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Valle de Salazar, un entorno de ensueño


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ÍNDICE

1.- Un entorno de ensueño

2.- La Junta General del Valle, su órgano representativo

3.- Un paseo por los lugares más pintorescos de Salazar

4.- Villas repletas de arte e historia

5.- El Bosque de Irati, la joya natural del valle

6.- Otros lugares de interés

7.- Almadías, pastoreo y alpargatas, una muestra de oficios tradicionales

8.- Fiesta y folclore, dos caras de una misma moneda

Alojamientos

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7.- Almadías, pastoreo y alpargatas, una muestra de oficios tradicionales

En el siglo XVIII, los almadieros navarros de los
valles de Salazar, Roncal y Aézkoa ponen punto final al monopolio que hasta entonces habían tenido los navateros de los valles aragoneses de Hecho y Ansó. A partir de ese momento, la construcción del Canal Imperial y del Canal de Tauste, así como la creciente demanda de la Real Armada dispara el tráfico mercantil de la madera desde los montes pirenaicos hasta el río Ebro. Es, en estos años, cuando la actividad maderera vive uno de sus momentos más dulces. De hecho, los
pinabetes del Bosque del Iratí eran muy preciados en los Reales Astilleros de Cartagena para la
construcción de los mástiles de los barcos. Desde el Valle de Salazar, el transporte se realizaba por el río Iratí, que tras atravesar el Valle de Aézkoa,
recibe en Lumbier las aguas del río Salazar; y los
ríos Anduña y Zatoya, que al unirse en Ochagavía, dan lugar al Salazar, que a su vez recibe aguas de las regatas de Saldaña y Jabrós. Así, las almadías
salacencas descendían las llanuras del Almiradío de Navascués por las aguas del Salazar hasta la Foz de Lumbier, punto en el que convertido en el río Iratí continuaban bajando hasta Sangüesa para desembocar en el río Aragón.

Respecto al proceso de construcción de estas
embarcaciones, hay que señalar que los pinos se
troceaban y llevaban hasta despeñaderos donde, a
través de ríos y regatas, la madera era arrastrada
hasta las playas fluviales. En estos entornos, que en el valle se denominaban "ataderos", se procedía a preparar las almadías sujetando los troncos con ramas de avellano verde. Los almadieros navarros estaban exentos del pago de derechos "de puentes y presas" cuando la madera que transportaban era suya o de su valle.


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Los almadieros en pleno descenso por el río
Además de la actividad maderera, los valles pirenaicos navarros han sustentado su desarrollo económico en la ganadería. Al caer las primeras nevadas de la temporada, los pastores de Salazar y Roncal emprendían el camino hacia tierras más cálidas donde los animales pudieran pastar. El camino, que se prolongaba durante varios días, les llevaba a las Bardenas Reales de Navarra, un entorno cubierto siempre de hierba y salpicado de pequeñas balsas donde el agua abunda hasta la primavera. De esta forma, durante muchas
generaciones, cientos de pastores trashumantes han recorrido la geografía navarra desde la Montaña hasta la Ribera. La bajada, que se produce en el mes de septiembre antes de que empiecen a parir las ovejas, presenta dos alternativas hasta llegar a Lumbier. La primera transcurre por Salazar, atravesando Adoáin; y la segunda, por el portillo de Areta. Después de pasar por la localidad de Aibar, la ruta se une a la Cañada de los Roncaleses a la altura de Cáseda. Desde ahí, los ganados circulan por una vía unitaria hasta las Bardenas.

Mientras tanto, las jóvenes de los valles de Salazar, Roncal, Ansó y Hecho viajaban hasta la localidad francesa de Maule para trabajar la alpargata desde el otoño hasta la primavera. Después de tantas horas de esfuerzo y de sufrir todo tipo de penalidades, aún quedaba regresar a los lugares de origen; un trayecto no exento de peligros. Cuentan que un año algunas de las chicas decidieron volver a sus casas para pasar
las fiestas de Navidad en familia, pero nunca llegaron a la localidad de Jaurrieta. Todo indica que una tormenta de nieve las sorprendió en plena sierra de Abodi, sepultándolas en vida. Cuando la nieve se retiró con la llegada de la primavera, el panorama que se encontraron los vecinos de la zona fue desolador. Todas ellas aparecieron muertas y con las manos entrelazadas en el paraje conocido como Paso Ancho.

Bosque de hayedos, muy característico del Valle de Salazar Bosque de hayedos, muy característico del Valle de Salazar
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