Pirineo, Pirineos


La vuelta al Pirineo en 80 días. Etapas del GR11 (1 a 20)


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11ªETAPA: PLANOLES - PUIGCERDÀ


Tiempo: 8 h.
Kilómetros: 24
Dificultad: baja; hay que tener cuidado con no perder las marcas en el bosque de Dorria.



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Alejandro y Jorge a la entrada del albergue Pere Figuera de Planoles
A la llegada a Planoles me recibe una comitiva bastante hostil, cuatro ruidosos perros se abalanzan hacia mí ladrando para dejarme claro que no tienen intención de dejarme pasar. Pero con la misma energía con la que venían huyen despavoridos al verme correr hacia ellos, blandiendo mis bastones y gritando "¡Non fuyades cobardes!". No se ha pasado uno media vida haciendo el Quijote para dejarse amedrentar por cuatro perros pulgosos.

Terminada mi batalla llego al albergue Pere Figuera. Es de la misma cadena que el de Nuria, por lo tanto el ambiente es muy familiar. En la recepción me dicen que hay otro chico que también está haciendo la GR-11 y me alegro de saber que hay otra alma en pena que deambula por estas montañas. Así conozco a Alejandro. Uruguayo, nieto e hijo de españoles, forma la tercera generación de emigrantes. Sus abuelos marcharon al Uruguay cuando la guerra, después sus padres tuvieron que repetir la huída hacia el Brasil por la dictadura Uruguaya; y por último a él le tocó emigrar de Uruguay cuando allá les dio a unos pocos por jugar al monopoly con las vidas de las personas. Pronto vimos una cierta afinidad en nuestro discurso y la conversación nos robó horas de descanso, arreglamos el mundo una o dos veces y lo dejamos por imposible hasta una mejor ocasión. De momento seguiremos con nuestros sueños, y si no podemos arreglar el mundo, procuraremos al menos no estropearlo más de lo que lo está.

Llega la mañana y Alejandro y yo nos separamos con un "buen camino y mucha suerte". Con una sensación de soledad aguzada por el encuentro continuo con mis pasos hacia Dòrria, un bonito pueblo de piedra y silencios de esos que invitan a descansar junto a la fuente. Entro en la plaza y se repite la misma escena que a la entrada de Planoles, sonrío, desenvaino mi bastón y...esta vez soy yo el que se bate en retirada, estos canes no tienen miedo y no seré yo el que se lleve un bocado por defender un cacho de tierra que es la primera vez que piso. ¿Y el orgullo? Lo dejé en casa, no me cabía en la mochila.


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Dòrria
El bosque de Dòrria es un viejo bosque de pinos, de los que han visto pasar muchas vidas por sus sendas, con el ritmo del caminar me pongo a pensar en las historias de las gentes que por aquí cruzaron e imagino a caminantes como Alejandro intentando encajar las piezas de un puzle cada vez más complicado; imagino al mozo de Dòrria caminando hasta Vilallobent para bailar en las fiestas del pueblo con esa chica que le miró un día y le sonrió; imagino a Ramón, el de casa Badiello contrabandeando para ganar lo suficiente y poderse casar con Alba...y perdido en mis pensamientos llego hasta la muga, camino durante un buen rato entre dos países mirando hacia un lado y hacia otro sin ver la diferencia. Sé que es la frontera porque de vez en cuando aparece un mojón de cemento totalmente fuera de su sitio, que los hombres se encargaron de poner para, como los perros que me asediaron, dejar claro cuál es su territorio. Me vienen a la cabeza historias de emigrantes, vuelvo a imaginar, esta vez imagino una valla de seis metros separando un árbol de otro árbol idéntico a él convirtiéndolos en extraños y no puedo comprender.

Me olvido, bajo hacia Puigcerdà por otro bosque de pinos más joven, sin apenas historias que contar, Puigcerdà esta allá, a lo lejos, el hormiguero más grande de los que he visto hasta ahora en mi caminar. Camino, camino sin parar y la ciudad va creciendo a cada paso que doy, y los pasos cada vez son más cortos, menos decididos, como no queriendo llegar nunca: "¿quién sabe la cantidad de perros que habrá allí?".



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Vista de Puigcerdà (Cerdaña)
11ème ETAPE PLANOLES-PUIGCERDÀ

Á mon arrivée à Planoles, je suis reçu par un comité d´accueuil assez hostile. Quatre chiens s´approchent de moi en aboyant pour me signifier qu´ils n´ont aucune intention de me laisser passer. Mais ils s´échappent effrayés aussi énergiquement qu´ils sont arrivés quand ils me voient courir vers eux, brandissant mes bâtons et criant: “Ne fuyez pas, lâches!”. Je n´ai pas passé la moitié de mon existente à coger les Dons Quichotte pour me laisser impressionner par quatre chiens pouilleux.

Une fois ma bataille gagnée, j´arrive à l´auberge Pere Figuera. Elle fait partie de la même chaîne d´auberges que celle de Nuria, partant l´ambiance y est très familiale. À la réception, on me dit qu´il y a quelqu´un d´autre qui fait le GR-11 et je me réjouis de savoir qu´il y a une autre âme en peine qui hante ces montagnes. C´est ainsi que je fais la connaissance d´Alejandro. Uruguayien, petit-fils et fils d´Espagnols, il est la troisième génération d´émigrants. Ses grands-parents émigrèrent en Uruguay quand la guerre civile éclata, puis ses parents durent à leur tour partir au Brésil à cause de la dictature en Uruguay. Et finalement, lui aussi s´est vu obligé à quitter l´Uruguay, lorsque une poignée d´hommes décida de jouer au monopoly avec la vie des gens. Nous trouvons rapidement de nombreuses affinités dans notre discours respectif, la conversation nous vole des heures de repos, nous refaisons le monde plusieurs fois mais finalement, nous arrivons à la conclusion que c´est pas demain la vielle que le monde sera parfait.En attendant, nous continuerons de rêver, et, si nous ne pouvons pas refaire le monde, nous essaierons au moins de ne pas l´abîmer plus qu´il ne l´est déjà.

Au matin, Alejandro et moi, nous nous séparons sur un “ bonne route et bonne chance”. Avec un sentiment de solitude amplifié par cette rencontre fortuite, je continue mon chemin vers Dòrria, un joli village de Pierre et de silence, de ces villages qui invitent au repos près de leur fontaine. J´arrive sur la place et la même scène que celle de mon arrivée à Planoles se répète. Je souris, dégaine mon bâton… mais cette fois-ci, c´est moi qui doit battre en retraite, ces chiens n´ont pas peur, et je n´ai pas l´intention de me faire mordre pour defendre une parcelle de terre que mes pieds n´ont jamais foulée. El l´orgueil dans tout ça? Je l´ai laissé chez moi, je n´avais pas de place pour lui dans mon sac.

La forêt de Dòrria est un vieux bois de sapins, de ceux qui ont vu déambuler des générations de randonneurs par leurs chemins. Au rythme de mes pas, je me mets à penser aux histoires des gens qui sont passés par ici et j´imagine des randonneurs comme Alejandro essayant d´emboîter les pièces d´un puzzle de plus en plus compliqué ; j´imagine le gars de Dòrria marchant jusqu´à Vilallobent pour aller danser à la fête du village, avec cette fille qu´il a vue un jour et qui lui a souri ; j´imagine Ramón, celui de chez Badiello, faisant de la contrebande pour gagner suffisamment sa vie et pouvoir se marier avec Alba... Perdu dans mes pensées, j´arrive jusqu´à la borne qui marque le GR, je marche pendant un long moment entre deux pays, regardant d´un côté et de l´autre sans voir vraiment de différence. Je sais que c´est la frontière car, de temps à autre, apparaît un cairn en ciment complètement incongru que les hommes se sont chargé de mettre là pour marquer leur territoire, comme ces chiens qui m´ont attaqué. Des histoires d´émigrés me viennent à l´esprit, je me mets à penser à nouveau et, cette fois-ci, j´imagine un mur de 6 mètres de haut qui séparerait un arbre d´un autre arbre identique au premier, faisant d´eux des étrangers… c´est quelque chose que je n´arrive pas à comprendre.

Je tire un trait sur mes pensées, descends jusqu´à Puigcerdà par une autre forêt de sapins, moins ancienne et sans grand-chose à raconter. Puigcerdà est là-bas, au loin, c´est la plus grande des fourmilières que j´ai vues depuis que j´ai commencé le GR11. Je marche, je marche sans cesse et la ville s´agrandit à chacun de mes pas. Mais mes pas se font chaque fois plus courts, moins décidés, comme si je voulais retarder au maximum mon arrivée : “qui sait combien de chiens il peut y avoir là bas?”


Imágenes de la jornada - images du jour

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