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La vuelta al Pirineo en 80 días. Etapas del GR11 (21 a 32)


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31ª ETAPA: ISABA - OCHAGAVÍA


Tiempo: 5 h. 30'
Kilómetros: 23
Dificultad: baja


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Angel Mari
El camping Asolace está a seis kilómetros de Isaba. Rita me ahorra generosa esa caminata de más. Sé que algún aventurero anónimo piensa que este tipo de lujos están fuera de contexto, incluso dudo de si debería caminar hacia mi alojamiento. Entonces pienso en las jornadas de calor durante la primera semana de marcha, en la lluvia, granizo y nieve que me sorprendieron en la montaña, en la tormenta que me hizo temblar en el collado de Ratera, en el día que por el frío era incapaz de desabrochar el cierre de la mochila, en la dura marcha abriéndome paso con la nieve más allá de las rodillas, en los ataques de soledad que pusieron a prueba mi ánimo; pienso en definitiva en los más de seiscientos kilómetros que ya caminé y en los casi novecientos que me faltan por recorrer y sé que añadir doce kilómetros por un callejón sin salida a mis maltrechas piernas no va a hacer de este viaje una aventura. En todo caso quedará para la estadística, los números; para demostrar a otros y no a mí mismo de lo que fui capaz, y este viaje no tiene nada que ver con números, ni competiciones, este viaje es la nube que rodeó el faro de Creus, las historias sobre ingleses, los cuentos de Elvira, la rabia de Juan porque se queda sin fuerzas para subir al puerto, la tristeza en los ojos de Jacinto cuando me cuenta lo de su yegua, la historia de Rodri y de un pueblo en el que ya no vive nadie pero que no cayó en el olvido; las charlas con Alejandro, con Eva; caminar junto a Jesús en la etapa más dura y bella de toda la travesía, asomarme a los ojos de la cazadora de mariposas, las visitas de mi gente – los de siempre y los que me adoptaron por el camino – los ánimos de Marta y de los que me siguen día a día, las curas de soledad, el trato amable de los que me dieron alojamiento. Este viaje es sobre todo vivir la vida apretando los puños para disfrutar de cada instante y escribir honesta y humildemente sobre ello.

Una vez de regreso a Isaba tomo la senda que sube hasta el santuario de Idoia; a los pocos metros encuentro a Ángel Mari trabajando la leña con una motosierra. Angel ha trabajado toda su vida la madera y ahora como ya no está tan fuerte como antes hace de carpintero, y en sus ratos libres prepara unas ciento cincuenta toneladas de leña al año, me cuenta con una sonrisa socarrona bajo la chapela.


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Camino a Idoia
En Navarra caminar por la GR-11 es caminar por el bosque. Los rayos de luz le dan hoy al bosque un tono alegre, los pájaros cantan la llegada de la primavera –la de verdad y no la de calendario– la suave brisa va contagiando el buen humor y los árboles se abrazan a la mochila para invitarme a jugar con ellos. O quizás no sea así, quizás el bosque sea siempre igual y somos nosotros los que le contagiamos nuestro humor; quizás las cosas no existan hasta que nosotros las enmarcamos en nuestra propia realidad. En eso voy pensando mientras recorro la larga pista de Ochagavía, que parece que no llega nunca, escondida como está bajo las faldas de la montaña. El calor pica y grandes nubes se van formando sobre mi cabeza, hoy habrá tormenta ¡Qué más da! Hoy el bosque está contento, ¿o lo estoy yo?.


31ème ETAPE ISABA-OCHAGAVÍA.


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La casa del Chullanchaqui
Le camping Asolaze se trouve à six kilomètres d´Isaba. Rita vient me chercher en voiture et je n´ai pas à faire ce chemin après l´étape. Je sais que certains aventuriers pensent que ce genre de luxe est hors contexte, et j´en viens même à me demander si je ne devrais pas faire ce chemin à pied. Je pense alors à ces journées de chaleur pendant la première semaine de marche, à la pluie, la grêle et à la neige qui m´ont surpris dans la montagne, à l´orage qui m´a fait trembler au col de de Ratera, au jour où, à cause du froid, j´ai été incapable de défaire la fermeture de mon sac, à la dure marche en ouvrant la voie avec de la neige jusqu´aux genoux, aux moments de solitude qui ont mis mon courage à l´épreuve… en définitive, je pense aux six cent kilomètres que j´ai déjà parcourus et aux neuf cent qu´il me reste à faire… et je sais que rajouter douze kilomètres par une voie sans issue à mes jambes maltraitées ne va pas transformer ce voyage en une aventure. Dans tous les cas, cela restera pour les statistiques, les chiffres ; pour démontrer aux autres, et non pas à moi même, ce dont j´ai été capable. Mais ce voyage n´a rien à voir avec les chiffres, ni avec la compétition, ce voyage est le nuage qui a entouré le phare de Creus, les histoires sur les Anglais, les contes d´ Elvira, la rage de Juan car il n´a plus la force d´aller jusqu´au col, la tristesse dans les yeux de Jacinto quand il me raconte l´histoire de sa jument, l´histoire du Rodri et d´un village dans lequel plus personne ne vit mais qui n´est pas tombé dans l´oubli ; les bavardages avec Alejandro, avec Eva; marcher avec Jesús le jour de l´étape la plus belle mais aussi la plus dure de la traversée, me pencher aux yeux de la chasseresse de papillons, les visites de mes amis – ceux de toujours et ceux qui m´ont adopté sur le chemin – les paroles d´encouragement de Marta et de ceux qui me suivent jour après jour, les cures de solitude, l´amabilité des gens qui m´ont offert un logement. Ce voyage, c´est surtout vivre la vie en serrant les poings pour profiter de chaque instant et l´écrire, honnêtement et humblement.

De retour à Isaba, je reprends le sentier qui monte jusqu´au sanctuaire de Idoia; à quelques mètres de là, je rencontre Ángel Mari qui fait du bois à la tronçonneuse. Angel a travaillé le bois toute sa vie et maintenant, comme il n´est plus aussi fort qu´avant, il est ébéniste et, à ces moments perdus, il prépare quelque cent cinquante tonnes de bois par an, me dit il, avec un sourire narquois, vissé sous son béret.

En Navarre, marcher sur le GR-11, c´est marcher dans la forêt. Les rayons de lumière donnent aujourd´hui à la forêt un air joyeux, les oiseaux chantent l´arrivée du printemps -le vrai, pas celui du calendrier- la suave brise contamine l´atmosphère de bonne humeur et les arbres s´accrochent à mon sac pour m´inviter à jouer avec eux. Ou peut-être que c´est le contraire, peut-être que la forêt est toujours la même et que c´est nous qui lui communiquons notre bonne humeur; peut-être que les choses n´existent pas jusqu´à ce que nous ne les encadrions de notre propre réalité. C´est ce que je pense pendant que je parcours le long chemin jusqu´à Ochagavía, qui semble ne jamais arriver, cachée comme elle l´est sous les flancs de la montagne. La chaleur assome et de grands nuages se forment au-dessus de ma tête, aujourd´hui, il va faire orage. Mais quelle importance? Aujourd´hui, la forêt est en joie. Ou est-ce moi qui le suis?


Imágenes de la jornada - images du jour

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