Pirineo, Pirineos


La vuelta al Pirineo en 80 días. Etapas del GR11 (21 a 32)


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32ª ETAPA: OCHAGAVÍA - ORBAIZETA.


Tiempo: 7 h. 30'
Kilómetros: 30
Dificultad: Baja, cuidado con los resbalones en el barro en Irati


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Puerto de las Alforjas
La interminable pista que desciende a Ochagavía, aunque lo parece no es infinita, y de pronto entre la maleza asoman las primeras casas. Mi buen humor es compartido por las gentes del lugar, que celebran con estruendosa algarabía una boda que parece haber congregado a medio pueblo. Aún no he dado mis primeros pasos dentro del casco urbano y ya veo a un pequeñajo corriendo hacia mí con una sonrisa que le ilumina la cara. Gero es el primero en recibirme de toda la comitiva de amigos que ha llegado desde lejos para pasar el sábado a mi lado. El encuentro me llena de alegría y después de los primeros saludos y abrazos nos adentramos en la sidrería para disfrutar todos juntos del buen comer de estas tierras. La tarde vuela entre tormentas que no estropean una agradable jornada. Decididamente no es lo mismo ver pasar las nubes negras y amenazadoras por encima de la mochila, que hacerlo cómodamente instalado, conversando en buena compañía y saboreando un pacharán después de la cena.

Mañana húmeda y gris que anuncia más lluvias, apuramos los últimos momentos después del desayuno antes de reanudar mi marcha; un último vistazo para verlos montar en el coche y de nuevo hacia arriba, a completar una nueva jornada. El frescor del día hace que el paseo sea agradable. Después de una soportable cuesta y de haber parado a conversar con un canadiense que dirige sus pasos hacia el Mediterráneo; y con un inglés que sigue los del canadiense, llego al paso de las Alforjas. Al inglés le prevengo de los peligros que entrañan estas montañas para los de su tierra, le recomiendo que beba mucha agua en los días de calor y sobre todo que se cuide de los zorros, que no sé si en protesta por los hábitos británicos o simplemente por que les gusta la carne blanca, de vez en cuando sueltan algún bocado.
En el paso de las Alforjas doy cuenta de las deliciosas cerezas que me envía mi madre desde Monzón, ya casi había olvidado el rico sabor de la fruta de mi tierra. El sabor dulce evoca en mi memoria tiempos pasados de infancia agitada, en los que junto con algunos de los amigos de los que no hace mucho me he despedido, solíamos comer los frutos directamente de los árboles, a veces sin darles tiempo a madurar, a veces a la carrera, cuando nos sorprendía el dueño del frutal.


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Irati
Unos cuantos años más niño me adentro en la selva de Irati, sus caminos embarrados forman una pista de patinaje en la que hay que estar muy atento para no perder la dignidad de caminante. Llego a la caseta de información donde Silvia espera la llegada de visitantes con un buen libro. En cierto modo ella está obligada por su trabajo a contestar mis preguntas, así que la bombardeo con cuestiones, dulcificando el asedio con la bolsa de las cerezas abierta de par en par. Agotadas mis necesidades de conversación retomo la pista con un ligero dolor en la pierna derecha que me preocupa más que las tormentas que van sucediéndose, una tras otra sin llegar a descargar sobre mi cabeza. Es como si se fueran desviando a derecha e izquierda soltando toda su furia en los lugares por los que ya pasé o a los que todavía no he llegado.
En el puente de La Cuestión, una marca en el lugar equivocado es mi pasaporte para un paseo turístico por el bosque de Irati. Desde que la selva me tragó estoy alerta por si vuelve a aparecer el duende bromista, así que a los pocos minutos advierto mi confusión y regreso al puente donde deshago mi error.

Pasado el collado de Orrión, con el dolor en la pierna reclamando protagonismo encuentro una pareja sentada en la pradera disfrutando de la atmósfera limpia después de la lluvia. Les pregunto por el albergue de Mendilatz y cuál es mi sorpresa cuando reconozco a la chica, de Zaragoza, que ha venido a pasar el fin de semana. Curiosa coincidencia en un día en que la magia del bosque ha estado siempre presente.


32ème ETAPE OCHAGAVÍA-ORBAIZETA.


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Camino de Francia
La chemin interminable qui descend à Ochagavía, bien qu´il le paraisse, n´est pas infini et, bientôt, derrière les brousailles, on devine les premières maisons. Les habitants du lieu partagent ma bonne humeur. Ils célèbrent, dans un joyeux vacarme, un mariage auquel semble avoir été conviée la moitié du village. Je n´ai pas encore fait deux pas dans le village que, déjà, je vois un petit garçon qui court vers moi avec un sourire illuminant son visage. Gero est le premier de toute la bande de copains, arrivés de loin pour passer le samedi à mes côtés, à me recevoir. Cette rencontre me remplit de joie et, après les premières salutations et embrassades, nous rentrons dans la cidrerie pour profiter, tous ensemble, de la bonne chère de ces lieux. L´après-midi passe à vitesse grand V, ponctuée d´orages, ce qui n´entâche pas une agréable journée. Décidément, ce n´est pas la même chose de voir passer les nuages noirs et menaçants au dessus de mon sac que de le faire, comodément installé, bavardant en bonne compagnie et buvant un patxaran après dìner.

Matinée humide et grise annonciatrice de plus de pluie. Je rallonge les derniers instants après le petit-déjeuner avant de reprendre ma route. Un dernier regard pour les voir monter dans la voiture et je repars à nouveau vers le haut pour entamer une nouvelle journée. La fraîcheur du jour fait que la promenade soit agréable. Après une montée supportable et après m´être arrêté pour discuter avec un Canadien qui dirige ses pas vers la Méditerranée ; et avec un Anglais qui suit les pas du Canadien, j´arrive au passage des Alforjas. Je mets en garde l´Anglais contre les dangers qui guettent les gens de son espèce dans les Pyrénées, je lui recommande de boire beaucoup d´eau par temps de chaleur et surtout qu´il fasse attention aux renards. En effet, peut-être en signe de protestation contre les coutumes anglaises ou simplement parce qu´ils aiment la chair blanche, ils ont parfois tendance à mordre. Au passage des Alforjas, je mange les délicieuses cerises que ma mère m´envoie de Monzón, j´avais déjà presque oublié la saveur des fruits de chez moi. Ce goût sucré me ramène à mon enfance agitée où, avec quelques-uns des camarades à qui j´ai dit au revoir il n´y a pas si longtemps, nous avions l´habitude de manger des fruits directement cueuillis de l´arbre, parfois sans leur donner le temps de mûrir, parfois en courant, quand le propriétaire de l´arbre fruitier nous prenait sur le fait.

Rajeuni de quelques années, je pénètre dans la forêt d´Iraty, ses chemins boueux forment une patinoire sur laquelle il faut faire très attention à ne pas perdre la dignité du randonneur. J´arrive au point d´information où Silvia attend l´arrivée des visiteurs avec un bon livre. D´une certaine façon, elle est obligée, du fait de son travail, à me répondre, je la bombarde donc de questions, tout en la soudoyant avec le sac de cerises ouvert de part en part. Après avoir épuisé mes envies de bavardage, je reprends ma route avec une légère douleur à la jambe droite qui m´inquiète plus que les orages qui se succèdent, les uns après les autres, sans arriver à éclater au-dessus de ma tête. C´est comme s´ils se détournaient à droite et à gauche, déchargeant toute leur haine dans des lieux où je suis déjà passé ou que je n´ai pas encore atteint. Au pont de La Cuestión, une marque située au mauvais endroit est mon passeport pour une promenade dans la forêt d´Iraty. Depuis que la forêt m´a avalé, je suis aux aguêts au cas où le lutin farceur ne revienne. Je reviens donc sur mes pas au bout de quelques minutes, me rendant compte de mon erreur, et je reviens vers le pont où je corrige ma route.
Passé le col d´Orrión, ma jambe endolorie réclamant son protagonisme, je rencontre un couple assis dans la prairie, profitant d´une atmosphère pure après la pluie. Je leur demande où se trouve l´auberge de Mendilatz y quelle n´est pas ma surprise lorsque je reconnais la fille, de Saragosse, qui est venu là passer le week end. Drôle de coincidence en ce jour où la magie de la forêt a été omnipresente.


Imágenes de la jornada - images du jour

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