Pirineo, Pirineos


La vuelta al Pirineo en 80 días. Etapas del GR10 (37 a 47)


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37ª ETAPA: HENDAYE-SARE


Tiempo: 8 h.
Kilómetros: 30
Dificultad:


Pirineo Pirineos
GR10
Con la ilusión de quién comienza una nueva aventura retomo mi camino. Bien es cierto que arrastro el lastre acumulado durante las etapas por España, pero el hecho de caminar por territorio desconocido para mí es motivación suficiente; a lo que se une el deambular entre gentes de diferente cultura.
La bahía de Chingoudy amanece iluminada de un bello tono rojo bajo las nubes. Desde la ventana de mi habitación se puede adivinar que hoy va a ser un bonito día. Lleno de energía desayuno y emprendo el camino lo antes posible.

La salida de Hendaya se hace un poco aburrida; la senda sube y baja entre urbanizaciones. Los perros protegen sus territorios con una furia desmedida y la autopista cercana suma su rugido incesante a un paisaje bullicioso. Echo de menos el silencio de caminar por los bosques; ese silencio que deja oír el canto de los pájaros y el bullir de los pensamientos. Frente a mí viene sonriente un anciano paseando sus dos perros. Me saluda con un “bonjour” alegre y como puedo intento mantener una conversación con él. Después de un rato de charla más o menos vana, Michel me confiesa que es descendiente de aragoneses; y no sólo eso, resulta que habla español perfectamente.
-Hombre Michel, ¿cómo me hace eso? Me ha tenido sufriendo un buen rato y resulta que habla usted un perfecto español.
-Ya casi se me ha olvidado, el Español era mi bisabuelo, y yo sólo lo hablo cuando mi mujer se enfada conmigo.
Su mujer es española y parece que cuando saca el carácter, el francés no le da de sí para echar una reprimenda a Michel. Él me cuenta que vivió dos guerras, la de España y la mundial; y después le destinaron a Argelia. “Así que yo soy un hombre de paz”, me dice.
-Yo también Michel, afortunadamente no me tocó vivir ninguna de esas locuras, pero la guerra sólo le gusta al que puede sacar algo con ella.
Después de un buen rato de agradable conversación nos decimos adiós antes de que su mujer le vuelva a hablar en mi idioma y cada uno sigue su camino.


Pirineo Pirineos
Michel
En un cruce me encuentro con dos hombres que parecen estar haciendo una travesía. Les pregunto si están haciendo la GR y después de un pequeño problema de comunicación me cuentan que uno de ellos, David que es inglés, ha tomado un taxi para llegar hasta allí, es el primer día de marcha y todavía no le ha cogido la medida; el otro es el taxista que le indicaba por dónde seguir. Durante un rato, David y yo andamos juntos y vamos conversando; cuando comienza la subida él tiene problemas para seguir adelante, intenta seguir mi ritmo y aunque voy caminando despacio los cuarenta días que llevo por delante se hacen notar. David va sobrecargado y la mochila no muy bien equilibrada; le intento dar un par de consejos pero no parece que esté muy interesado. Lo pienso un par de veces, pero yo tengo previsto andar hasta Sare y él se parará antes, así que a mitad de una subida me despido y sigo hacia delante; al principio con el remordimiento de dejarlo atrás, pero al fin y al cabo él ha elegido hacer la ruta solo y por el monte hoy hay mucha gente, así que no tendrá problemas, creo.

Después de dejar a David, la senda pasa por un precioso bosque, la gente ha desaparecido y de nuevo me encuentro solo con mi silencio y el murmullo del río. La senda vuelve a remontar de nuevo, paso por un collado cubierto por la niebla que parece ser el destino de todos los excursionistas a juzgar por la cantidad de gente. Desde allí se puede divisar todavía la bahía de Irún, pero las piernas me dicen que he caminado lejos. Ya sólo tengo que descender de nuevo allá donde el sol luce en el valle para llegar a mi destino.

37ème ETAPE HENDAYE-SARE.


Pirineo Pirineos
Gite d'etape
Avec la joie de celui qui commence une nouvelle aventure, je reprends mon chemin. Il est vrai que la fatigue des étapes faites en Espagne me pèse, mais le fait de marcher en territoire inconnu est pour moi une motivation suffisante, à laquelle s´ajoute la curiosité de connaître des gens d´une autre culture.
La baie de Chingoudy s´éveille, illuminée d´une magnifique nuance rouge sous les nuages. Depuis la fenêtre de ma chambre, je devine déjà que j´aurai droit à une belle journée. Plein d´énergie, je déjeune et je prends la route le plus vite possible.

La sortie d´Hendaye est un peu pesante; le sentier monte et descend au milieu des quartiers résidenciels. Les chiens protègent leur territoire avec une fureur démesurée et l´autoroute proche ajoute son rugissement incessant au bruit du paysage. Le silence des forêts me manque, ce silence qui laisse écouter le chant des oiseaux et le bouillonnement des pensées.
Un vieillard souriant vient vers moi, il promène ses chiens. Il me salue d´un joyeux “bonjour” et, tant bien que mal, j´essaye de maintenir une conversation avec lui. Après un moment de bavardage plus ou moins en vain, Michel me confesse qu´il est d´origine aragonaise, et ce n´est pas tout, en plus, il parle espagnol couramment.
-Enfin Michel, comment avez-vous pu me faire ça? Vous m´avez fait souffrir un bon moment et en réalite, vous parlez parfaitement ma langue.
- Je l´ai presque oubliée. L´Espagnol c´était mon arrière-grand père et moi je ne le parle que lorsque ma femme me crie dessus.
Sa femme est espagnole et il semble que lorsque son sang s´échauffe, elle n´arrive pas à réprimander Michel en français. Il me raconte qu´il a vécu deux guerres, la guerre d´Espagne, la Deuxième Guerre Mondiale, et ensuite il a été envoyé en Algérie. “Cela a fait de moi un homme de paix ”, me dit-il.
-Moi aussi Michel, heureusement, je n´ai eu à vivre aucune de ces folies, la guerre ne plaît qu´à celui qui en tire un avantage.
Après un bon moment d´une conversation agréable, nous nous disons au revoir avant que sa femme ne lui parle à nouveau dans ma langue, et chacun poursuit son chemin.

À un virage je rencontre deux hommes qui semblent être en train de faire une traversée. Je leur demande s´ils font le GR et après un léger problème de communication, ils me racontent que l´un d´entre eux, David, qui est Anglais, a pris un taxi pour arriver jusque là. C´est son premier jour de marche et il n´a pas encore pris le rythme; l´autre, c´est le chauffeur de taxi qui lui indique par où il doit continuer. Pendant un moment, David et moi, nous marchons ensemble et nous bavardons; quand la montée commence il a des problèmes pour continuer, il essaye de suivre mon rythme et même si je marche lentement, les quarante jours de marche se font sentir. David est trop chargé et son sac n´est pas bien équilibré; j´essaye de lui donner quelques conseils mais il ne semble pas beaucoup s´y intéresser. Je réfléchis à deux fois, mais j´ai l´intention d´aller jusqu´à Sare et lui s´arrêtera avant. À mi-chemin de la montée, je lui dis au revoir et continue ma route; j´ai d´abord des remords de le laisser tout seul, mais, au bout du compte, c´est lui qui a choisi de faire la route seul et aujourd´hui il y a beaucoup de gens en montagne, il n´aura donc aucun problème… ou du moins c´est ce que je crois.

Après avoir laissé David, le sentier passe par un bois magnifique. Il n´y a plus personne et je me retrouve à nouveau seul avec mon silence et le murmure de la rivière. Le sentier remonte à nouveau, je passe par un col caché sous le brouillard qui semble être le point d´arrivée de tous les randonneurs à en juger par le nombre de personnes présentes. De là haut, on peut voir toute la baie d´Irun, mais mes jambes me disent que je suis arrivé suffisamment loin. Je n´ai plus maintenant qu´à descendre là où brille le soleil, en bas, dans la vallée, pour arriver à bon port.


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