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A unos 150 metros de la Plaza Mayor, arranca una pista asfaltada hasta los aparcamientos que, continuándola por una pista de tierra, nos llevará tras 1,5 km hasta el lugar donde, según la tradición, se libró la batalla de Sobrarbe. Allí se levanta este pequeño monumento circular construido en honor a dicha batalla. Se trata de un templete con columnata toscana, hermosa verja de hierro forjado y cubierta piramidal. En su interior se sitúa el emblema de Aínsa y Sobrarbe: La Carrasca coronada por la Cruz.

Fue construida en el año 1655 pero tras ser derribada por un huracán en 1765 se reconstruyó por orden de Carlos III.

Es obligada la visita a este humilde monumento puesto que simboliza todo el sentido histórico de la Villa de Aínsa. Además podremos disfrutar de un hermoso paisaje y de una panorámica diferente de todo el conjunto artístico del Casco Antiguo.