Tiempo: 6 h.
Kilómetros: 19
Dificultad: Baja (cuidado con la niebla en los puertos)
Niebla
Después de la agradable conversación con Jean llego con ganas al Gîte de Andreinia; donde una buena ducha y una cena caliente me hacen olvidar las penalidades del vagabundo.
El día comienza exactamente como terminó el anterior; las nubes cubren todo el cielo y amenazan con deshacerse sobre la tierra en forma de lluvia.
Dejo a un lado la iglesia, subiendo sin descanso hacia las nubes, la niebla me engulle, negando con su espesura toda posibilidad de orientación. La pista sigue ascendiendo inclemente mientras la montaña va apareciendo frente a mí a cada paso, imposible adivinar si sube o baja hasta el momento de pisarla. En ocasiones la niebla juega a ser lluvia, y la lluvia a ser niebla, otras veces cada una hace su papel, bien calándome hasta los huesos, bien confundiendo mis sentidos. “¿Eso de allá sobre la roca es una marca? Mejor dicho ¿eso de allá de la marca es una roca o una oveja?¡Qué bobada! Si fuera una oveja no tendría la marca de la GR, no tendría sentido...”
El sendero desaparece en la pradera de hierba, sigue ascendiendo como si no fuera a terminar nunca de subir y cada vez es más difícil intuir por donde continúa. La niebla se disipa con algunas ráfagas de viento para volver a cerrarse con la misma celeridad. Por fin parece que se ha cansado de ascender y se decide a penetrar en el bosque; una vez entre los árboles, aunque la bruma le dé a la espesura un aspecto tenebroso y sombrío, el viento no azota tan fuerte y la sensación de frío queda mitigada por el abrigo de las hayas.
En el descenso me cruzo con un caminante que va remontando hacia el mar, nos detenemos un instante para intercambiar algo de información:
-El chalet de Pedro no está mal, y los dueños son gente estupenda, lo encontrarás un poco más abajo, dentro del bosque.
Mojón
En pocos minutos me encuentro a las puertas del Chalet, el pié izquierdo se está quejando de la larga ascensión y la lluvia arrecia considerablemente cuando llego al desvío. Con el frío metido en los huesos interpreto las señales que me ha ido dando el camino y decido que pasaré aquí la noche.
Al entrar en el albergue me encuentro a una pareja de ingleses con la que he ido coincidiendo en las últimas etapas. Me explican que ellos también tenían intención de continuar más adelante, pero que al llegar a este refugio han decidido quedarse. Cada vez tengo más claro que todo apuntaba a que hoy, este era el lugar donde poner fin a una etapa de transición en la que no se ha podido disfrutar del paisaje por causa del frío, la lluvia y la niebla. Pero, esto es lo que tiene esta oficina, también hay días malos...
41ème ETAPE ESTERENÇUBY-CHALET PEDRO.
Iglesia de Estérençuby
Après mon agréable conversation avec Jean, j´arrive avec plaisir au gîte d´Andreinia où une bonne douche et un repas chaud me font oublier les souffrances du routard.
Le jour commence exactement comme il s´est terminé la veille, les nuages recouvrent entièrement le ciel et menacent de se défaire sur la terre sous forme de pluie. Je tourne au niveau de l´église, montant sans répit vers les nuages, le brouillard m´enveloppe et rend impossible toute orientation, du fait de son épaisseur. La piste continue de monter, inclémente, tandis que la montagne apparaît devant moi à chaque pas. Impossible de deviner si elle monte ou si elle descend avant d´avoir fait un pas. Parfois, le brouillard joue à être pluie et la pluie joue à être brouillard, d´autres fois, chacun joue son propre rôle, en me frigorifiant jusqu´aux os, ou en jouant avec mes sens. “Ça, là-bas sur le rocher, c´est une marque? Ou plutôt, ce qu´il y a là où il y a la marque, est-ce que c´est un rocher ou bien un mouton? Je dis vraiment n´importe quoi! Si c´était un mouton, il ne porterait pas de marque de GR, ça n´aurait pas de sens...”
Le sentier disparaît dans la prairie, il monte sans arrêt, comme s´il n´allait jamais s´arrêter et il est chaque fois plus difficile de savoir par où il continue. Le brouillard se dissipe sous l´effet des rafales de vent, mais nous enveloppe à nouveau aussi vite. Il semble qu´enfin, le sentier se soit fatigué de monter et qu´il se décide à pénétrer dans la forêt. Une fois sous les arbres, même si le paysage a un aspect ténébreux et sombre, le vent ne souffle pas aussi fort et la sensation de froid est mitigée par le manteau de hêtres.
En descendant, je croise un randonneur qui se dirige vers l´Océan. Nous nous arrêtons quelques minutes pour échanger des informations.
- Le chalet de Pedro est plutôt bien, et les propriétaires sont charmants, il se trouve un peu plus bas, dans la forêt.
Pista
En quelques minutes je suis aux portes du chalet, mon pied gauche se plaint de la longue ascension et la pluie redouble de force lorsque j´arrive au détour. Glacé jusqu´aux os, j´interprète les signes que me donne le chemin et je décide que ja passerai la nuit là.
Dans le refuge, je rencontre deux Anglais que j´ai croisés lors des dernières étapes. Ils m´expliquent qu´eux aussi avaient l´intention de continuer mais qu´en arrivant à ce refuge ils avaient décidé de s´arrêter. Je crois qu´il est de plus en plus clair qu´aujourd´hui, ce lieu est celui où je dois mettre fin à une étape de transition dans laquelle je n´ai pas pu profiter du paysage pour cause de froid, de pluie et de brouillard. Mais, c´est l´inconvénient de mon travail, il y a aussi de mauvais jours…