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Vista de la estación de esquí desde el edificio principal de Núria
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5.- ACTIVIDADES DE LA POBLACIÓN
Desde tiempos antiguos, la agricultura, la ganadería, la caza y la pesca se han convertido en las principales actividades de estos valles. El desarrollo de la ganadería, centrada en la explotación de ganado ovino, vacas, caballos y cerdos, fue posible gracias a los abundantes pastos naturales que se encuentran en la zona. La agricultura, sin embargo, se ha combinado con otras actividades de mayor rendimiento como la propia ganadería, la industria metalúrgica y textil y la minería, dado lo abrupto del terreno y el clima tan extremo que soportan estos valles. Antiguamente, la explotación de los recursos naturales, leña, frutos, caza, etc... era también una actividad complementaria importante. Además, la presencia de ganado ovino impulsó otros sectores como el textil. Los recursos fluviales de ríos como el Freser o el Ter fueron también decisivos en el desarrollo de esta actividad. Parte del proceso de tratamiento de la lana se realizaba en los molinos traperos que se construían a la orilla de los saltos de agua más importantes para aprovechar la energia hidráulica. Fraguas y molinos traperos fueron durante la Edad Media los grandes protagonistas, desarrollándose má tarde la minería y la metalurgia.
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El campanario del Santuario de Núria alberga ocho campanas que componen diferentes melodias
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En ese tiempo, los pastos, los bosques, las fraguas y los molinos eran propiedad de los señores feudales o de la iglesia. En la historia de Núria y los valles circundantes, se encuentran documentos en los que se habla de la cesión de estos prados a diferentes monasterios, por parte del poder señorial del momento. Ello da lugar a la trashumancia que tiene lugar durante los meses de verano, cuando a través de las vías ganaderas abiertas en la época romana, se conducian los rebaños del prelitoral y el litoral hasta estas tierras pirenaicas. A Núria subía el ganado de la misma comarca y de comarcas vecinas, para volver a los establos en los meses de invierno cuando los prados quedaban cubiertos de nieve y el santuario de Núria se cerraba.
En el mismo momento en que se desarrollaban las colonias textiles, las tradicionales fraguas ripollenses dejaban de funcionar. Estas producían todo tipo de útiles, elementos para la construcción y armas de hierro y acero, según el procedimiento catalán. Además del agua de los ríos, las fraguas se alimentaban del carbón y el hierro que se extraían de las minas de la zona. Era también esencial la intervención del carbón vegetal, que se obtenía de los bosques cercanos y hacía funcionar los hornos. Paralelamente a la producción textil, se inició la explotación minera, que también se prolongó hasta la segunda mitad del siglo XX.
En la actualidad, es el turísmo una de las principales actividades económicas del valle de Ribes y el valle de Núria.
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Pequeños torrentes que rodean el valle, captan las aguas de las cabeceras de los picos más altos para unirse en el lago de Núria. Desde aquí, desciende el río Núria entre las impresionantes rocas donde se une con el río Freser.
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La fuerza del agua
La energía hidráulica, que antiguamente alimentó fraguas y molinos, hoy sirve para hacer funcionar varias centrales hidroeléctricas. De Ribes de Freser a Núria, encontramos la central de Ribes, la de Rialb, la del molino de Queralbs, la de la Farga, la de Daió y la de Vall de Núria.
La población de Ribes de Freser, situada en la confluencia de los ríos Freser, Rigard y Segadell, es muy conocida por sus fuentes: de la Margarideta, del Ferro, de Santa Caterina, del Sofre, de Sant Cristófol, de Capdevila, del Prat, de Girafulles. Lo mismo ocurre con Campelles, famosa por las aguas de Ribes y el balneario Montagut. Éste se halla situado muy cerca de las cuevas de Ribes, donde, según la leyenda, vive una serpiente encantada que bebe agua del Freser.
Las barracas de pastor
La actividad de los pastores, siempre itinerante y al aire libre, hacía necesario algún tipo de construcción que les permitiera resguardarse y pasar la noche. Las barracas o cabañas sustituyeron a las cuevas que utilizaban los primeros pobladores de la zona. Eran edificaciones de una sola estancia, casi siempre de planta circular, hechas con pared seca y cubiertas con una piedra plana, glebas y arcilla. En el interior había una chimenea y pequeños estantes o cavidades para almacenar alimentos y otros objetos. Cerca de las barracas solía estar el redil, una especie de cerrado de piedra donde pernoctaba el ganado. También había el aprisco, que era donde se ordeñaban las ovejas.
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El esquí en invierno y escursiones en verano son algunas de las actividades al aire libre que se pueden practicar en Núria
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Las primeras actividades deportivas en Núria
En la actualidad, junto a la ganadería y diversos sectores industriales, se desarrolla el turismo y los deportes de invierno que constituyen el motor económico de esta zona. Ahora bien, la tradición deportiva y excursionista en el santuario de Núria y sus alrededores se remonta a principios del siglo XX.
El movimiento excursionista surgió a finales del siglo XIX, en época de la Renaixença: era una manera más de promover la naturaleza y la cultura catalana. Durante las primeras décadas del siglo XX, por toda España se imponían nuevos retos montañosos y nuevas técnicas de escalada. En aquella época se realizaron también por primera vez travesías con esquís, que iban de Ulldeter a Núria (1920) y de Núria a La Molina (1921).
La apertura del santuario durante los meses de invierno, a partir del año 1916, facilitó, sin duda, el desarrollo del esquí en Núria. Los practicantes de este deporte subían a pie desde Queralbs y, una vez en Núria, debían remontar por sus propios medios las montañas en las que querían esquiar. El telesquí del santuario y el telesilla de Pic de l'Aliga no empezaron a funcionar hasta el año 1947.
A pesar de las progresivas mejoras que Núria ofrecía a los deportistas y a los visitantes en general, especialmente a partir de la existencia del cremallera, la Guerra Civil y la posguerra comportaron nuevas dificultades. Las autoridades exigian un permiso especial para visitar lugares cercanos a la frontera con Francia.
La estación de esquí de Vall de Núria
Durante la temporada de invierno, Vall de Núria cambia su paisaje y adapta sus actividades a la nieve. La estación de esquí, acogedora y familiar, está equipada con cañones de producción de nieve artificial que aseguran una superficie innivada de 6 hectáreas y una superficie esquiable que supera las 17 hectáreas. Hay 10 pistas de esquí: 3 azules, 3 verdes, 2 rojas y 2 negras, que suman un total de 7 kilómetros. También hay una pista de trineos.
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Vista de la estación de esquí desde el edificio principal de Núria
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Asimismo dispone de 4 remontes: un telecabina, que funciona todo el año y sube hasta el Albergue de Juventud; el telesilla de la Pala; los telesquís de la Cabana dels Pastors y de Finestrelles, y el telesquí infantil, pensado para los más pequeños. Los niños pueden realizar otras actividades adecuadas a su edad en el parque de nieve. Éste, además del telesquí infantil, comprende un parque lúdico educativo y una zona de trineos para los más pequeños.
El concurso de perros pastor de Ribes de Freser
Este perro de pastor, una raza autóctona de Catalunya, constituye un elemento muy importante en la vida de los pastores pirenaicos. Cada año, el primer domingo de septiembre se celebra un concurso de "gossos d'atura" en Ribes de Freser, donde diferentes pastores de Catalunya, el Pais Vasco y el sur de Francia compiten para demostrar la habilidad de sus perros en la vigilancia y la conducción de rebaños. Este concurso, que se celebró por primera vez el año 1948, es considerado el más antiguo de España.
Gastronomía
La tradición ganadera y religiosa de esta zona ha dado lugar a unas fiestas características, que se combinan con una gastronomía típica de montaña.
Los principales ingredientes de su cocina se derivan de las actividades tradicionales: la ganadería, la agricultura, los animales de granja como cerdos, conejos, pollos y los alimentos que antiguamente se solían almacenar en la despensa como previsión para los meses de invierno.
Buen ejemplo son los embutidos procedentes de las tradicionales matanzas del cerdo y las carnes del ganado ovino y bovino. La caza de rebeco, corzo, jabalí, liebre, conejo, perdiz pardilla, llevada a cabo en la Reserva Nacional de Caza de Freser-Setcases, y la pesca, con la excelente trucha autóctona, son también muy importantes; también los productos de las huerta como judía, col, patata, y otros que se recogen en el bosque, como las setas o las frutas silvestres.
Además, la presencia de vacas lecheras en la zona también ha dado pie a la producción de quesos y yogures.
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