El verano es la estación del año en la que un mayor número de acontecimientos lúdicos, y festivos, se suceden en el Pirineo.
Muchos pueblos del pirineo esperan con ansia la llegada del verano porque se llenan de vida, la población aumenta vertiginosamente, las actividades se multiplican, el Pirineo renace y se convierte durante la época estival en un hervidero de gente que hace surgir la vida nocturna de las diferentes poblaciones.
Las actividades culturales y deportivas se multiplican: museos etnológicos (que solo se abren en verano), cine, centros de interpretación, mercados medievales, escuelas de verano, tenis, natación, ciclismo y escalada son algunas de las actividades programadas durante este tiempo para que los
niños y jóvenes puedan disfrutar; conferencias y exposiciones, actuaciones musicales y ciclos variados, un amplio abanico de posibilidades que ofrece el mes de julio, propuestas para todos los gustos.
Los lugares más recónditos de nuestra cordillera pirenaica se convierten en un verdadero mundo de fiesta; las gentes de los pueblos aprovechan la llegada del solsticio de verano para realizar sus celebraciones cargadas de simbolismo, ritos paganos y ancestrales que tienen como protagonistas indiscutibles el sol, el fuego y el agua...
Los fuegos artificiales forman parte de la fiesta
La riqueza folclórica pirenaica se manifiesta en sus músicas, instrumentos, atavíos y danzas. La permeabilidad de la cordillera pirenaica ha permitido a lo largo de los años un trasiego frecuente entre las dos vertientes del Pirineo de tradiciones, danzas y música, quizás más que entre los propios valles más cercanos.
Junio es el mes de la exaltación, culto y rituales en torno al fuego; Julio y Agosto son los meses que por regla general concentran la mayoría de los festejos patronales y fiestas mayores de los municipios de la cordillera pirenaica. Merecen una consideración especial, por su singularidad, folclore y tradición algunas de ellas y la mayoría de estas celebraciones giran en torno a una fecha: el 15 de agosto. Mencionaremos aquí algunas pero seguro que hay muchas más.
"Ni un solo día sin fiesta" parece ser el lema del periodo estival en el Pirineo.
Fuego y antorchas para la noche más ruidosa del año
Junio, la pasión por el fuego y el agua: El calendario festivo del mes de junio en el Pirineo es, sin duda, un calendario vivo y rico en cultura. Las fiestas con hogueras, luna llena, antorchas, fallas, fuegos artificiales, baños de agua y danzas, llenan de luz y color el cielo del Pirineo que celebra con bullicio y alegría la llegada del verano...
El paso de la primavera al verano, en la tradicional Noche de San Juan, ha sido celebrada por muchas culturas antiguas como uno de los hitos fundamentales del año. Si hay unos días adecuados para compartir la fiesta y el contacto consciente con la naturaleza, estos son los del paso del solsticio.
El fuego es el protagonista en esa cita que anuncia el cambio de estación tanto en invierno como en verano. Para la Alta Ribagorça, Pallars Sobirà, Val d'Aran, en el Pirineo de Lleida o el valle de Chistau en el Pirineo aragonés, solo por citar algunos, la vigilia de San Juan es la gran fiesta del fuego, fuego que baja de las montañas serpenteando en un emocionante espectáculo. Seguramente sea uno de los ritos más ancestrales de la cordillera.
La celebración del solsticio de verano, es tan antigua como la misma humanidad. En un principio se creía que el sol no volvería a su esplendor total, pues después de esta fecha, los días era cada vez más cortos. Por esta razón, fogatas y ritos de fuego de toda clase se iniciaban en la víspera del pleno verano, ó 20 de junio, para simbolizar el poder del sol y ayudarle a renovar su energía.
En tiempos posteriores se encendían fogatas en las cimas de la montañas, a lo largo de los riachuelos, en la mitad de las calles y al frente de las casas. Se organizaban procesiones con antorchas y se echaban a rodar ruedas ardiendo colinas abajo y a través de los campos. Se bailaba y saltaba alrededor del fuego para purificarse y protegerse de influencias demoníacas...
Hablando propiamente del solsticio de verano, en esta fecha el eje de la tierra está inclinado 23,5 grados hacia el sol. Esto ocasiona que, en el hemisferio norte, el 22 de junio sea el día más largo del año.
Se ha asociado la festividad de San Juan, el 24 de junio, al solsticio de verano, pero esto tan solo es cierto para los habitantes que viven por encima del ecuador, es decir, para los que viven en el hemisferio norte, ya que para los del sur el solsticio es el de invierno; y ni tan siquiera para todos pues la fiesta de San Juan es patrimonio del mundo cristiano.
Orígenes paganos
Las celebraciones del solsticio de verano son muy anteriores a la religión católica. Uno de los antecedentes que se puede buscar a esta festividad es la celebración celta del Beltaine, que se realizaba el primero de mayo. El nombre significaba “fuego de Bel” o “bello fuego” y era un festival anual en honor al dios Belenos. Durante el Beltaine se encendían hogueras que eran coronadas por los más arriesgados con largas pértigas. Después los druidas hacían pasar el ganado entre las llamas para purificarlo y defenderlo contra las enfermedades. A la vez, rogaban a los dioses que el año fuera fructífero y no dudaban en sacrificar algún animal para que sus plegarias fueran mejor atendidas.
Los más atrevidos saltan la hoguera en la noche de San Juan
Los egipcios, por su parte, celebraban el día del culto al "dios sol". Era una fiesta extendida por todo el mundo antiguo, partiendo del culto a Ra, el dios sol, cuya deidad fue asumida con distintos nombres por las culturas helena, en primer lugar, y después por la romana.
Otra de las raíces de tan singular noche hay que buscarla en las fiestas griegas dedicadas al dios Apolo, que se celebraban en el solsticio de verano encendiendo grandes hogueras de carácter purificador.
Los romanos también dedicaron a la diosa de la guerra Minerva unas fiestas con fuegos y tenían la costumbre de saltar tres veces sobre las llamas. Ya entonces se atribuían propiedades medicinales a la hierbas recogidas en aquellos días. En los antiguos mitos griegos a los solsticios se les llamaba “puertas” y, en parte, no les faltaba razón. La “puerta de los hombres”, según estas creencias helénicas, correspondía al solsticio de verano (del 21 al 22 de junio).
Festa de les trementinaires
trementinaires
En Tuixent y La Vansa (Alt Urgell- Lleida) se celebra esa fiesta en el mes de junio, un antiguo oficio ejercido exclusivamente por las mujeres de los valles de Alinyà, Lavansa y Tuixent hasta los años 80. El nombre de Trementinera proviene de la trementina que extraían de los pinos y que junto a diversas plantas medicinales y remedios caseros comercializaban viajando siempre a pie de pueblo en pueblo.
La Patum de Berga
Para Corpus Christi, Berga (Berguedà-Barcelona) celebra la fiesta de La Patum que se desarrolla en varias fases con el anuncio dos semanas antes, prueba de los cohetes, patum de lluiment para los forasteros, para los niños, para los ciudadanos de Berga. Comprende varias danzas con Bestiario de fuego. Nans, gegants y cavallets, representación de lucha entre el ángel y las fuerzas del mal, salto de los plens o diablos vegetales con petardos prendidos.
La Patum convierte al público en el verdadero protagonista de la fiesta, siendo esta una de las más singulares y populares de la cordillera.
El Plens inundan la plaza de fuego en la Patum de Berga
La fiesta se remonta a la Edad Media cuando los distintos barrios de la ciudad preparaban una serie de escenificaciones o entremeses que acompañaban la procesión de Corpus; con el tiempo la procesión dejó de celebrarse pero subsistieron en cambio los entremeses denominados "salts" o saltos. La mayoria de saltos son danzas protagonizadas por uno o varios personajes y tienene un marcado carácter simbólico. La lucha entre el bien y el mal se manifiesta en el "salt de maces", donde los demonios armados con mazas encendidas son vencidos por el arcángel San Miguel, y en los "turcs i cavallets", donde los cristianos vencen a los moros.
El "ball d l'aliga" es un baile realizado por un águila coronada que simboliza la libertad de la ciudad bajo la protección del rey. Dos parejas de gigantes se cortejan al son de melodías populares que terminana con un volteo, mientras los cabezudos animan a la multitud con su alegres bailes. Entre baile y baile aparecen dos personajes fantásticos, las "guites" o mulas locas, que con sus movimientos imprevisibles persiguen y chamuscan al público concentrado en la plaza. Al anochecer tiene lugar el "salt de plens", una concentración de diablos que, armados con petardos y bengalas, esparcen fuego a su alrededor.
Esta espectacular fiesta termina con el "tirabol" o marcha de todos los personajes alrededor de la plaza.
Día de la Cultura Chistavina
Los más pequeños también lucen vistosos trajes
El "Diya de la Cultura Chistabina" se celebra desde hace unos años el día 25 de junio y constituye uno de los actos fundamentales de la Semana Cultural Chistabina que organizan, entre otros, el grupo "Corro d'es Bailes de San Chuan", la Asociación de mujeres "Ligües" y el ayuntamiento de San Juan de Plan (Valle de Chistau-Huesca).
Uno de los mayores atractivos de la jornada lo constituye el momento del desfile de las gentes del valle ataviadas con los trajes típicos que se usaban antaño dando una nota de color sobre el escenario con una amplia muestra de las vestimentas que se utilizaban para cada ocasión: para ir a trabajar al campo, para ir de fiesta, para celebraciones especiales, como una boda, etc...
La noche de San Juan
Monte de San Mamés en San Juan de Plan
Su celebración coincide con el solsticio de verano; La vispera del día 24, es la noche más corta del año y se encendían hogueras las cuales había que saltar como acto de purificación interior, de liberación de pecados y de malos espíritus. En su cristianización, como es obvio se mantiene este sentido; se le aplica a San Juan Bautista, el profeta que predicaba el bautismo de arrepentimiento de los pecados.
El 23 de junio se celebra en el hemisferio norte, el día más largo del año; no es un día como los demás, la naturaleza se dispone a celebrar una fiesta, cargada de gran poder y magia. Distintas deidades de la naturaleza se manifiestan en los campos; los agricultores dan gracias por las cosechas. También es el momento justo para pedir por la fecundidad de la tierra y de los mismos hombres; además se debe comenzar a almacenar alimentos para pasar el otoño y el invierno.
San Juan de Plan celebra el Dia de la Cultura Chistabina con la exaltación al traje tradicional
Es la noche de San Juan, noche de ritos paganos y religiosos, noche mágica del solsticio de verano, donde el fuego y el agua se convierten en protagonistas, el fuego como elemento purificador, el agua como sanador.
Y la importancia que a estos dos elementos se da desde tiempo inmemorial en los diferentes valles y pueblos del Pirineo, se pone de manifiesto en las distintas celebraciones, muchas de ellas de carácter ritual, que a lo largo y ancho de la cordillera pirenaica se suceden en esta noche mágica. Todas ellas, de similares características que tienen como punto de unión los dos elementos: fuego y agua.