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La villa de Broto es la cabecera natural del Valle de Broto, y tradicionalmente ha sido el lugar de reunión del Conzello de Broto, una institución del valle que antiguamente hacía las veces de parlamento y diputación de todos los pueblos del mismo, donde se debían tomar todas las decisiones que implicasen a los vecinos de éste; concesiones de explotaciones forestales y agropecuarias, regulaciones económicas y arrendamientos, facerías (especialmente importantes en este lugar las que lo unían con el valle francés de Barèges), tribunal, etc. La institución todavía es funcional hoy en día, aunque en un grado mayor de como lo estaba antiguamente, hoy en día es gobernada sobre todo por los núcleos de Broto y la vecina Torla-Ordesa. Sus funciones están hoy muy menguadas respecto al grado de autonomía de que gozaba con los antiguos fueros, dado que contaba con auspicio de la casa real aragonesa, siendo por primera vez regulado su funcionamiento en el siglo XIII.

El Conzello efectuaba sus reuniones dentro del edificio de la Cárcel, que además incluye dependencias que se utilizaron hasta el siglo XVIII como prisión, y donde algunos de los reclusos realizaron grabados en las paredes, algunos de ellos con singular destreza, que se han convertido en uno más de los múltiples atractivos de la villa, siendo visitables en fechas concretas.

El núcleo de Broto se estructura en torno a la carretera nacional, llamada Avenida de Ordesa a su paso por la villa, con todos los comercios abiertos a ella. La iglesia se encuentra en la parte más elevada del pueblo, al mismo lado de la carretera que la cárcel, aunque ésta segunda se encuentra más cerca del río. Por el lado sur de la carretera cabe buscar la Plaza de las Herrerías (también llamada "de la Santa Cruz" o "de los Porches") que constituye una de las visiones más hermosas de la población.

El río Ara a su paso por Broto.
Los dos barrios que componen Broto están separados uno a cada orilla del Ara, con el barrio de la Santa Cruz en el norte, y en el sur el llamado Barrio de los Porches. Es una costumbre muy arraigada en los pueblos del Alto Aragón considerar y nombrar como barrios diferentes simples agrupaciones de casas que, como en este caso, están separadas únicamente por un curso de agua sobre el cual se levanta un puente. Antiguamente ambos barrios estaban unidos por un único puente medieval que fue desgraciadamente destruido en el transcurso de la Guerra Civil (cabe destacar la crudeza que alcanzó dicho conflicto en esta zona de Aragón, llegando a su punto cumbre con el fenómeno llamado la Bolsa de Bielsa). Hoy en día entre ambos barrios la carretera circula por un puente de hormigón.

Actualmente, puente románico sólo se conserva el que cruza por encima del río Sorrosal junto a la llamada Cascada del Sorrosal, un salto de agua que se precipita de una pared de roca hasta caer por debajo de la villa de Broto. El puente del Sorrosal está hoy en día cerrado al tránsito de personas que tienen que pasar por un puente paralelo habilitado a pocos metros y que, así mismo, conduce al vecino lugar de Oto.

Puente de Oto sobre el Barranco del Sorrosal
Históricamente, la villa de Broto aparece en los documentos en el año 1076, aunque la primera referencia clara al número de sus habitantes es de 1488, cuando se contaron 41 fuegos. La iglesia original, donde se llevaban a cabo los eventos religiosos, era del siglo XI, de estilo románico pirenaico, pero desde el siglo XVI los oficios religiosos se llevan a cabo en la más grande Iglesia de San Pedro. La antigua iglesia románica se conoce hoy en día como La ermita de la Piedad.

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