Haber llegado tan pronto al refugio supone que tengo muchas horas por delante hasta que vaya a dormir, fuera la lluvia cae persistente y la cosa no es para ponerse a pasear. De vez en cuando llega algún grupo de excursionistas sorprendidos por el aguacero y se acercan hasta el refugio para reposar; eso me da posibilidades de conversación, aunque no muchas porque al comprender que voy a pasar allí la noche y sólo, algunos desconfían como si fuese un animal huraño. No me queda otra opción para matar el aburrimiento que mirar divertido como unos y otros se las ingenian para cruzar el río que hay frente al refugio; viene muy crecido por el deshielo y el asunto no es tarea fácil, unos optan por arriesgar, otros por subir hacia arriba para probar suerte, otros por descalzarse. Yo recomiendo siempre la última opción, pero como soy un ser extraño nadie me hace caso, algunos pasan sin problema, otros se mojan las botas hasta la altura de la cadera y otros a punto están de ganarse un viaje en helicóptero. Cuando ha cruzado el último me quedo solo y me acuesto temprano.
Por la mañana las montañas han escuchado mis plegarias y en el cielo no hay una sola nube. Contento comienzo a caminar, hace frío pero el sol pronto levantará lo suficiente como para iluminar el valle. Llego al Estany dels Aparellats, el agua cristalina está deshaciéndose todavía de la carga del invierno, y la nieve es abundante. En uno de los lagos veo que el agua está en plena ebullición, al principio me vienen a la cabeza aguas termales pero esa idea es imposible estando el lago medio congelado, me acerco y compruebo la causa de la perturbación, decenas de ranas se mueven frenéticas en una danza sin sentido. "Y luego dicen que el frío quita las ganas..."” en las orillas del lago miles de huevos esperan su momento para convertirse en anfibio.
Estany dels Aparellats
La subida al collado de Engorgs me saca del frío letargo de la noche, miro una y otra vez hacia atrás sin querer despedirme del bonito paisaje, en el collado echo una última mirada y en una bajada sin descanso llego a la cabaña dels Esparvens. Las nubes se concentran en lo que intuyo es mi futuro próximo y la alegría de la mañana se ensombrece con la amenaza. Sigo hacia delante, quizás apresurando el paso sin casi darme cuenta. En las faldas del puerto de Vallcivera veo que desciende una pareja de caminantes, nos paramos a charlar un diálogo de locos. Uno comienza las frases y el otro las termina, "son como Hernández y Fernández", pienso. Tienen ganas de conversación, pero yo estoy pensando en cómo se está poniendo el cielo y la charla se vuelve un eco sordo en mi cabeza. Les doy las gracias por sus consejos y me despido brevemente, remonto el puerto esperando ver aparecer a Tintín y a Milú en cualquier momento y sin darme cuenta entro en Andorra como por la puerta de atrás. Desciendo el largo valle del río Madriu, me cruzo con dos caminantes que se dirigen a Vallcivera, con la mirada fija en el camino y el semblante serio, les arrojo un "buenas tardes" pero apenas se detienen, ahora son ellos los que están preocupados por si se echará la niebla en el puerto o si esas nubes tan negras serán de tormenta.
El camino desemboca en una senda turística alrededor del lago de Engolasters, las parejas pasean a orillas del lago, hay gente pescando y las parrillas de los restaurantes echan humo para satisfacer las necesidades del domingo. Encamp, a lo lejos, se me aparece como una posibilidad de descanso después de una larga jornada.
Río Madriu
13ème ETAPE REFUGE D´ENGORGS-ENCAMP
Comme je suis arrivé aussi tôt au refuge, j´ai beaucoup d´heures à perdre avant d´aller me coucher. Dehors, la pluie tombe sans répit et ce n´est pas le jour idéal pour aller se promener. De temps en temps, de petits groupes de randonneurs, surpris par la pluie, arrivent au refuge pour se reposer, et cela me donne l´occasion de parler un peu… mais pas trop non plus car, lorsqu´ils apprennet que je vais passer la nuit là, tout seul, certains se méfient comme s´ils avaient affaire à un animal sauvage. Je n´ai pas d´autre choix que de tuer le temps en regardant, amusé, comment les uns et les autres tentent de croiser la rivière qui se trouve en face du refuge. Elle est grossie par la fonte des neiges et ce n´est pas chose aisée… certains décident de tenter le tout pour le tout et de traverser, d´autres préfèrent monter un peu plus et essayer de traverser de là haut, d´autres enfin décident de se déchausser. Moi, je recommande à chaque fois de se déchausser, mais comme je suis un type louche et que personne ne me fait confiance, certains passent sans problème, d´autres se mouillent jusqu´à la ceinture et d´le reste rate de peu un tour en hélicoptère. Lorsque le dernier réussit finalement à traverser, je reste seul et me couche tôt.
Le lendemain matin, il semble que les montagnes ont entendu mes prières : dans le ciel, pas l´ombre d´un nuage. Heureux, je commence à marcher, il fait froid mais le soleil sera bientôt suffisamment haut pour illuminer la vallée. J´arrive à Estany dels Aparellats, l´eau cristalline est encore en train de se défaire de la charge de l´hiver et il ya beaucoup de neige. Dans l´un des lacs, je vois que l´eau semble bouillir. Au début, je pense qu´il s´agit d´une source d´eau thermale mais c´est imposible car le lac est à moitié gelé. Je m´approche donc et je constate la cause de ces bouillonnements: des dizaines de grenouilles s´activent frénétiquement dans une danse dénuée de sens. “Et on dit que le froid paralyse…” . Au bord de l´eau, des milliers d´oeufs de tétards attendent de se transformer en amphibiens.
Entorno del lago de Engolasters
La montée au col d´ Engorgs me fait sortir de ma léthargie nocturne, je me retourne sans cesse car je n´arrive pas à abandonner ce beau paysaje. Je jette un dernier regard sur le lac depuis le col et, dans une descente sans répit, j´arrive à la cabane dels Esparvens. Les nuages s´amoncellent là où je devine que je dois arriver et l´allégresse de la matinée s´évanouit devant la menace. Je continue à marcher droit devant, hâtant peut-être le pas sans m´en rendre compte. Je vois deux personnes qui descendent à flanc du Port de Vallcivera, et nous nous arrêtons pour entamer une conversation de fous. L´un commence les phrases et l´autre les finit : “on dirait Dupond et Dupont” me dis-je à moi même. Ils ont envie de parler mais je vois l´état du ciel et la conversation se transforme en un écho sourd dans ma tête. Je les remercie de leurs conseils et je leur dis au revoir sans m´attarder. Je remonte le port, m´attendant à voir apparaître Tintin et Milou, et sans m´en rendre compte, je pénètre en Andorre par la porte de derrière. Je descends le long de la vallée de la rivière Madriu, et je croise deux randonneurs se dirigeant à Vallcivera, le regard fixé sur le chemin et le visage grave. Je leur lance un “ bonjour” mais ils ne s´arrêtent presque pas, maintenant, c´est à leur tour d´être inquiets: trouveront-ils du brouillard sur le port, ou bien ces nuages noirs annoncent-ils la tempête?
Le chemin arrive à un sentier touristique autour du lac d´Engolasters, des couples se baladent au bord du lac, il ya des gens qui pêchent et les barbecues des restaurants sont mis à rude épreuve pour satisfaire les besoins du dimanche. Encamp, au loin, apparaît comme un havre de paix dans lequel me reposer après une dure journée.
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