Dalí necesitaba un lugar seguro y tranquilo para expresar toda su genialidad
La genialidad de Salvador Dalí solo puede ser entendida conociendo los escenarios donde transcurrió su vida: Portlligat, el Castillo de Púbol y el Teatro-Museo de Figueras que forman el triangulo daliniano que configuró la personalidad pictórica y humana de este genio universal.
Port Lligat. Su casa. Dónde Dalí creó sus obras maestras
En 1997 se abrió al público la Casa-Museo Salvador Dalí de Portlligat, un lugar de visita indispensable para conocer bien el universo del pintor.
La casa-museo está situada en la bahía de Portlligat, al norte de Cadaqués, el pueblo donde Dalí había pasado largas temporadas durante su infancia y juventud, y está rodeada del paisaje y la luz que lo inspiraron y que siempre reflejó en sus pinturas.
luz, color y mar en Port Lligat
La casa está formada por un conjunto de barracas de pescadores, compradas en diferentes etapas, que Gala y Dalí fueron estructurando dándole forma laberíntica, y que decoraron a lo largo de más de cuarenta años, desde 1930 hasta los años setenta. En la casa se pueden visitar el taller del pintor, la biblioteca, las habitaciones donde transcurría su vida privada y la zona del jardín y la piscina.
En septiembre de 1997 se abrió al público la casa-museo Salvador Dalí de Port Lligat cuya gestión es llevada a cabo por la Fundación Gala-Salvador Dalí y las obras de restauración y adecuación fueron realizadas por la Dirección General del Patrimonio del Estado del Ministerio de Economía y Hacienda, propietaria del edificio.
En 1998 la casa y su entorno fueron declarados Bien Cultural de Interés Nacional por el Departamento de Cultura de la Generalitat de Cataluña.
Dalí pasaba largas temporadas en Port Lligat
Además de la casa, el visitante puede conocer el paisaje que la envuelve, un paisaje único al cual Dalí estaba asociado desde pequeño y que recuerda el de sus sueños. La particular geología del Cabo de Creus fue una fuente de inspiración fantástica muy importante para el pintor.
La casa de Port Lligat es una obra más del genial artista; allí buscaba aislamiento y paz para pintar. Fue su única residencia estable, el lugar donde residió de una forma más habitual, entre seis y siete meses por año. Gala y Salvador Dalí se establecieron en Port Lligat durante la primavera de 1930, comprando una sencilla barraca de pescadores. En el año 1930 Port Lligat era una incipiente estructura urbana formada por una veintena de barracas, alineadas a uno y otro lado de un pequeño riachuelo, un lugar apartado y solitario. Desde el primer momento, el color verde y gris del paisaje y de los olivos, las primitivas construcciones rurales, la costa rocosa y el agua de la pequeña bahía se convirtieron en temas constantes en las pinturas que realizó Dalí.
una sucesión de barracas y escaleras de acceso formaban el hogar del genio y su musa
En 1932 la casa estaba formada por dos barracas y un pequeño anexo, y en 1935 los Dalí ya hicieron la primera remodelación y ampliación importante. Cuando Gala y Salvador Dalí regresaron de Estados Unidos en el verano de 1948, tras doce años de ausencia, tomaron la decisión de convertir definitivamente Port Lligat en lugar de residencia.
Dalí necesitaba un espacio para trabajar, pero también para ordenar y acumular todo lo que la vida nómada de aquellos años no le permitía guardar. A partir de entonces la casa creció constantemente, con nuevas construcciones y añadiendo nuevas barracas, para adaptarse a las nuevas necesidades de Dalí, sobre todo para estructurar un espacio de trabajo preparado para el formato y la complejidad de la tarea del pintor. Se construyeron el estudio, la biblioteca, el dormitorio y, durante los años 60, se edificaron la sala oval, el patio, el comedor de verano y la piscina, que fue completada en el verano de 1971.
interior de la casa
El resultado de las sucesivas ampliaciones y modificaciones es una estructura laberíntica que, a partir de un punto de origen, la entrada, se dispersa y se retuerce en una sucesión de pequeños espacios muy singulares encadenados por pasos estrechos, pequeños desniveles y recorridos sin salida.
Estos espacios están decorados con recursos que los convierten en especialmente cálidos: alfombras, cal, flores secas, tapices, muebles antiguos, animales disecados, y acogen una gran dispersión de objetos de valor muy desigual pero que por su acumulación contribuyen a definir el ambiente mágico del conjunto. Todos estos espacios tienen aberturas, de formas y proporciones diferentes, que enmarcan el mismo paisaje omnipresente, la bahía de Port Lligat.