Boletus Aestivalis (Foto: cedida por Javier Cortés Forcada, de Zaragoza)
4.- LAS SETAS EN NUESTROS BOSQUES
El Pirineo es una zona muy apropiada para encontrar setas. En toda la cordillera pirenaica encontramos una diversidad de especies y variedades increíble, desde el mar Mediterráneo al océano Atlántico. Esto hace que grandes zonas se llenen de aficionados y profesionales cada temporada.
En el área mediterránea es posible encontrar setas durante todo el año pero en la mayoría de las zonas pirenaicas el clima es más continental y la época de fructiferación va desde mayo a octubre o principios de noviembre. A finales de verano los bosques pirenaicos suelen estar en pleno apogeo, para deleite de los numerosos aficionados que pueden llenar sus cestas de diferentes y variadas especies.
Pirineo aragonés
En el pirineo aragonés donde abundan los bosque de pinos y abetos, robles encinas y hayedos podemos encontrar distintas variedades desde Sobrarbe hasta Ordesa y desde Benasque hasta Ansó.
Las montañas pirenaicas de la provincia de Huesca contienen una gran riqueza de setas dándose las mayores producciones en primavera y otoño. Los amantes de la micología disfrutarán con la gran variedad de setas y hongos comestibles, entre ellas la tan apreciada trufa, que aparecen después de las lluvias en sus extensos bosques que albergan también una importante variedad de especies venenosas e incluso mortales.
Boletus Granulatus, comestible, de poco valor gastronómico
El valle de Aragüés de Puerto, el valle de Benasque o Reclusa, la comarca de Sobrarbe, la zona de Gabardito o la Selva de Oza, son áreas de especial riqueza y variedad micológica. Además de disfrutar de magníficos paisajes, se podrán encontrar ejemplares de Clitocybe geotropa, Macrolepiota procera, Phaeolepiota aurea, Lyophillum decastes y Cortinarius praestans, entre muchas otras especies.
Los pinares del monte Oroel son muy frecuentados durante el otoño para recoger la seta más consumida en Aragón, el rovellón o rebollón; pero no es esta la única especie que encontramos en este monte. En las zonas de tierra removida junto a los caminos o en el talud de la carretera, podemos encontrar el hongo de la tinta o coprinus comatus. Las amanitas tambien son frecuentes, así como los boletus, las fonguetas y el peligroso Tricholoma tigrium.
Otras especies que podemos encontrar en el Pirineo aragonés son: Falsa Oronja (Amanita muscaria), Oronja Mortal (Amanitas phalloides), Seta de San Jorge (Tricholoma georgii), Colmenilla (Morchella esculenta), Trufa Negra (Tuber nigrum), Calabaza (Boletus edulis), Champiñon Silvestre (Agaricus campestris), Rovellón (Lactarius deliciosus), Setas de Pino (Tricholoma terreum), Clavaria (Ramaria aurea), Seta de Cardo (Pleurotus eryngii), Seta de Chopo (Agrocybe aegerita).
Las trufas (Tuber melanosporum), una de las especies de mayor valor en el mercado, se encuentra en bastantes zonas de Albarracín, Javalambre y Gúdar, en el somontano oscense, pero también en zonas de alta montaña de difícil localización pues los lugareños conocedores de estas zonas guardan celosamente su ubicación.
Igualmente los hongos (níscalos, champiñón, colmenillas,...) son productos cada vez más estimados por la población y están generando en bastantes casos problemas de conservación del suelo forestal como consecuencia de la actividad recolectora. Existen iniciativas en muchos municipios de montaña para acotar sus montes más productivos en hongos y obtener así rentas complementarias pero tales iniciativas están todavía en una primera fase de desarrollo y normalización.
Laspaúles, municipio de la comarca de la Ribagorza (Huesca) comercializa la producción de setas a través de la asociación que se ha creado. Asimismo, patrocinan jornadas micológicas y se plantean diferentes ofertas turísticas que comprenden desde la recogida de setas mediante guías especializados a la posibilidad de alojarse en las viviendas de turismo rural de la zona.
En esta zona se encuentra principalmente rovellón, y desde la asociación se ha plantado la posible recuperación de terrenos agrícolas o antiguos pastos en desuso con el fin de realizar plantaciones para la obtención de setas comestibles.
Morchella Purparancens
Pirineo catalán
Cataluña es una de las Comunidades veteranas en buscar setas, y que además organiza abundantes exposiciones o muestras como la “Fira de Bolets”. Jornadas, Semanas Gastronómicas y cursillos se suceden durante la temporada de otoño y todas las comarcas productoras de setas se ven asaltadas por cuadrillas de buscadores.
Los Pirineos catalanes, con montañas cercanas a los 3.000 metros de altitud, conforman una gran diversidad de climas y vegetación, formando paisajes desde bosques de árboles tipicamente mediterraneos hasta prados alpinos de alta montaña. Las setas, en su mayoria asociadas a esta rica vegetación, están muy diversificadas y aparecen de forma cíclica en primavera u otoño, coincidiendo con las lluvias propias de la región mediterranea.
El Montseny (Barcelona), el Pallars Sobirá (Lleida) y la Alta Garrotxa (Girona), son las comarcas por excelencia en mayor producción de setas. Estas zonas son casualmente donde hay una mayor concentración de pino negro.
La comarca de la Garrotxa, por su situación privilegiada entre la costa y el alto Pirineo, contiene formas boscosas de castaños y pino negro, que las setas agradecen pues aparecen en gran cantidad debido a esta particular orografia y a la abundante lluvia. Los bosques de abetos del valle de Arán y los valles de Andorra se convierten en lugares de recolección segura para los aficionados en años secos de veranos muy cálidos y poco lluviosos.
Las especies más abundantes en esta zona son: Hygrophorus russula o escarlot, lactarius deliciosus o pinetell, cantharellus cibbarius o rossinyol, cama secs o marasmius oreades, crualgas o russsula vesca, ratapeus o romania fava, vaqueta de pi o cantarellus lutescens, amanita caesarea, morchellas, agaricus campester, trompeta de la mort o cantarellus cornucopioides, calocibe gambosa, girgola o pleorutus ostreatus, macrolepiota procera, coprinus comatus, ciureny o boletus edulis, este último el boleto por excelencia de esta comarca. La amanita phaloides, amanita pantherina y boletus de satanás, especies muy peligrosas, tambien abundan en la zona.
Boletus Pinicola, comestible, muy bueno
Pirineo navarro
En Navarra la producción de setas se centra en la zona de los montes de La Valdorba (cerca de Tafalla), aunque tambien podemos encontrar algunas especies en los valles del Roncal, Salazar y la Selva de Iratí.
La selva de Irati, el mejor hayedo de la Peninsula Iberica contiene una gran variedad de hongos comestibles muy apreciados, como son los Boletus que aprovechan la humedad que aportan las tormentas de verano para emerger entre la hojarasca del bosque. Su carne no azulea e contacto con el aire al ser cortada ni psesenta coloraciones rojizas en el sombrero y pie, como ocurre con otras especies no comestibles del mismo género. Las especies de boletus más buscadas en esta zona son Boletus edulis, Boletus pinicola y bolets aereus. Sin embargo, también se pueden recoger otras setas comestibles de las especies más apreciadas, como son rovellones basilares o sanfranciscanicas (Tricholoma portentosum y Tricholoma terreum), ziza hori (Cantharellus cibarius, Cantharellus lutescens, Cantharellus tubaeformis) y hongos (Boletus edulis y Boletus pinicola).