Durante más de quinientos años, Navarra fue Reino del que nos hablan hoy monumentos, castillos, palacios, templos y todo tipo de manifestaciones artísticas; los reyes navarros protegieron a artistas de toda Europa, maestos que dejaron su huella en brillantes creaciones religiosas y civiles, ejemplo de ello es el conjunto arquitectónico de Orreaga/Roncesvalles.
Orreaga-Roncesvalles es un centro religioso y monumental, estrechamente vinculado al Camino de Santiago y a las leyendas narradas en la "Canción de Roland", el más extraordinario relato épico conocido en la Europa medieval. Situado en el corazón del Pirineo navarro, su origen se remonta al S. XII cuando se levantó el primer hospital de peregrinos.
Actualmente, el pueblo de Roncesvalles, que se ubica a los pies del monte de Ibañeta, es un pequeño núcleo de población cuya casas se articulan alrededor del monasterio, regido por los Padres Agustinos.