El valioso archivo contiene documentos muy antiguos (Foto cedida por Espacio Pirineos)
3.- PLANTA BAJA
Aquí, la exposición comienza presentando el entorno más próximo, Graus y su municipio, para pasar después a la comarca de La Ribagorza y extender finalmente su ámbito a la totalidad de la cordillera pirenaica. La audioguía facilitada al comienzo del itinerario, ayuda a comprender mejor todo aquello que se ofrece a la vista y dar un mayor conocimiento sobre el Pirineo en su conjunto, su variada riqueza cultural y paisajística, además de acercar al visitante a los modos de vida y costumbres de sus habitantes que se refleja en una sucesión de paneles y vitrinas que se distribuyen armoniosamente por las capillas laterales y nave principal de la planta baja del edificio y que albergan objetos diversos, hornacinas y pergaminos, algunos de gran valor.
Graus y su municipio
Una muestra fotográfica refleja los aspectos más significativos de Graus. Edificios del renacimiento al neoclasicismo se integran armoniosamente en el Casco Histórico de la villa, como el ayuntamiento del siglo XVI, Casa Pentineta, o la iglesia de San Miguel, de origen románico. Presidida por el conjunto de la Virgen de la Peña, con una iglesia del siglo XVI, claustro y hospital la villa de Graus complementa sus atractivos con su variada gastronomía y sus manifestaciones festivas tradicionales: la noche de San Juan, el carnaval, la romería de San Pedro o los rituales en torno a su fiesta mayor de septiembre, entre los que destacan la “espera de los gaiteros”, los Dances, la Mojiganga, la Llega y las Albadas.
Pueblos como La Puebla de Fantova, Torres del Obispo, Aguinaliu y Juseu nos ofrecen su arquitectura popular y todo el encanto de su casco antiguo, así como un conjunto de salinas medievales; la sierra de Grustán destaca por la ermita y la iglesia románica de la población, en la que se conservan interesantes pinturas del siglo XVIII; y Panillo que se manifiesta como un sorprendente y exótico enclave que alberga el templo budista Dag Shang Kagyu.
La Comarca de la Ribagorza
Se trata de un gran territorio muy poco poblado, cuya compleja orografía ha condicionado tanto su historia como la forma de vida de sus habitantes. De norte a sur la atraviesan tres grandes ríos, cuyos valles han sido ejes históricos de comunicación: el Ésera, el Isábena y el Noguera Ribagorzana. El macizo de la Maladeta y Finestras, en la sierra del Montsec, al sur, dan idea de lo abrupto de un territorio cuyos paisajes solo se suavizan en el extremo sur, en las latitudes de Graus y Benabarre. Alrededor de algunas grandes localidades, como Graus, Benasque, Castejón de Sos, Campo y Benabarre, decenas de pequeños pueblos, muchos de ellos abandonados hoy, se han sustentado de la agricultura y la ganadería. Estas continúan siendo las principales actividades económicas de la comarca, complementadas por el turismo y la industria hidroeléctrica.
Los personajes ilustres también tienen su protagonismo en el Espacio Pirineos
Diversos hallazgos atestiguan la ocupación del territorio desde la Prehistoria, como los dólmenes de Cornudella y Merli o las pinturas de Remosillo y de Mas de Aspa en Benabarre. Del poblamiento en la Edad del Bronce y la época romana son testimonio la cueva del Moro de Olvena y la ciudad de Labitolosa, respectivamente. En las vitrinas se exponen objetos procedentes de ambos yacimientos. Las fotografías del panel recogen algunos de los más emblemáticos monumentos medievales: monasterios, castillos y catedrales, como la de Roda de Isábena.
De la Prehistoria a la Edad Moderna
El poblamiento prehistórico en la cueva del Moro de Olvena : al sur de la comarca son muy numerosas las cuevas y abrigos de las sierras exteriores que albergaron una ocupación humana desde el Paleolítico. Los objetos expuestos aquí proceden de la Cueva del Moro de Olvena, situada en los desfiladeros de acceso a Ribagorza desde el valle del Cinca. En los abruptos acantilados calizos que flanquean el río se abre el complejo conjunto de galerías y cámaras que componen este yacimiento. La mayoría de las piezas expuestas son hachas, punzones de hueso para trabajar pieles de animales y cuentas de collar que pudieron formar parte de los ajuares funerarios de unas gentes que ya practicaban la agricultura y la ganadería.
La ciudad romana de Labitolosa : hasta el descubrimiento de esta ciudad romana, la Ribagorza era considerada un territorio escasamente romanizado. Situada muy cerca de La Puebla de Castro, su excavación arqueológica, de la que proceden las piezas aquí mostradas, se inició en 1991. Conocemos así los diversos aspectos de la vida cotidiana de una ciudad dedicada a la agricultura y ganadería, con una economía floreciente y edificios suntuosamente decorados. Se han localizado numerosas viviendas, una necrópolis y dos conjuntos monumentales: las termas, o baños públicos, y la zona del foro, en cuyo entorno se encontraban los principales edificios públicos.
Las crisis y las guerras en Ribagorza: La Baja Edad Media supuso el paulatino alejamiento de los centros de poder político y religioso de este territorio, convertido de nuevo en un condado con capitalidad en Benabarre desde 1322. En la Edad Moderna Ribagorza se vio afectada por el recorte de los antiguos derechos del Reino de Aragón. A esto se sumaron a finales del siglo XVI los disturbios civiles denominados Alteraciones de Ribagorza, así como la peste y las malas condiciones climáticas del siglo XVII, que sumieron al territorio en una larga crisis, que culminó con la Guerra de Sucesión a principios del siglo XVIII, con batallas y saqueos de las principales villas de la comarca. La sucesión bélica del siglo XIX, con la guerra de Independencia y las contiendas carlistas, da paso a un período en el que se produce una transformación total del territorio, con la crisis de la sociedad y la economía tradicionales, y la masiva despoblación de una comarca que ensaya actualmente nuevas estrategias de desarrollo.
Patrimonio artístico y etnográfico
Cruz de término: Realizadas en piedra sobre un elevado basamento, y un esbelto fuste, las cruces de término fueron un elemento habitual en el paisaje ribagorzano y se encontraban junto a las iglesias, en los puntos de acceso a cada pueblo, en los cruces de caminos y en determinados lugares prominentes, protegiendo los límites, los lugares de tránsito y las encrucijadas. Los rasgos góticos que presenta el tambor de la Cruz expuesta en el Espacio Pirineos, una de las piezas más antiguas de la Ribagorza, permiten fecharla a finales de la Edad Media, en el tránsito del siglo XV al XVI.
Pergamino de ratificación de la feria de San Miguel a Graus en 1202: Buena parte del esplendor histórico de Graus proviene de su situación estratégica en una frecuentada vía de comunicación y de su vocación comercial, que la convirtió desde la época medieval en centro de la comarca circundante. Esta condición fue refrendada por la sucesiva concesión del derecho a celebrar ferias y mercados, varios de los cuales se han mantenido hasta la actualidad. En el Espacio, un pergamino del año 1202 ratifica la concesión de la feria de San Miguel a la capital ribagorzana y establece medidas de protección para su celebración.
Calvario. Taller de Pere García de Benabarre: Esta tabla coronaba un retablo dedicado a San Benito y San Victorián. Se conservan otras piezas de este retablo, que posiblemente procede de la iglesia de San Miguel de Graus. Con obras en Benabarre, Montañana, Tabernas, Capella y Roda de Isábena, puede considerarse que García de Benabarre y su taller dominaron el panorama de la pintura ribagorzana de la segunda mitad del siglo XV.
Cristo de la Compañía : esta talla barroca procede de una de las capillas de esta iglesia, aunque desde el siglo XIX ha estado en manos de particulares.
Religión y etnografia en la cultura ribagorzana: Los numerosos museos ribagorzanos constituyen una magnífica ventana desde la que asomarse al patrimonio de la comarca y obtener informaciones útiles para visitar otros enclaves con posterioridad. El museo de Roda de Isábena, instalado en la catedral, que por sí sola merece una visita, presenta interesantes colecciones de textiles antiguos, orfebrería y pinturas murales. En el propio Graus puede visitarse el Museo de Iconos de la Virgen de la Peña, con reproducciones de obras religiosas procedentes del Mediterráneo oriental. Asimismo, diversas iglesias parroquiales, como las de Laspaúles, Benabarre y La Puebla de Castro exhiben pequeñas pero interesantes colecciones. La sociedad tradicional ribagorzana también generó un amplio patrimonio en torno a las costumbres, creencias, trabajo y vida cotidiana, que hoy sobrevive en algunos museos. Como ejemplo citaremos el Centro de Interpretación de la Ribagorza en Arén, el Museo de Juegos Tradicionales de Campo y el Museo Etnográfico del Mas de Puybert, en Aler. Las transformaciones que el aprovechamiento de los recursos hidroeléctricos trajo consigo desde principios del siglo XX se ven reflejadas en el Museo de la Electricidad de Seira.
Las obras históricas de Joaquín de Moner: una crónica y una historia de la Ribagorza sacadas de la pluma literaria de este singular personaje presentan la historia del territorio ribagorzano. Ambos libros, publicados en el último tercio del siglo XIX, salieron de los talleres del Establecimiento Literario, Piadoso y Tipográfico de Cervuna, situado en Fonz, una curiosa imprenta, propiedad de Moner, dedicada a editar libros y panfletos de carácter moral para agricultores, obras piadosas y diccionarios. Moner, considerado en su tiempo el cronista de la Ribagorza, era un terrateniente y diputado, empeñado en un proyecto de reforma de la sociedad inspirado en una combinación de catolicismo y poder de élites económicas ilustradas.
Paneles sobre el abeto en una de las pasarelas del Espacio Pirineos
El patrimonio natural de Ribagorza
El espectacular medio natural de la Ribagorza, que se extiende desde las altas cumbres del Pirineo axial hasta las abruptas sierras exteriores en una sucesión ininterrumpida de cumbres y valles, tiene su más destacada expresión en el territorio del Parque Natural Posets Maladeta. El visitante dispone de cuatro centros de interpretación en su entorno: los de Benasque y Aneto inciden en la flora, fauna y geología de este territorio; el de Eriste profundiza en el fenómeno de los glaciares, y el del Hospital de Benasque detalla las vicisitudes de los peregrinos a Santiago de Compostela y de los hospitales que jalonaban el Camino. También el extremo sur del territorio cuenta con espectaculares enclaves naturales, como la desconocida sierra del Montsec, objeto del centro de interpretación de Viacamp. Y en la Ribagorza central destacan los yacimientos de huellas de dinosaurios de Arén, acondicionados para su visita.
Ribagorza año 1000
Ambicioso programa de ocio cultural que pretende dinamizar y difundir los testimonios de uno de los períodos más destacados de la historia y el arte ribagorzanos. Centrando sus actuaciones en el patrimonio monumental construido a partir de esa fecha mítica, nos acerca a una época en que la necesidad de consolidar las conquistas cristianas frente al Islam dio lugar a una tupida red de fortalezas, como las de El Mon de Perarrúa, Fantova y Viacamp; simultáneamente las altas jerarquías eclesiásticas, representadas por la catedral de Roda de Isábena y los monasterios, posibilitaron la expansión de la arquitectura románica en su empeño por hacer efectiva la cristianización del territorio. Las fotografías muestran parte de ese rico patrimonio medieval.
Personajes ilustres de la Comarca
La agitada historia de la Ribagorza ha sido el caldo de cultivo para la gestación de grandes personalidades que han sobresalido en todos los ámbitos sociales y culturales, desde los primeros siglos medievales. Condes, algunos santos, revolucionarios, artistas, científicos, diplomáticos, humanistas… salpican de nombres destacados los siglos posteriores, bien por nacimiento, bien por su vinculación a este territorio en momentos cruciales de sus vidas.
Las piezas expuestas en este espacio están relacionadas con algunos de ellos, entre los que destacan Joaquín Maurín, un líder obrero e intelectual marxista nacido en la localidad de Bonansa; José María Aventín, definido como “escultor de rostros”, este retratista del siglo XX nació en Santa, y su obra escultórica consta únicamente de retratos de busto, en los que oscila entre un realismo extremo y un cierto clasicismo idealizado.
Valiosa pintura de Baltasar Gracián en el Espacio Pirineos
En el espacio se representa el retrato de Joaquín Costa, uno de los más importantes personajes históricos ligados a Graus. Costa fue un activo y polifacético hombre de letras, notario, investigador sobre el derecho aragonés, diputado, fundador de partidos políticos y creador de asociaciones de carácter reformista. Su pensamiento político se encuentra disperso en numerosas obras y tuvo una contradictoria influencia póstuma. Los lemas que aparecen enmarcando el retrato resumen algunas de las principales directrices de la ideología de un pensador reformista que trató de cambiar España desde el campesinado y las clases medias, luchó contra el caciquismo que dominaba ciudades y pueblos, y propuso medidas para conseguir sus dos principales objetivos: escuela y despensa.
Un retrato representa a Baltasar Gracián, uno de los más importantes escritores españoles, nacido en Belmonte de Calatayud en 1601, de vida itinerante por distintos colegios jesuitas y vinculado a Graus durante un breve y difícil período. Su traslado a la localidad ribagorzana se debió a un castigo de sus superiores motivado por la publicación de la tercera parte de "El Criticón" ya que se le prohibía escribir obras de tema profano.
En el Espacio Pirineos se exponen también dos cámaras fotográficas de fuelle para placas de vidrio, de finales del siglo XIX, que fueron parte del utillaje habitual del fotógrafo ribagorzano Andrés Burrel, nacido en Torres del Obispo en 1874 y muerto en 1956. Burrel no fue solo uno de los pioneros de la fotografía ribagorzana, sino un polifacético personaje que a su profesión de comerciante y ebanista añadió aficiones como la relojería, la botánica y la apicultura.
Los apartamentos Casa Soltero se encuentran situados en el pequeño pueblo de Aguascaldas, en pleno corazón del Pirineo aragonés, en el valle de Bardají, entre los valles de Benasque e Isábena, a las faldas del impresionante macizo del Turbón. Casa Soltero se asienta en una vivienda recientemente restaurada y cuenta con 8 apartamentos.
No conduzca, limítese a disfrutar... Nosotros lo hacemos por usted.
Tenemos a su disposición un 4x4 de 9 plazas para excursiones a distintos puntos del Pirineo y un 5 plazas para largas distancias y trayectos en parada.
Contacte con nosotros en el Teléfono 608536649.