Vista exterior del Museo de las Brujas de Zugarramurdi. (Foto: cedida por el Museo)
El nuevo Museo de las Brujas que se levanta en un bello caserón de tres plantas invita al visitante a un viaje que parte de los sucesos acontecidos en Zugarramurdi entre 1609 y 1614, le ayuda a conocer aquellos hechos y a comprender el por qué de todas las "cazas de brujas" y las raíces de una sabiduría ancestral ligada a la naturaleza, a través de proyecciones audiovisuales, interactivos táctiles, espacios recreados escenográficamente, objetos e imágenes de la época que ilustran cómo eran los ritos y costumbres de los habitantes de estas tierras.
El recorrido comienza en la planta baja del museo con una presentación general de la comarca de Xareta (Sara, Ainhoa, Urdazubi/Urdax y Zugarramurdi) para mostrar el paisaje tintado de verdes que acoge este mundo mágico de brujas y akelarres. Seguidamente, el visitante podrá disfrutar del audiovisual "La caza de brujas" que pretende arrojar luz a los procesos inquisidores de 1610. En él se habla de los hechos que sucedieron en Zugarramurdi y se hace una reflexión histórica sobre el por qué del rechazo o la estigmatización, del miedo a lo desconocido que subyace en las persecuciones que han marcado y marcan al ser humano.
El museo presenta a través de paneles explicativos y objetos diversos, el modo de vida de la época, las leyendas y el fenómeno de la brujería. (Foto: cedida por el Museo)
Ya en la primera planta, el visitante conocerá lo que ocurrió en Zugarramurdi, cómo los propios vecinos intentaron resolver los acontecimientos sin que éstos trascendieran y de cómo la Inquisición implicó a 300 niños, hombres y mujeres para terminar juzgando en un Auto de Fe a 40 de ellos: ocho murieron en la hoguera y otros cinco, que habían muerto en prisión, fueron quemados en efigie. En el Museo se recuerdan sus nombres, su edad, se les sitúa a ellos y a los Inquisidores en su contexto histórico.
El documental con el que se inicia la visita a la segunda planta hace una bella descripción de la búsqueda del conocimiento que ha caracterizado a todas las culturas, de la relación de los seres humanos con la tierra, el cielo y sus astros, del por qué de los mitos. En los Pirineos de Navarra, el sol ("Eguzki") es el rey de la luz, "Ama lur" es la madre tierra, la luna ("Ilargi") es la señora de la noche, etimológicamente, "la luz de los muertos". Además, nos muestra la importancia de la "etxeko andre" (la mujer de la casa) como hilo conductor de la sabiduría popular: la mujer era partera, herbolera... conocía y transmitía muchos de los conocimientos ligados a la naturaleza y también los remedios contra las quemaduras, las verrugas, las infecciones... Un inquisidor dejó escrito que éste era "el país de las manzanas, las mujeres comen manzanas, como Eva en el Paraíso". Y esa visión llevó a que su sabiduría, lejos de ser vista como virtud, fuese un estigma y una condena. Mientras que algunos hombres que ayudaban a los enfermos eran considerados sanadores, la mayoría de las mujeres que poseían conocimientos eran desprestigiadas y calificadas como brujas.
Un hermoso caserón de tres plantas alberga el Museo de las Brujas de Zugarramurdi. (Foto: cedida por el Museo)
El museo concluye con un audiovisual sobre los aquelarres que se celebraban en las cuevas de Zugarramurdi, con lo que la visita puede y debe completarse con un paseo por las cuevas de la localidad. Un sendero de ocho kilómetros de recorrido une las cuevas de Zurragamurdi, Urdazubi/Urdax, famosas por sus cuevas llenas de estalactitas y estalagmitas, y las de Sara.
Este museo, alojado en el antiguo hospital de la localidad y a poca distancia de las célebres cuevas, aborda todas las cuestiones relacionadas con el mundo de la brujería a la vez que retrata a la sociedad navarra del siglo XVII con sus mitos y sus leyendas.
El visitante adquiere conocimientos sobre la sociedad navarra del siglo XVII con sus mitos y sus leyendas. (Foto: cedida por el Museo)
El museo presenta a través de paneles explicativos y objetos diversos, el modo de vida de la época, las leyendas y el fenómeno de la brujería. (Foto: cedida por el Museo)