientemente identificados, mediante una ficha en la que se recoge información sobre las huellas, que permiten determinar una serie de índices; y sobre
excrementos y marcas en los árboles, con lo que se delimita su territorio. Además, en los casos en lo que ha sido posible, se completa esta información con una imagen fotográfica, que permite calcular la talla y el peso del ejemplar, y las pruebas genéticas.
Desde que se detectó su presencia en el Pirineo
navarro, la sociedad en general y la administración
regional se han volcado para garantizar la continuidad de una especie catalogada en peligro de extinción, tanto en el ámbito nacional como comunitario. De hecho, según diversos informes, la población pirenaica se extinguirá en el plazo de 20 años si no se toman medidas efectivas. El declive comenzó a mediados del siglo XIX cuando se produjo la extinción en la vertiente meridional de la población pirenaica centro-oriental.
Con la aparición de Camille, Navarra ha sido una de las Comunidades que ha solicitado con más ahínco la puesta en marcha de un programa internacional que implique a España y Francia. Sin embargo, a día de hoy, ambas administraciones no han diseñado un Plan para la reintroducción del oso en el Pirineo, lo que dificulta todavía más la puesta en marcha de medidas conjuntas. Mientras el país galo quiere que nuevas osas pueblen los Pirineos el próximo otoño, en España se estudia con más detenimiento la adopción de medidas
que permitan compatibilizar los usos tradicionales y recreativos con la protección del hábitat del oso.
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Camille, uno de los cuatro ejempalres que viven en el pirineo
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En este sentido, el pasado 11 de febrero de 2005 se constituía en Barcelona un comité científico donde van a estar representados todos los territorios implicados para abordar la reintroducción del oso en los bosques, sin olvidar por ello las consecuencias negativas que lleva aparejada esta medida.
Los habitantes del Pirineo navarro ya han comprobado que la presencia del oso también trae aparejadas muchas molestias, como los ataques incontrolados a los ganados. En el año 2003, se contabilizaron en esta zona más de 20 ataques en los términos municipales de Isaba, Urzainqui y Garde con el resultado de 27 ovejas muertas. Ante las protestas de los ganaderos, los gobiernos autonómicos se han visto obligados a articular un amplio abanico de medidas compensatorias. Estas indemnizaciones, que son las mayores que se
conceden en Europa, tienen el objetivo de compatibilizar la presencia del plantígrado con los
usos tradicionales y van dirigidas a las explotaciones ganaderas ovinas extensivas afectadas por la presencia del oso y que tengan un mínimo de 140 cabezas de ganado. A fecha de noviembre de 2004, las indemnizaciones concedidas en Navarra superaban los 9.000 euros y las compensaciones, los 69.000 euros.
Más información sobre el Valle de Roncal
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El rio Esca atravesando el Valle de Roncal
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