3.- Un entorno lleno de historia
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Montréjeau, en invierno y en verano
Situada entre Toulouse y Lourdes, a los pies de los Pirineo, Montréjeau se encuentra próxima a las más bellas estaciones de esquí de la cordillera pirenaica: Nistors, estación de Cap-Nesté, Superbagnères, Peyragudes, Le Mourtis, Saint-Lary, La Mongie.
Muchos son los lugares interesantes de gran riqueza turística que se encuentran en sus alrededores, y que son de obligada visita: el castillo de Valmirande, una maravilla del siglo pasado, Saint Bertrand de Comminges, La Gruta de Gargas, la ruta de los puertos y los lagos, Luchon, uno de los primeros balnearios franceses de termalismo, y el cercano valle de Arán español.
Paseando por la ciudad encontraremos los soportales de la plaza y el trazado perpendicular de las calles descubre la antigua bastilla creada en 1272. El comercio, primera vocación de la bastilla, es siempre muy activo y atrae a una clientela llegada de los alrededores. La iglesia de Saint Jean Baptiste de los siglos XIII y XV se destaca por su magnífica bóveda de carena de barco, sus órganos y su amplio campanario octogonal de los siglos XVII y XVIII.
Muy cerca, se encuentra la capilla carolingia de Saint Jean des Vignes de Saint Plancard, en la que destaca el crismón, expuesto en el interior, a los pies de la iglesia, del siglo XI.
La tradición gastronómica solidamente ligada a las costumbres, reserva 100 deliciosos descubrimientos, así como su particular clima, ausente de niebla, de cálidos y soleados otoños, de aire puro, sin exceso de calor, le convierten en el lugar ideal para visitar durante todo el año.
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Montrejeau
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Castillo de Valmirande
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Villa galo-romana de Montmaurin
A 20 km de Montrejeau se encuentra esta joya arqueológica construida a mediados del siglo I de nuestra era, modificada posteriormente, en los siglos III y IV, y en la que todavía hoy se conservan vestigios de un vestíbulo, parte del templo, algunas viviendas, el ninfo o lugar consagrado a las ninfas y numerosos patios.
Horario de visitas
- Abierto: de 9.30 h. a 12 h. y de 14 a 18 h. (abril a septiembre); de 9.30 a 12 h. yu de 14 a 17 h. (octubre a marzo).
- Cerrado: los martes del 31 de agosto al 16 de mayo, 1 de enero, 1 de mayo y 11 de noviembre, 25 de diciembre.
Teléfono: 05 61 88 74 73
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Saint Bertrand de Comminges
En los confines de Gascuña, la tierra de Comminges se extiende a lo largo del Pirineo, a media distancia entre el Mediterráneo y el Atlántico y allí se encuentra Saint-Bertrand de Comminges, que es a la vez la capital y uno de los mayores parajes de arte e historia.
Al principio llamado Lugdunum Convenarum y fundado por Pompeyo en el año 72 a. J.C, la ciudadela de Saint Bertrand de Comminges acumula bajo los muros de su catedral más de 2000 años de historia. La extensa y próspera antigua ciudad, cuyos numerosos vestigios permanecen visibles, acogían a una comunidad y una iglesia paleocristiana hacia el año 250.
Sitiada y desolada en el año 507 por los Visigodos, la ciudad tomó un nuevo impulso cinco siglos más tarde gracias al obispo, Bertrand de l'Isle-Jourdain, canonizado hacia el año 1218, quien favoreció durante toda su vida los intercambios y la paz, dejando una ciudad episcopal activa, establecida alrededor de una nueva catedral románica pero sobrepasando ampliamente sus murallas.
En 1307, un nuevo obispo, Bertrand de Got mandó destruir el edificio románico para sustituirlo por la actual catedral gótica y favorecer así las peregrinaciones.
De la catedral románica de Santa Maria fueron destruidos el coro y una parte de la inmensa nave. Sólo permanecen el tímpano del campanario, la puerta y la bovedilla occidental del claustro suspendido. Abierto sobre un suave paisaje de madera y campo, este conjunto es el único claustro románico de Comminges. Su sala más célebre es el pilar de los Evangelistas, recortado en una columna románica, que representa a los cuatro santos espalda con espalda.
Los capiteles esculpidos de esta bovedilla evocan a Adán y Eva, Caín que tira un piedra a su hermano Abel, el sacrificio de Abraham, pero también dragones alados que amenazan a una mujer, el calendario de las estaciones y los temas del zodiaco, caballos enjaezados y sus jinetes... El ambiente así creado incitaba a la oración y al recogimiento de los canónigos a veces un poco alejados de la humildad cristiana…
Junto con la basílica románica de Saint Just Valcabrère, la catedral de Saint-Bertrand de Comminges, acoge hoy a los artistas del Festival de Comminges.
La rehabilitación del órgano histórico de la catedral, construido en 1550, uno de los instrumentos clásicos más bellos de Francia, junto con la creación de la academia internacional de música, marcaron la historia del festival, que ofrece, todos los años en julio y agosto, veinte conciertos, algunos de ellos celebrados en Saint-Gaudens, en Montréjeau, etc.
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Saint Bertrand de Comminges
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Detalle Saint Bertrand de Comminges
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La basílica románica de Saint Just Valcabrère
, edificada en el s. XII a partir de fragmentos de arquitectura de edificios romanos, se encuentra en mitad del campo. Su aislamiento, los cipreses que la rodean, las líneas severas de su campanario cuadrado suavizados por las colinas del Comminges y sus tejados de tejas, dan a esta espléndida basílica un aire de iglesia toscana. Situada más abajo que la catedral fortaleza de Saint Bertrand de Comminges, se levanta sobre lo que fue probablemente la necrópolis de la ciudad romana y después un cementerio paleocristiano. La historia del edificio no se conoce con precisión, pero lo que si es seguro es la fecha de la consagración del altar, en el año 1200, que está escrita en un pergamino precintado,; además, indica que la basílica fue dedicada a los santos Justo, Pastor, Etienne y Santa Elena.
El edificio presenta un plano de tres naves, de tamaño monumental: 29 m de longitud, 14 m de ancho, una altura bajo bóveda de 12,60 m. Cuatro estatuas que representan a los santos titulares y su mártir encuadran la entrada. El tímpano que los remata se incluye en el resplandor de la escultura de Toulouse del siglo XI, y principalmente de las obras realizadas para la basílica Saint-Sernin de Toulouse. Está adornada con un Cristo que domina y bendice, separado del mundo terrestre por una mandorla. A su lado los cuatro evangelistas sosteniendo sus respectivos símbolos: Matías el ángel, Marcos el león, Lucas el buey y Juan el águila.
El interior de la basílica es tan sobria como sus exteriores. El ábside central, abovedado en bóveda de cascarón , alberga la tumba de San Just y San Pastor. Detrás del altar, un estrecho pasillo permitía a los peregrinos venir a rezar bajo el sarcófago.
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Valcabrère
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Saint Just de Valcabrere, al fondo Saint Bertrand de Comminges
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A varios kilómetros de la basílica de Saint-Bertrand-de-Comminges, la cueva de Gargas debe su fama mundial a sus paredes adornadas con pinturas de manos mutiladas (únicas en el mundo), cerca de 250 manos de niños y de adultos, rodeadas de rojo, amarillo o blanco, .a los que les falta uno o varios dedos.
La técnica de pintura, habitualmente empleada en numerosas cuevas, consiste en aplicar la mano sobre la pared y soplar los pigmentos negros, rojos, blancos o amarillos. Queda el contorno de la mano, dibujado en negativo. Las de Gargas, negras o rojas, tienen entre 15.000 y 30.000 años. Un análisis con carbono 14 data una de ellas en aproximadamente 27.000 años.
El porque las manos aparecen mutiladas es un misterio todavía hoy sin revolver, sin embargo, unas esquirlas de huesos han sido encontradas en las hendiduras de la roca, cerca de determinadas huellas. Junto a estas huellas, las paredes de Gargas contienen grabados rupestres de renos, antílopes, bisontes, caballos.
La cueva ofrece, sin duda, un interés geológico mediante una sucesión de salas de múltiples concreciones, sus colgaduras minerales, estalactitas, columnas, corredores...
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Las gargas
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Pinturas de manos mutiladas que se encontraron en la Cueva de Gargas
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Un entorno natural de excepción, el éxito de sus termas cerca de las cimas coronadas y de renombrados artistas le otorgan, ya desde hace 150 años, la apelación tan envidiada de "Reina de los Pirineos". Primer centro de aguas termales de los Pirineos, Bagnères de Luchon es uno de los más célebres santuarios para las caminatas de alta y media montaña.
Bagnères de Luchon está situada al pie de los picos más altos de toda la cadena con el sobrenombre de "3000", actualmente, es la sexta estación termal de Francia y atrae a más de 30.000 visitantes por año. Además de los cuidados en las termas y los programas de puesta en forma, celebran un extenso programa de festividades durante el verano, por ejemplo la célebre Fiesta de las Flores.
Gracias a una política de inversión ambiciosa, la ciudad ha desarrollado su poder de atracción: instalación de una telecabina que une el centro de la ciudad con las pistas de Superbagnères y construcción de una fábrica de embotellado de agua mineral del manantial de Lapadée.
En el año 25 a. J.C., un cónsul romano manda cavar tres piscinas e inaugura 600 años de la primera "era termal" de Bagnères-de-Luchon. Las invasiones bárbaras destruyen este desarrollo. En el siglo XVIII, un extenso programa de inversión transforma el pequeño pueblo en estación termal de lujo. En 1867 el príncipe imperial, hijo de Napoleón III y la emperatriz Eugenia, con sus estancias en Luchon, consolidan definitivamente su renombre de "Reina de los Pirineos".
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Bagneres de Luchon
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