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Las 33.267 hectáreas del Parque Natural Posets-Maladeta comprenden los municipios de Gistaín, San Juan de Plan, Benasque, Montanuy y Sahún, y ocupan las cabeceras de los ríos Cinqueta, Ésera y Noguera-Ribagorzana. Este parque natural alberga las cumbres más altas del Pirineo, la mayoría superan los tres mil metros, además de parajes alpinos con infinidad de ibones, morrenas y glaciares, vestigio de su pasado glaciar, del que quedan muestras en el Pico Aneto, Maladeta, Posets y que forman hermosos relieves que caracterizan este paisaje, uno de los últimos paraisos vírgenes de alta montaña. Más de la mitad de este espacio natural se situa a una altura superior a los 1.800 metros, lo que determina la gran riqueza de especies singulares de fauna y flora, algunas de ellas en peligro de extinción.

En este espacio natural protegido, la naturaleza se encuentra en estado puro, rodeada de bosques de hayas, robles, abedules y acebos. Los lagos de alta montaña, los últimos glaciares vivos de la peninsula, cascadas, profundos valles y más de sesenta cumbres por encima de los tres mil metros de altura. Este es el hábitat de zorros, corzos, sarrios, marmotas, gatos monteses, osos pardos, urogallos, águilas reales y quebratantahuesos.

Dos nombres para un pico

El nombre de Posets que significa pozos (pocets), seguramente hace referencia a los pequeños ibones que están situados en el collado de Gistaín. Su otra denominación "llardana" significa en lengua local "quemada", y su explicación puede ser sus múltiples tonalidades ocres, sobretodo al atardecer que presenta su árida silueta.

El 20 de julio de 1842 la cumbre del Aneto, la cota más elevada de la Cordillera pirenaica con 3.404 metros, fue ascendida por primera vez en la historia. Tras dos días de marcha desde Luchon, el militar ruso Tchihatcheff, el botánico francés Franqueville, los guías Sanio y Argarot y los cazadores de sarrios Nate y Ursule, alcanzaron la cima por el valle de Coronas.

Han pasado más de 160 años, sin embargo la panorámica que hoy puede contemplarse desde el Aneto apenas se diferencia de la que pudieron ver aquellos primeros pioneros. Pero no siempre fue este el paisaje del Parque. Hace más de 300 millones de años, durante el periodo Paleozoico, esta zona formaba parte de una gran cuenca marina; debido al Plegamiento Herciniano, los materiales sedimentados en su fondo dieron lugar a una primitiva cordillera de la que hoy sólo nos quedan algunos restos constituidos por esquistos, pizarras, cuarcitas y calizas. También se originaron batolitos de granitos producidos por el enfriamiento del magma en el interior de la tierra, que no llegó a salir al exterior y que hoy podemos contemplar debido a la erosión. Un nuevo plegamiento que tuvo lugar hace 60 millones de años (conocido como Orogenia Alpina) y las más recientes Glaciaciones Cuaternarias de hace 2 millones de años, terminaron por esculpir los grandes rasgos de este territorio pirenaico.

Los procesos erosivos continúan en la actualidad modelando el Parque, así las fuertes oscilaciones térmicas hacen que el agua se vea sometida a ciclos de hielo/deshielo contribuyendo a la fragmentación de las rocas. Estos procesos de gelifracción acompañados de fuertes desprendimientos son los responsables de la existencia de grandes superficies cubiertas de piedras conocidas como canchales, pedrizas, gleras, lleras o tarteras.

 

En primer plano, a poniente, se extiende un mar de afiliadas crestas graníticas en el que se encuentran disimuladas las cumbres de Maldito, Maladeta y Alba; los escarpes continúan con los picos de Tempestades, Margalida y Rusell. En segundo plano, Ballibierna, Sierra Negra y las cimas fronterizas de Salbaguardia y La Mina ofrecen un paisaje más suave en el que predominan los matices pardos y rojizos propios de las pizarras y esquistos que conforman estas sierras. Al oeste, más alejados, con tonalidades grisáceas y formas pesadas, se distinguen los macizos graníticos de Bagüeñola y Perdiguero; y por encima de ellos sobresale en el horizonte la segunda cumbre más alta de los Pirineos: Llardana con 3.375 m. y más conocida con el nombre de Posets debido a la presencia cerca de la cima de numerosos pozos o sumideros kársticos denominados “posets” por los montañeses.

Los granitos se asoman sobre el valle de Chistau y el conjunto pastoril de las Granjas o Bordas de Biadós, y los circos, tallados por la acción erosiva glaciar, nos habla de viejas masas de hielo perpetuo en el entorno de Las Espadas, y del glaciar de Llardana ya agonizante, pero todavía superviviente al cambio climático. Los lagos de Luceros y Pixón, y más al oeste del Puntal de Barrau, forman la particular oreografia de este entorno singular al que se le ha dado la denominación de montañas misteriosas, salvajes y de nombres melódicos como Bagüeñola, donde sólo el sonido del agua de los torrentes fieros es capaz de desgarrar el silencio dominante.

  •  Montañas y Picos

El Parque Posets-Maladeta engloba los macizos de Posets (3.375 m) y Maladeta (3.308) en un conjunto de más de 30 picos que superan los 3.000 metros, entre ellos el Aneto ( 3.404 m), Pico Perdiguero (3.211 m), Culfreda (3.034 m), Bachimala (3.177 m), Bageñola (3.053 m), Ballibierna (3.052 m) y Pico de la Madera ( 2.843 m).

  •  Ibones y glaciares

Sobre el valle de Chistau, dentro del Parque Natural Posets-Maladeta, yacen numerosos ibones cada cual más bello. Las tonalidades variopintas de sus aguas, la belleza de su entorno y el ambiente de gran soledad, hacen de este recorrido un atractivo singular.

El macizo de Posets encierra bellos rincones de la alta montaña, defendidos por un promontorio de rocas cortantes donde ya no llegan los árboles,y donde se alojan buena parte del año las nieves que pronto se convierten en duro hielo. Uno de

estos lugares es el circo o circos de Millares, emplazados bajo los picos de Espadas, de Eriste o Bargüeñola.

Casi un centenar de lagos de origen glaciar salpican el territorio del Parque Posets Maladeta y que según su altitud pueden permanecer helados más de 6 meses: Sein, Millares, Barbarisa, Batisielles, Cap de la Vall o Cregüeña, el ibón natural más extenso del Pirineo Aragonés, son algunos de los más conocidos.

Los ibones pirenaicos son testigos de los hielos que un día cubrieron gran parte de Europa. Hace unos 50.000 años, durante el Pleistoceno, las temperaturas llegaron a ser 6 ó 7 grados inferiores a las actuales, dando lugar a una época de inviernos durísimos y veranos cortos, en la que los glaciares pirenaicos alcanzaron su máxima extensión.

Además, en el parque se encuentran 13 de los 20 glaciares declarados Monumentos Naturales de los Glaciares Pireinaicos: Posets, La Paul, Llardana, Literola, Salenques, Tempestades, Barrancs, Aneto, Maladeta, Alba, Corona, Llosás, siendo el más extenso de todos ellos el glaciar del Aneto que supera las 100 hectáreas y que durante largo tiempo fue junto con el de la Maladeta , al que permanecía unido, el más temido de los Pirineos. Su fama era debida a la muerte del guía Barrau en 1824 al caer en la sima del Glaciar de la Maladeta; sus restos fueron devueltos por el hielo en 1931, 107 años después de su desaparición.

Los ibones y glaciares del Parque Posets Maladeta constituyen unos valiosos y singulares enclaves naturales cuya conservación compete a todos.

  •  Barrancos, rios y valles 

Los barrancos de la Ribereta, Ballibierna o Salenques y los rios Cinqueta, Ésera ó Estós forman los valles de Chistau, Llosás, Estós o Benasque.

El Parque Posets Maladeta, cuya mayor parte de su superficie se encuentra por encima de los 1.800 m. de altitud, no es un espacio natural en el que predominen los bosques. Sin embargo, pese a los inhóspito que puede parecer este medio a simple vista, existe una gran variedad de flora y fauna excepcionales por sus singulares mecanismos de adaptación.

Así, en los roquedos, los líquenes, de crecimiento lentísimo y que necesitan muy poca agua para subsistir, actúan como los primeros colonizadores de este reino mineral; las siemprevivas han desarrollado hojas carnosas que almacenan agua en su interior, y en los canchales sobreviven plantas como la Silene acaulis, el Ranunculus glaciaris o la Androsace ciliata que anclan al suelo sus raíces.  Gran parte de su paisaje forestal está dominado por el pinar de pino negro, único capaz de adaptarse a los rigores climáticos de la alta montaña y cuyos ejemplares son fácilmente reconocibles por poseer unas piñas con escamas acabadas en gancho( Valle de Estós o Llosás). Sus semillas sirven de alimento a los piquituertos, pájaros que se caracterizan por tener el pico cruzado en forma de pinza para poder extraer mejor los piñones de las piñas. Los troncos de los árboles más viejos sirven para que los Pito negro construyan sus nidos, que posteriormente utilizará la lechuza de Tengmalm. Pero el ave que se considera más emblemática de esos bosques es el urogallo.

Junto al pino negro y el arándano aparece uno de los arbustos más característicos del suelo subalpino: el rododendro que es propio de los suelos silíceos; sus vistosas flores tiñen de un color rosáceo algunas laderas de este espacio natural durante el mes de julio. En las hondonadas de clima fresco o en las riberas de los torrentes se mezclan árboles de hoja caduca con otros perennifolios formando un bosque mixto de abedules, fresnos, álamos, tilos, arces, olmos o avellanos. En bosques de laderas sombrías y a 2.000 m. de altitud conviven hayas y abetos que se localizan principalmente en Ballibierna, Senarta, Estós y Salenques.En las laderas soleadas situadas por debajo de los 1.700 m. encontramos boj, quejigos y pinos silvestres.

Pino silvestre, abeto, pino negro, azucenas pirenaicas, narcisos, rododendros, edelweiss, etc.... son las distintas variedades de flora que podemos encontrar en estos parajes, donde extensas praderas constituyen el alimento de ganado vacuno durante una buena parte del año, sin olvidar mencionar la existencia de 4 bellos ejemplares de árboles que merecen especial atención pues se hallan catalogados en la Guía de árboles monumentales y singulares de Aragón: el nogal que se encuentra en Chía, y el arce real, abeto rojo y secuoya en Seira.

Por último, la parte baja de la laderas de los valles, gracias al trabajo de sus habitantes, ha configurado un singular paisaje en el que predominan un mosaico de prados de siega rodeados de setos y algunos árboles, principalmente fresnos, abedules y avellanos.

Si variada es la flora que se encuentra en el Parque, no lo es menos la especie faunística. Perfectamente adaptado a los abruptos terrenos de la alta montaña, el sarrio es fácil de observar en el Parque; los bordes afilados de sus pezuñas le permiten caminar sobre el hielo y la nieve dura y, para adaptarse a la rugosidad de la roca mientras trepa, está dotado de una zona blanda en la parte posterior de la pezuña. Además de sarrios, marmotas, jabalíes, urogallos, perdiz nival, piquituertos, lechuzas... son otros ejemplos de la fauna que podemos encontrar en el Parque.

A lo largo de la historia, la superficie forestal se ha visto mermada debido a los incendios, la tala de árboles o la ampliación de las zonas de pastos. Incluso la minería que en lugares como el Sen y el Yerri, en San Juan de Plan, llegó a tener importancia internacional por la exportación de cobalto realizada desde el siglo XVIII por ingenieros alemanes, influyó en la disminución de algunas masas forestales.

A pesar de ello, este espacio natural ha sabido matener el excelente grado de conservación de los valores naturales que han perdurado hasta nuestros días, siendo hoy uno de los más valiosos representantes de los ecosistemas de alta montaña de la Península Ibérica, por lo que fue contituido como Parque Natural Posets-Maladeta en 1994.

 

Todo el conjunto conforma un paisaje espectacular que comprende los municipios de Gistaín, San Juan de Plan y Plan (valle de Gistain) y Sahún, Benasque y Montanuy (valle de Benasque) con una extensión de 33.267 ha. y cuya altitud oscila entre los 1.500 metros en el fondo del valle y los 3.404 m. de la cima del Aneto.

Situados en las líneas divisorias de los valles, los puertos han sido lugares de paso tradicionales para comerciantes, contrabandistas, pastores y viajeros. Los caminos de los puertos de la Madera, la Pez, Chistau, la Glera, el Portillón o la Picada han servido como vías de comunicación histórica entre los valles de Louron y Chistau o entre los de Luchon, Arán y Benasque. A lo largo de estas rutas se construyeron en la Edad Media albergues llamados Hospitales, algunos de los cuales han pervivido hasta nuestros días, como el de Benasque, el de Louron o las ruinas del de Chisten y que servían de refugio para los caminantes.

Sin embargo el nombre de puerto también se utiliza para denominar las extensas superficies de pastos naturales existentes por encima de los bosques de alta montaña y que son aprovechados en verano por el ganado lanar, vacuno o caballar. En el Parque Posets Maladeta existen importantes zonas de uso ganadero como las estibas de Orieles, Añes Cruces, Barbarisa, Sierra Negra, Estós o la Glera. Desde principios de julio y hasta finales de septiembre es habitual encontrar pastando en estas zonas grandes rebaños de vacas. En los lugares donde tradicionalmente el ganado reposa, denominado pletas, se han ubicado desde siempre antiguas cabañas de pastores, algunas de las cuales han evolucionado a modernos refugios de montaña; es el caso de Estós, Cabaña del Cantal, Angel Orús, Cabaña del Forcau o la Renclusa.  También es frecuente encontrar ganado en lo que en algunas épocas han sido campos de cereal. Ejemplo de ello son los prados de siega de Biadós, cuyas bordas denominadas Granjas de Biadós, fueron utilizadas en otro tiempo como granero.

En cuanto al factor humano, desde hace más de 10.0000 años el paisaje del parque se torna apto para el desarrollo de la vida humana y comienza a partir de la edad del hierro y del bronce. La vida dependía de la ganadería y la caza quedando la agricultura relegada a la parte baja de los valles , ya fuera del Parque.

Durante la Edad Media el territorio se organiza políticamente en torno al Reino de Aragón, del que forman parte los condados de Ribagorza y Sobrarbe. Al principio pertenecen los valles de Barrabés y Benasque y el valle de Chistau, en el Condado de Sobrarbe. En este periodo se explotan distintas minas de las que se extrae oro, plata, hierro, plomo. En esta época nacen también las dos lenguas que se hablan en las poblaciones ligadas al Parque: el catalán en el valle de Barrabés y el aragonés en el de Chistau y Benasque, lenguas que encontramos en los topónimos que nombran los accidentes geográficos del Parque.

Durante el siglo XIX la población alcanza su máximo histórico y la parte oriental del Valle de Barrabés pasa a depender de Cataluña. El siglo XX trae la mejora en las armas de caza y los venenos, lo que supone la extinción de especies como el oso, el bucardo y la cabra hispánica. En esta época decae la agricultura y se da una tardía revolución industrial. El fenómeno turístico incide con gran fuerza y alcanza los más altos rincones de las más altas montañas pirenaicas; existen proyectos para crear pistas de esquí en los Glaciares del Aneto y la Maladeta, obras hidroeléctricas en los ibones más altos o túneles para dar paso a carreteras entre los valles. Sin embargo , se llega a final de siglo con las pistas de esquí alpino fuera de los límites del Parque, los glaciares protegidos bajo la figura de Monumentos Naturales y presas u obras hidraúlicas en los lagos de Llauset, Sen, Millás y Lenés.

Al pie de las montañas quedan los pueblos que han resistido aislamientos, sequías, pestes, inundaciones, guerras, etc... mostrándonos en su arquitectura, sus lenguas, sus costumbres el resumen de tanto siglos de historia:

  •  Plan, San Juan de Plan y Gistaín en el valle de Chistau.
  •  Benasque, Cerler, Anciles, Sahún y Eriste en el valle de Benasque.
  •  Aneto, Estet, Bono, Forcat, Vinyal, Chinás y Montanuy en el Valle de Barrabés.

 

  •  Valle de Chistau (Plan, San Juan de Plan, Gistaín)

Considerado como uno de los espacios de alta montaña más peculiares y vírgenes del Pirineo Aragonés, donde la naturaleza se extiende ante nuestra vista en todo su esplendor, el valle de Chistau se sitúa en el alto valle del Cinca, surcado por las aguas del río Cinqueta. La belleza y diversidad de sus paisajes, así como el haber sabido conservar sus ancestrales tradiciones, le confieren una dimensión única en la que los bosques y los prados de montaña, tradicionalmente modelados por el hombre para su supervivencia, forman un ecosistema de gran belleza.

El valle, de origen glaciar, disfruta de un clima de inviernos largos y fríos y veranos frescos y cortos con abundantes días soleados, lo que permite la existencia de variedades de flora y fauna y permite realizar múltiples actividades al aire libre como senderismo, descenso de barrancos, bicicleta de montaña, parapente. Merece la pena recorrer las angostas y empedradas calles de las tres poblaciones cuyo territorio forma parte del Parque Natural Posets-Maladeta, -Plan San Juan y Gistaín-, y dejarse llevar por las sensaciones más antiguas de sosiego, tranquilidad y belleza que se respira en cada rincón.

Este particular paisaje chistavino ha sabido conservar sus tradiciones, -como los carnavales, los bailes y trajes populares, la arquitectura tradicional y la artesanía popular-, así como una rica gastronomía formada por suculentos platos elaborados con productos de la tierra y cuyas recetas han pasado de madres a hijas.

Plan, además de la iglesia de San Esteban del siglo XVI, conserva una rica muestra de arquitectura tradicional, hermosas fachadas y ventanas labradas en piedra, como la fachada de Casa Turmo o el portal renacentista de Casa Ballarín.  A tan solo un kilómetro de Plan se encuentra San Juan de Plan, un pintoresco pueblo que, además de conservar su arquitectura tradicional, mantiene el carnaval más popular y ancestral del valle. La iglesia de San Juan Bautista, románica y ampliada en el siglo XVI, nos da la bienvenida, ya que se encuentra situada a la entrada del pueblo. El Museo Etnográfico, que contiene una importante colección de elementos de la vida tradicional y que se encuentra ubicado en el edificio de la antigua abadía del s XVI, el Puente de los Pecadores o "Puén Pecadó" al que se puede acceder dando un pequeño paseo, la ermita de San Mamés y el conjunto de bordas de su entorno, son otros lugares de interés que merece la pena visitar.

Siguiendo la carretera llegaremos hasta Gistaín, villa que da nombre al valle; situada a 1.378 m., es la población de mayor altitud de la Comarca de Sobrarbe y ofrece unas magníficas vistas del valle. Nada más llegar se atisban tres torreones, dos de ellos defensivos, Torre de Tardán y Torre de Casa Rin, y la Torre de la iglesia de San Vicente Mártir, construida entre los siglos XVI al XVIII. Los dos primeros torreones, ambos pertenecientes a la casa fuerte “El Tardán”, fueron construidos en el siglo XVI y se exhiben todavía imponentes y majestuosos, recortando una silueta peculiar del pueblo, en cuya entrada nos espera una fuente de singular importancia por las descripciones medievales que contiene, y que desde siempre ha servido para el suministro de agua potable a los vecinos. Además, no podemos dejar de visitar y admirar la ermita de San Fabián, del s.XVIII, situada al norte de Gistaín, o el conjunto de bordas de arquitectura tradicional que se encuentran en Biadós y Tabernés.

  •  Valle de Benasque (Anciles, Cerler, Eriste, Eresué y Sahún)

El valle de Benasque constituye uno de los más bellos rincones del Pirineo; una parte importante de su territorio se encuentra dentro del Parque Natural Posets-Maladeta, y ofrece a sus visitantes la posibilidad de disfrutar de un variado número de actividades y deportes en un entorno natural privilegiado: montañismo, senderismo, escalada, barranquismo, rafting, piragüismo parapente, golf, pesca, equitación, ciclismo de montaña...

Los pueblos del valle de Benasque, sus habitantes, su arquitectura con buenos ejemplos de construcciones tradicionales, levantadas con materiales de la zona que encierran siglos de historia, forman un paisaje urbano tipicamente pirenaico.Anciles situado a 1110 m. de altitud, conserva casas señoriales de los siglos XVI y XVII, con bellas portadas de tipo renacentista y fachadas blasonadas: casa Suprián, casa Barrau y casa Conqués. Otros lugares de interés son la iglesia de origen románico de San Pedro del siglo XVI y aa ermita románico-lombarda de San Esteban de Conqués.

Cerler es el pueblo más alto del Pirineo Aragonés, situado a 1540 m. de altitud; su casco urbano presenta buenos ejemplos de arquitectura popular, como casa Cornell. La iglesia del siglo XVI es otro lugar para visitar así como las hermosas panorámicas del valle que desde el pueblo se pueden apreciar. En sus proximidades se halla una de las mejores estaciones invernales del Pirineo, la estación de esquí de Cerler, dotada de todos los servicios (cota máxima 2.858 m.).

Perteneciente al municipio de Sahún, la población de Eriste, que da nombre al valle, se encuentra a 1.118 m. de altitud, y las altas montañas que le rodean se encuentran llenas de preciosos ibones de frias y tranquilas aguas. Desde aquí es muy fácil acercarse hasta Benasque, que se encuentra a tan sólo 2 km. o las estaciones de esqui de Cerler y Llanos del Hospital.  El valle de Eriste es el paraíso de los lagos, distribuidos en los recovecos de su angosta y accidentada topografía, coronando las alturas máximas en cada caso, a la sombra del Posets.

Desde Eriste podemos acceder a hermosos lugares con senderos de pequeño recorrido (Anciles desde Eriste, Conques, Guayente o Sahún), lo que permite la practica de senderismo en un marco de incomparable belleza. Los lugares que resultan más interesantes para una visita son: El Centro de Interpretación de los Monumentos Naturales (Los Glaciares del Pirineo Aragonés, Parque Posets-Maladeta), ascensión al Posets, rutas por el valle de Eriste, refugio de montaña Angel Orús,, senderos de pequeño recorrido, conjunto urbano,o la iglesia parroquial de San Félix.

Eresué, perteneciente al ayuntamiento de Sahún, se encuentra a 1.350 m. de altitud y es un ejemplo del encanto de los pequeños núcleos de montaña. Realizar un paseo por el camino de Solano nos mostrará unas impresionantes y maravillosas vistas sobre el valle Benasque y sus montañas. La iglesia parroquial de San Juan Bautista es una muestra del arte románico del Pirineo, así como buenos ejemplos de arquitectural popular, como Casa Negüe.

Otros lugares interesante para ver son el Mirador del Castellazo, senderos de pequeño recorrido, ó el mirador del Tusal de la Creu.

Sahún,  en pleno valle de Benasque, se encuentra a 1.124 m. de altitud y supone un buen acceso a los centros alpinos de la estación de Cerler y Llanos del Hospital. Las casas de mamposteria de piedra, portalones y ventanas de piedra labrada, la iglesia románica de San Juan Bautista, forman un bonito conjunto urbano tradicional. La población se encuentra entre dos cuencas ribereñas, Cambra y Llisat o Surri, de donde vienen las aguas de los ibones de Barbarisa y Bagüeña; paisajes hermosos ya dentro del Parque Posets- Maladeta entre los que se encuentran los lagos de alta montaña más conocidos.

Además, merece la pena visitar el conjunto urbano, el Santuario de Nuestra Señora de Guayente, la ruta de la Ball, los lagos de Barbarisa, o realizar un tranquilo paseo por los senderos de pequeño recorrido.